TU ESENCIA

Hoy ha venido tu esencia a decir que me quería. Que estaba siempre conmigo y me hacía compañía.

Que no he de tener miedo, ni sufrir por los demás. Que todo es como es debido y lo que haya de ser será.

Tu esencia es suave y eterna, tiene la fuerza del sol, la voluntad de la tierra, la libertad y el amor hecho presencia perpétua.

Tu presencia es poderosa y contiene el universo, tu presencia se hace un niño y es un sabio y es un viejo.

Hoy ha venido tu esencia y yo me doy por satisfecho.

TREINTA Y TANTOS

Nacisteis en los añorados años 80 cuando todo era posible y la ilusión verdadera.

Veníamos de 40 oscuros años de dictadura perversa y vuestros antecesores fueron cautivos de ella.

Pero vosotros vinísteis con las ventanas abiertas y las puertas se os abrieron sin temor a reprimendas.

Y a pesar de que para unos pocos la vida no fuera tan buena, a la mayoría de vosotros se os presentó placentera.

Y ahora os oigo y me emociono y me parece mentira que hayan pasado los años tan deprisa y de puntillas.

Ninguna vida fue fácil y ninguna lo será. Todo es una aprendizaje desde el principio al final.

A algunos les toca pronto a otros no les tocará. Quizá vengan «aprendidos» desde algún otro lugar.

Y os escucho y no me veo compartiendo vuestra historia, vuestras cuitas y desvelos, vuestra ilusión y memoria.

Yo ya tuve mi ración de dolor y sufrimiento ahora os toca a vosotros resucitar de entre los muertos.

Sé que lo conseguiréis sois fuertes y luminosos. Venis de muchos lugares sois amables y amorosos.

Habéis estudiado tanto que no os falta información, os aconsejo que sólo escuchéis el corazón.

El que nunca se equivoca, el que siempre permanece, el que se acuesta contigo, cada noche, para siempre.

Él nunca te fallará, ni te dejará tirado. No hay amor más especial que tu amor corto y mundano.

LLEGÓ EL TIEMPO DE LA LUZ

No me juzgues si no quieres ser juzgado.

Se acabaron las afrentas. Ya hemos luchado bastante. Ya no es tiempo de sufrir, ya sufrimos a destajo.

Pasamos muchos milenios entre guerras y más guerras. La luz ya ganó princesa, dejémonos de contiendas.

No me busques ni persigas no alimentes mis heridas, no me culpes, ni castigues. Enfráscate en otras lides.

La luz por fin ha ganado y aunque parezca un pecado todo está ya perdonado.

Fuiste víctima y verdugo. Fuiste fraile y monaguillo. Fuiste muerto y asesino. Fuiste pobre y fuiste rico.

Todo lo experimentaste y eso no es ningún desastre. La experiencia te aproxima a tu esencia más divina.

Ahora toca recoger tanta vida y tanta muerte, tanta inocencia inocente, tanta maldad maldecida.

Todo lo has vivido ya, ahora toca descansar y disfrutar del regalo porque la luz ha ganado.

CUANDO SE APAGUE LA LUZ

Cuando se apague la luz quiero seguir contigo recordando todas las montañas que subimos.

Cuando se apague la luz y se tapen los oídos, volveremos a recorrer en sueños nuestros caminos.

Cuando se haga de noche en nuestro cuerpo cansino, te cogeré de la mano para escribir nuestro último pergamino.

Y cuando ya no podamos decirnos ni recordarnos, nos miraremos de frente como se miran los niños.

Y cuando tú y yo salgamos de nuestros cuerpos inertes, seguiremos disfrutando de nuestra alma inocente.

Y desde ese otro lado eterno e incandescente cantaremos las canciones que cada día inventamos, bailaremos nuestros bailes en un abrazo perenne.

CUANDO DUELE EL CORAZÓN

Cuando duele el corazón tienes que apartarte un poco y verás que lo que duele es ese pequeño loco que constantemente pide un poquito de atención.

Ese niño malherido que no obtuvo lo que quiso y hoy aún anda confundido en busca de una ilusión.

Da dos pasos hacia atrás, deja de mirar pa’dentro y verás que tus papás andaban igual de huérfanos.

Aquí todos reclamamos y nos hacemos pequeños y resultamos ridículos y no parecemos cuerdos.

Rescata a tu niño herido, dale besos y caricias. Escúchalo cuando llora y abrázalo cuando sueña.

Ahora ya se ha hecho mayor y le han salido espolones, tiene la piel arrugada y el alma llena de canciones.

Ese niño, es tu tesoro, es tu ser más delicado, todavía tiene sueños y ganas de ser amado.

Rescátalo de tus penas, dale cobijo y abrigo, perdona sus fechorías y llévatelo a vivir contigo.

