DE RETIRO

Me retiro de retiro, con mi miedo en el ombligo.

Tengo ganas de Pachamama, pero extrañaré mi cama.

Aventura prematura para una vida madura, que se siente joven aunque menos pura.

Me retiro del ruido, del trabajo, del amigo, me voy a buscar la paz para mi mente voraz.

Sé que no será fácil, sentir el miedo a la soledad, al silencio de la noche, el miedo a la oscuridad…

Pero me sigue la luna que de noche a mí me acuna y el silbido de los pájaros y el rumor del agua pura.

Me retiro del asfalto por poco tiempo y mucho rato, para encontrarme a mí misma y dejar de ser un pato.

EL BILLAR, LA PETANCA Y LOS PASEOS

Muchos años cabalgando a toque de despertador, corriendo de lado a lado, cansado y madrugador.

Pareciera que la vida se te escapa de las manos, todo son prisas, calvarios…

Has de cumplir un horario, trabajar, ser el mejor…

Te descubres tras tu sombra vestido de emperador.

Trajeado y con corbata, ¡pareces todo un señor!

Has producido, ganado, disfrutado y derrochado…

Has conducido los coches más modernos del mercado.

Y un día no vales nada, no te quiere la afición, te levantas jubilado, has perdido la ilusión…

…O eso creías hermano, porque la vida de nuevo se abre paso ante tus años.

Años de canas, paseos, de petanca y muchos besos.

Los besos sin calendario, los besos de tus mejores años.

QUE VIENEN LOS RUSOS…

Mihail y Svetlana llegaron despacio, no nos dimos besos, sólo alguna mano.

Les miré a los ojos, vacíos, cegatos…

Olían a dinero sin ningún recato.

Miraron la casa como por encima, no oyeron los pájaros, ni olieron las viñas.

Las flores se dieron la vuelta a su paso y las margaritas cruzaron sus brazos.

Los gatos maullaban, ladraron dos perros…los rusos se fueron por dónde vinieron.

CERES

Érase una vez un planeta pequeño, se llamaba Ceres, de ahí es de donde vengo.

Con cara de niña viajaba desnuda, llegué de puntillas tocando la luna.

Ojos de utopía, lengua de aventura, creí que la vida era tierna y pura…

No entendí el horror, no pude ni olerlo, cuando desperté en medio del infierno.

La vida era dura decían los abuelos, nunca quise verlo, no tenía resuello…

Mirada inocente de ser desvalído, jamas aprendí a andar el camino.

Y ya en la tercera edad de mi vida quiero regresar al punto de partida, oír las luciérnagas y ver a los patos cómo sobrevuelan sin alas los campos.

Quiero ver el sol sin poder quemarme, quiero ir a la luna sin tener que atarme, saltar el abismo, navegar los mares, sentirme ligera, volar, despertarme de este sueño denso, de tanta amargura, de la distopía inútil y oscura.

LA CASA

La casa de mis sueños y de mis pesadillas, la de un millón de euros, la casa maravilla.

Casa de los infiernos o de las alegrías, vacía de risueñas risas de mis niñas.

Casa de las mil flores, de millones de hormigas, casa llena de luces, de sombras y de esquinas.

La casa de los gatos, del sol, de las mil lunas. La casa sin recato, sin rubor, sin mesura.

Donde he llorado tanto…

Que siento que eres casa un palacio pazguato, un sueño desviado, un final, un contrato firmado por amor, por miedo, por desacato.

Llévate mi dolor casa grande y bonita, cárgate con mi pena y quédate solita.

MI CUARTA SIEMBRA O AHUECANDO EL ALA

Calentamos la tierra con leña y fuego, sonaban los rayos y los truenos a lo lejos.

Abrimos bien la tierra con picos y palas, coloqué una manta mugrienta y errática.

Me envolví en los pétalos de mi rosas blancas, me llené de tierra, me cubrí de aurora.

Fue casi una hora quemándome el culo, fue una bendición viajar en ese zulo.

