LAS COLUMNAS DE MI CASA

Las columnas de mi casa son grandes y poderosas, sostienen fuertes cimientos y acarician mariposas.

Son columnas redonditas, de energía femenina, suaves como las mujeres, con formas de bailarina.

Pero también son robustas y tienen alma guerrera. Son columnas preparadas para sostener tormentas.

No le tienen miedo a nada, se saben viejas y sabias. Tienen los pies en la tierra y en las estrellas el alma.

Las columnas de mi casa han vivido cosas bellas y les espera un futuro muy lejos de las tinieblas.

LA HORA DE LA VERDAD

Cuando en silencio te puedes quedar, porque disfrutas de la soledad.

Y no hay palabras que puedan hablar, sólo hay amor, armonía, paz y libertad.

Cuando la tarde se empieza a marchar y el sol se apaga sin dejar de brillar, vuelves al centro, respiras…y ya está

Y te agradeces y no te da pudor. Te reconoces, ya no guardas rencor.

Cuando te abrazas y te invitas a bailar y los pajaritos te saludan al pasar.

Cuando te ríes y te duermes sin sueño y te despiertas dando gracias al cielo.

Porque has venido por siempre a brillar, confías en Dios, no existe el azar.

Aunque haga frío y no veas el mar. Aunque tengas miedo, lo vuelves a intentar.

Somos los héroes que vencimos al mal y en cada vida aprendimos un poco más.

De los errores supimos regresar y perdonamos lo que había que perdonar.

Y hoy, cuando llega la hora de la verdad, te miras de frente y te puedes mirar.

Te das la mano y si quieres probar, dame la tuya y así somos más.

LA TARDE

La tarde tiene algo de eternidad infinita.

De música del cielo, de orquesta, de caricia.

La tarde en primavera augura abrazos largos y noches templaditas.

El sol no quiere irse y la luna se esconde detrás de alguna estrella pequeñita.

En la tarde los trinos se atropellan y vuelan.

Y se acercan los pájaros y los gatos se atusan sus bigotes y se afilan las uñas en alguna palmera.

Por la tarde, a esta hora me acuerdo de mi abuela y ahora que lo soy, me siento un poco ella.

Y recuerdo a mi madre, esa mujer tan bella…Mi madre y su misterio vestido de gardenia

Me enamoro de tarde, me embriago de su esencia y saludando al sol, en silencio, me despido de ella.

Esperando a mañana agradezco y bendigo la tarde y toda su belleza.

Cuando se hace de noche, me siento más humana y más buena.

ESA PAZ

Esa paz buscada, soñada, merecida. La paz de los vivos conscientes, la paz conseguida.

Esa paz que no aburre sino que alimenta. La paz que nutre el alma y da sentido a la experiencia.

Esa paz que soy, que eres, mujer despierta, hombre amable, viejo sabio, niño inocente.

La paz que nos acerca a Dios y a nuestra esencia. Hoy estoy en paz y no espero respuesta.

NO ME ACUERDO

¿Te hice daño? No me acuerdo

¿Me engañaste? No me acuerdo.

Lo hice mal pero no me acuerdo.

Lo he borrado. No me acuerdo.

Yo no recuerdo mi infancia, no tengo malos recuerdos.

No recuerdo malos ratos, de castigos, no me acuerdo.

No me acuerdo de los años, de los rostros, no me acuerdo.

Paso página, renuncio a buscar rencores viejos. Si lo sufrí, no me acuerdo.

No sé si seré más sabia, solo sé que no me acuerdo.

Prefiero respirar hondo y acordarme de lo bueno. De lo malo, no me acuerdo.

¿Mecanismo de defensa? Puede ser…yo no me acuerdo.

Yo juego cada partida, partiendo siempre de cero.

¿Es mejor? Yo no lo sé. Sólo sé que no me acuerdo.

VOLVIENDO AL ORIGEN

Los gatos, las blusas, los cuadros, las fotos.

Los platos, las faldas, las tiritas, los escombros.

Los sellos, las sábanas, las esquelas, los mocos.

Las luces, las sombras, las risas, los lloros.

La madre, la hermana, el sobrino, la tía.

La casa y el huerto, las rosas y las espinas.

El polvo, las ollas, los libros, los discos.

Testamentos, palabras, dietarios y estribillos.

Cazuelas y platos, alfombras y abrazos. La energía se mueve. Se nota, se siente.

Números y años, sueños, desengaños. Soltar emociones, cerrando cajones.

Volviendo al Origen, curo cicatrices.