VOLVER

IMG_20180303_160706Volver a tu zona de confort resulta poco confortable.

Volver de la selva, del río salvaje, de la montaña gigante, del camino empedrado y empinado. Volver del fango y de la lluvia. Volver del miedo y del barranco.

Volver y no reconocerte. Volver y tener que calzarte tus zapatos secos y tu ropa limpia.

Y volver a tu cama y a tu insomnio. Y volver a tu dieta y a tu báscula y volver a tu presión y a tu depresión.

Volver y agradecer el aprendizaje y aprender a re-colocar tus emociones.

Volver y sentir que no se acaba de volver del todo del lugar en donde has sido libre.

El camino de Kapaq Ñam: haciendo posible lo imposible.

DSC04861Siete días conectados con el Gran Espíritu y con la Pachamama para atravesar el abismo y llegar al corazón. Sin mente, sin pensamiento. Aquí y Ahora auténtico. Unificados. 13 seres confiados, sostenidos, protegidos por nuestros guías, conducidos amorosa y tiernamente por el sabio amawta Fernando Ergueta. Un hombre excepcional que conoce el alma humana y sabe darnos la confianza que necesitamos para sobreponernos a nuestros miedos, para sacar nuestro animal de poder y caminar, y trepar y atravesar ríos caudalosos sin puentes y precipicios infinitos sin barandillas, para bajar por barrancos sin cuerdas, y descubrir caminos ignotos. 7 días y 6 noches desde las cumbres nevadas a 5.000 metros hasta la selva húmeda de Los Yungas. Conducidos por las águilas y los duendes. Volando por los caminos aymaras del Tihuanacu. Honrando a los ancestros que los anduvieron antes. Sanándolos, sanándonos. Agradeciendo, recordando. Empoderándonos de una fuerza ancestral que desconocíamos, con la humildad del que sabe que ha realizado una gesta imposible, orgullosos, majestuosos, humanos y divinos al mismo tiempo. Porque sin la divinidad que a todos nos acompaña nunca hubiéramos sido capaces de llegar. De La Paz a Coroico. Un regalo para el alma. Gracias al espíritu de Wiracocha que nos ha guiado y protegido. Gracias al Padre Sol y a la Abuela Luna y gracias a la Madre Tierra Amorosa y Sabia que nos ha acariciado a cada paso.

Jallalla!