Conseguí sentirme un ave volátil, cuando desperté de mi sueño frágil, entre aves y plumas, cubierta de pétalos, sentí que había resurgido de entre los muertos.

EN GUERRA CON EL MIEDO

En guerra con el miedo, con todos y cada uno de mis miedos.

Los miedos inconscientes, los miedos del colegio.

Miedo a no ser querida, miedo al abandono y al desapego.

Miedo a perder el objeto de mi deseo.

El miedo es una lata, un ego descontento.

Una absurda manera de llamar la atención, de sentirte imperfecto.

Cuando no necesitas sentirte tan pequeño, cuando ya estás completo.

Mírate en el espejo, contémplate hacia dentro.

Retírate un momento y planta cara al miedo.

CRISTALES ROTOS

Señales de humo en forma de cristales,

lenguaje encriptado entre tus retales.

Nos hablas de lejos, estás en nosotros,

te sentimos cerca en los cristales rotos.

Eras el abuelo, el yayo, el jerarca,

te fuiste temprano, del brazo de tu ama.

La muerte te quiso y nos dejaste solos.

Abuelo querido, mi yayo, tu Antonio.

Te lloraron ellas, vestidas de luto.

Te fuiste temprano, te callaron pronto.

Tu risa era franca, tu cuerpo redondo.

Eras el abuelo, el patriarca, el todo….

Y hoy te recuerdo en mis cristales rotos.

A Antonio Solano (12/7/1902-19/5/1963)

TINKU

Ayer asistí a un Tinku en la naturaleza.

Rodeados de árboles, junto a un río, el sol asomaba entre las nubes que amenazaban lluvia. La lluvia respetó nuestra ceremonia, sencilla, íntima, amorosa.

Nos pusimos flores en la cabeza a modo de corona y después de unas palabras salidas del corazón, se las fuimos entregando a la protagonista del tinku, con quien teníamos que sanar asuntos pendientes de ésta y otras vidas, de ella y sus ancestros.

Luego, ella y su acompañante se introdujeron en el bosque, río arriba, con las coronitas de flores que le habíamos entregado y los demás fuimos a encontrarlas al otro lado del camino media hora después. Allí nos descalzamos y nos metimos todos en el río cogidos de las manos rodeándola en círculo. Fue corto, fue sencillo, fue bello, fue sanador. Nos miramos en sus ojos y nos reconocimos en su dualidad, nos reconciliamos con ella y sus ancestros y renacimos para continuar caminando río abajo en silencio y agradecimiento.

Después, todos juntos, en compañía del guía amoroso y sabio, nos dispusimos a celebrar la luna llena de mayo. La más larga del año. La luna que unifica lo femenino y lo masculino. La luna que estabiliza al enraizado y desestabiliza a quien no lo está. La luna que une corazones entorno a la chacana que nos recuerda que somos maravillosamente duales, imperfectos y que sólo la frecuencia amorosa del corazón, unida a la frecuencia amorosa del corazón de la tierra nos puede equilibrar. Unidos por la utopía la AMOR, que es la utopía que rige la vida en el planeta y en el cosmos.

Gracias especiales al Amawta Fernando por sus palabras que acarician el alma💜

Jallalla🙏

ENTRE EL HACER Y EL NO HACER

Hago y hago que deshago, siento que tengo que hacer

Quiero hacerlo todo ahora y puedo desfallecer

Siempre me siento cansado, de tanto que debo hacer

Hago que hago y que hago…

De tanto que hago y haré,

al final casi no hago y me siento sin poder.

Decir que no hago me ahoga y no me causa placer…

Soy un hacedor, haciendo ver que hago,

aunque ahora poco puedo hacer…

¡Me levanto tan cansado!

Me muero por no poder, ni hacer ni dejarte hacer.

Y sé que no soy un vago, sólo estoy en un quehacer

de volverme más sensato y conseguir deshacer

este embrollo que he montado, este afán por el hacer.

Haz lo que puedas hermano, yo te entiendo ya lo ves!