En mi casa viven 4 gatos, cada uno con su historia.
La veterana tiene 15 años, ningún diente y varios carcinomas. Ella aguanta estoicamente, con su suave ronroneo, come comidita húmeda y sale a mirar el cielo.
Un día de Navidad rescatamos a Merlí, a él le gusta jugar con las lagartijas del jardín. Vive más fuera que dentro y por las noches en casa, llora cuando ve algún muerto deambulando cual fantasma. Ábrele entonces la puerta y deja que corra libre, cuando no sienta las piernas volverá a comer sin límite.
El más bueno de la colla, es don Mister, misterioso. Le da miedo hasta su sombra y es manso, bello y amoroso. Aparece cuando el hambre aprieta más de la cuenta, es un gato libre y puro, duerme al raso si le dejan. Pero ahora está malito, se ha salvado de milagro. Le hicieron pupa en la oreja y anda el pobre zozobrando. Y en cuanto se recupere, sin duda saldrá volando.
La última que llegó es la casera del barrio, es negra como el tizón y obesa como su hermano. La pobre vivió encerrada durante su juventud. Ahora vive feliz, come, caga y ronronea, pero como te descuides te muerde como una fiera.
Solo reclama, atención, cariñitos y caricias. Al fin y al cabo esta Mística se parece mucho a su dueña.☺️