Acerca de

Aprendí a pensar antes que a leer y después de 60 años estoy intentando dejar de pensar y seguir leyendo en paz.

Escribir es mi forma de ser, como lo es desdoblarme detrás de un micrófono en una sala de doblaje.

A vivir aún no he aprendido, por eso sigo en contínua búsqueda de un equilibrio utópico que me permita seguir emocionándome sin que me muera cada vez que me emociono.

Respiro, como, duermo y amo como casi todo el mundo, pero me gusta creer que soy única y original. Mi ego descomunal me acompaña en el camino de la vida y si el trayecto se complica, a veces consigo que se olvide de mí y se quede reponiendo fuerzas en algún albergue hasta el siguiente tramo del camino. Es entonces cuando me siento libre.