TOMA EL CONTROL

Toma el control de tu vida y conócete mejor. No desestimes ni un gramo de tu valioso valor.

Jamás nadie en este mundo, nunca lo va a hacer por ti. Tú eres el responsable desde que llegaste aquí.

No te enseñaron las reglas, no te mostraron las cartas. Juegas casi siempre a ciegas y perderás mil batallas.

Pero te aseguro, humano, que si sigues insistiendo y te tomas de la mano y confías en los sueños…

Con constancia y con paciencia, con convicción y excelencia, poco a poco y paso a paso, le darás a la vida la vuelta. Y en lugar de ser esclavo, al fin tomarás las riendas.

Escucha tu corazón, sé justo y algo inocente, no le temas a la gente y obedece a tu intuición.

Y colócate en el centro, aunque te acusen de ego. Y aprende a ser generoso, sin esperar nada a cambio.

Es mucho lo que recibes, cuando das de corazón, sin querer tener razón, se vive mucho mejor.

Y así, sin darte ni cuenta, sin que te importen las canas, con los ojitos cansados y los labios arrugados, amanecerás un día con más ganas de poesía. Saboreando el café y agradeciendo por todo.

Y sin muchos malos modos te dormirás para siempre, en ese espacio inocente donde todos somos Todo.

MALDITO MIEDO

Maria Elena tenía miedo, vivía muerta de miedo. Miedo a sufrir, miedo al dolor, miedo al vacío existencial, miedo al desamor, miedo al abandono, miedo a la carencia, miedo a no saber vivir, miedo al miedo.

Maria Elena había vivido siempre con miedo, no conocía otra manera de vivir.

De chiquita le habían inoculado miedo a todo. Miedo físico y emocional; parecia que María Elena había venido con miedo desde el más allá.

Vivir se convertía para ella en una misión terrorífica, en una suerte de casa del terror. En un horror infinito del cual no podía escapar.

El miedo la acompañaba a todas partes. La paralizaba y le impedía ser libre.

El miedo era su verdugo y su juez. Su pepito grillo y su falsa voz interior, ésa que te invade y te hace creer que eres tú.

Maria Elena tenía que deshacerse del miedo si quería avanzar.

Necesitaba ser libre de sus propios pensamientos, de su ansiedad, de su incapacidad de ser feliz, ocupada siempre en el sufrimiento inútil ante lo desconocido.

No tenía opción. Era ella o el miedo. Tenía que plantarle cara. Desarmarlo. Aniquilarlo.

Y tenía que hacerlo pronto si no quería llevárselo al otro mundo enganchado como una garrapata.

El miedo le había perdido el respeto. La conocía bien y conocía perfectamente sus puntos flacos. Sus momentos de debilidad. Sus bajadas de frecuencia, como se dice ahora.

El miedo era traidor y malintencionado. Era inoportuno y clandestino. Era astuto y despiadado. El miedo era un cabrón de marca mayor.

«¡Maldito miedo!» – le gritó, María Elena «¡Olvídate de mi, de una vez! ¡Déjame vivir en paz!»

Pero el miedo no le tenía miedo y se reía de ella en su cara. María Elena tenía que recuperar su poder y acabar con él para siempre.

Y un día decidió hacerlo y sin más miramientos lo echó de su vida para siempre.

Fue tan fácil como decidirlo. Fue tan sencillo como tener la intención de hacerlo.

Porque el miedo en realidad no existía más que en su mente y cuando dejó de hacerle caso, desapareció.

CAMINANDO

Cuando caminas despacio con el corazón en calma, con la espalda bien derecha y el alma sin mucha carga.

El camino es apacible y se va abriendo a tu paso. Las nubes se descomponen y las tormentas aflojan.

Cuando vas mirando el cielo, agradeciendo por todo, los truenos desaparecen, los rayos se vuelven locos y aparece el arcoiris, no puede ser de otro modo.

Amenazaba tormenta y el sol se convirtió en oro, para alumbrarme el camino. Bendito astro amoroso, que a pesar de los pesares, nunca nos dejas solos.

UN DESTINO COMÚN

Entrelazados, unidos, conectados por ese invisible hilo rojo, los seres humanos con alma, nos vamos encontrando en una suerte de coincidencia que no es azar, sino destino.

Un destino común que nos une y nos recuerda que venimos del mismo lugar y que nuestra misión es recordar, aprender y ofrecer nuestro mayor tesoro: el Amor que nos define.

