A ti no te hace falta hablar. Tú hablas sin decir nada. Te explicas con claridad. Tu energía es de oro y plata.
Tienes ojitos de artista, carita de buena gente. Tu sonrisa es ¡tan divina! Me dan ganas de comerte.
Eres listo, delicado, también fuerte y decidido. Sabes bien lo que no quieres. Theo, quitas el «sentío»
Aventurero y bailón, cuando mueves tu cabeza, yo veo en ti al niño Dios. Tu vida será una fiesta.
Gracias Theo por venir a este mundo confundido, que no sabe que el amor es un niño recién nacido.
Gracias Theo por tu vida. Yo te la auguro divina. Espero vivir la mia con salud y mucha alegría para compartir contigo un mundo justo y bonito.