RECUPERANDO A LA MUJER SALVAJE

No hay edad, no existe el tiempo, somos siempre eterna esencia.

Inocentes y pequeños, podemos ir dando vueltas.

Girando como peonzas, en la rueda de la vida.

Recordando, compartiendo, acariciando caricias.

Y llevamos en el alma la alegría compartida, nos miramos y sabemos que somos la maravilla.

Nuestro corazón rebosa de amor y complicidad.

Somos una mariposa, vemos en la oscuridad.

Nos despertamos de noche para volver de los sueños y recordarle a la gente que no somos seres pequeños.

Que ya lo supimos todo, lo de ayer, lo de mañana.

Que no tenemos más miedo, que nos comimos la manzana.

Pero se nos fue la culpa del pecado original, somos hombres y mujeres en estado virginal.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Un oxímiron perfecto

Una broma colosal

Una simple inteligencia artificial

Vacía de contenido, de empatía, de amistad.

Sin emoción, sin sentido, solamente artificial.

Grandota, tontorrona, simple, sin empatía y cariño.

Sin glándula pituitaria, sin acercarse a los niños.

No necesita vacunas, ya viene desconectada, su ADN divino no se aprecia en su mirada.

Y puede ser un pariente, un vecino o tu sobrino. No importa, no te verá, solamente ve su ombligo.

Yo me alejo de la técnica vacía de corazón, me quedo con tus caricias y con toda mi emoción.

No me interesa tu máquina, tu robot con ambición. Prefiero mirar al niño que alguna vez existió.

Elijo la piedra, el río, cualquier cachorro o una flor.

Es momento de saber donde está la humanidad. De alejarse de los zombis, de su artificialidad. Detrás de tu inteligencia que se ha vuelto artificial y ya no se da ni cuenta que era dios y era inmortal.

A MI NIÑA INTERIOR

Me busco y no me encuentro y me vuelvo a buscar entre papeles viejos y fotos del más allá.

Y no me reconozco y me vuelvo a perder, ya no sé mi nombre, ni cómo es mi piel.

Ayer está lejos y vuelvo a empezar. Todo es muy complejo o sencillo quizá.

Tan sólo conecta con aquí y ahora, suspira, respira y ¡arriba que ya es hora!

Busca esa pequeña morena de luna, con ojitos negros y piel de aceituna. Una niña frágil y fuerte a la vez. Una pizpireta que se hizo mujer.

Búscala en tu risa y en tu atardecer. Búscala en tus sombras y en tu desnudez.

Abrázala fuerte no la vayas a perder, no dejes que de nuevo se vuelva a esconder.

Átala a tus sueños, enséñale a hablar, dile muy bajito que la vas a amar y cuando se duerma cántale una nana, dale otro besito, acomoda su almohada.

Y vela su sueño, dile «hasta mañana» sabrá que la quieres como ella te ama.

Tu niña perdida detrás de tu vida, se quedó escondida sin encontrar la salida.

Ya llegó el momento María Asunción de contar el cuento de tu resurrección. Y con cada gesto, con cada palabra se curará el tiempo en que no te encontrabas.

MI AMIGO EL VIENTO

Hoy soplas con mucha fuerza. ¿Qué me querrás hoy decir? Siempre escucho muy atenta, tu ruido es música para mi.

Me hablas en la orejita y despeinas mi perfil, a veces susurras tanto que me dueles al oir.

Eres un viento potente, fuerte, grande, puro, inmenso. Eres el viento valiente que gobierna mi universo.

Alimentas bien el fuego, y despejas los dolores, te llevas las energías de los enfermos corazones.

Yo te canto viento antiguo, viento sabio, viento amigo. Eres el cuarto elemento, eres misterio y portento.

Tu soplido me enamora, mueves árboles y auroras, te meneas sin descanso, eres el rey prodigioso que me hablas sin palabras y prometes cosas sabias.

Y yo paciente te escucho, misterioso viento amigo, viento de antaño y hogaño, viento de todas las horas, viento que siempre enamoras.

Me limpias el corazón y nos devuelves la ilusión del tiempo que está llegando y tu lo vienes soplando.

LA HERIDA

A veces las heridas cuestan mucho de cerrar. Es profunda y escuece aunque intentes disimular.

¡Pusiste tanto empeño en hacerlo tan bien! Remaste a contracorriente y no pudiste alcanzar la costa. ¡Y te gastaste tanto! Te dejaste la piel y te dejaste buena parte de tu ilusión también.

Y la herida aún escuece, supura y se gangrena. ¡Está tan infectada y aún te da tanta pena!

Me dirás que es el ego y seguro que sí. Lo asumo, me lo trago y continúo sin ti.

Fuiste toda mi vida, mi pasión, mi trabajo.

Hoy me despido de tí y me duele… !carajo!