THEO

Ojitos de verde luna y ese moreno gitano, eres como una aceituna que se escurre entre mis manos.

Tu sonrisa picarona anuncia grandes hazañas y tus ganas de aventura son como las montañas.

Eres Theo un querubín, recién venido del cielo. No sabes, mi pequeñín, lo mucho que yo te quiero.

Me recuerdas a tu madre con tu desparpajo bello, no dices ni una palabra, pero hablas con el cielo.

Gracioso, risueño, bello, con tus mocos y tus lágrimas, cuando restriegas tus ojos, yo me como tus pestañas.

Mi nieto Theo es un sol. Yo siempre seré testigo de tu alma limpia y pura, eres luz en mi camino. Gracias nieto de mi alma, contigo Dios se hace niño.