Somos tan poderosos cuando recordamos quién somos, cuando renunciamos a la seguridad y nos lanzamos al abismo de la confianza.

Somos indestructibles, creadores, conseguidores de los milagros más impensables, de los escenarios más inconcebibles.

¡Qué maravilla coincidir contigo esta mañana y saber que eres, como yo!

Jugando, respirando, compartiendo, disfrutando y eludiendo el miedo que nos acecha cada día, para hacernos olvidar que Dios vive en nosotros y que nada es imposible.

TRASCENDER

Disociada de mi avatar, escucho mis pulsaciones, oigo latir mi corazón

en este momento único que pasará en un suspiro mientras me miro el ombligo.

Nuestra vida es tan efímera, nadie nos recordará, mientras nosotros queremos trascender al más allá.

Es tan corto este momento, tan pequeño de abarcar, que da grima verte siempre con miedo a lo que vendrá.

¡Qué más da! Si de repente todo desaparecerá y volverás al presente del que nunca puedes escapar…

Necesitamos apego, sentirnos de algún lugar, en un espacio seguro,

sintiendo esa libertad que añoramos de algún sitio que no sabes dónde está.

¡Complicado ser humano, qué equivocadito estás!

Nada nunca es para siempre y siempre es nunca jamás.

AZABACHE

Esos ojos que me miran sabiendo lo que yo pienso, maullándome cada día, explicando lo que siento.

Ese porte tan pesado, ese cuerpo dilatado… En tu mundo constreñido, tu universo es muy pequeño.

Eres negra de azabache, con porte de enamorada, viendo pasar a las moscas por delante de tu cara.

Sin libertad, ni caricias, has vivido media vida. Te espera otra media libre, llena de abejas y margaritas.

Mística, como las rosas, brillas mucho más que el sol, porque contienes el mundo en tus ojos y en tu don de sanación.

Yo te amo, bella gata y te doy mi bendición. Te auguro años de alegrías, caricias de corazón, para que cuando te vayas y cruces el arcoiris, me prepares una cama llenita de colibríes.

MIRANDO LAS MUSARAÑAS

Vivir como las gallinas, mirando las musarañas, picoteando todo el día, cagando cuando hace falta.

Madrugando con el sol, durmiendo un montón de horas, mojándome con la lluvia, cacareando a todas horas.

¿Pongo un huevo? Tal vez no, lo pondré si me apetece, para eso soy la fábrica de ese milagro imponente.

Viviendo en esa mansión donde sé que me alimentan, sin miedo a que mi plumaje se malogre en alguna contienda.

Me baño con puro barro, como gusanos y hierbas. Sé que mi preciada carne no acabará en tu cazuela.

Así quiero vivir yo, con paz, sosiego y paciencia. Dándole gracias al sol y de espaldas a la guerra.

En silencio, despacito, me retiro a descansar, mañana será otro día, buenas noches y a callar🐓

SILENCIO

De donde yo vengo se escucha el silencio. No hay palabras necias, no hay oídos sordos. Solo oigo silencio.

Silencio abundante, silencioso, lleno de respiraciones, de suspiros lentos. Silencio que evoca noches de verano, donde solo hay grillos cantando a tu lado.

Yo de donde vengo te traigo silencio para que lo riegues y se te haga eterno. Para que lo tragues, para que lo absorbas, para que penetre hasta en tus entrañas.

Te traigo el silencio que no necesita, más palabras necias, sólo una sonrisa Un silencio hermoso, suave, caprichoso. Silencio de magos, de dioses hermosos.

Bendito silencio, la noche está en calma. No digas más nada, silencio y hasta mañana.

A MI NIETITO DEL ALMA

Ojitos de querubín tiene mi nieto pequeño, cuando sonríe es el sol, cuando me mira me desintegro.

Carita de mermelada, media lengua, dos palabras, si levanta los bracitos, es Dios mismo quien me abraza.

Caminador incansable, sube, brinca, trepa, escala. No sabe lo que es el miedo, su corazón le acompaña.

Es pequeño y resalao, bendecido desde las entrañas de su amorosa mamá y de su papá del alma.

Gracias por venir al mundo, seré tu Labu alocada, jugaremos, bailaremos, en noches de luna claras.

Y cuando ya me haya ido, cuando no veas mi cara, desde el universo mismo te cantaré alguna nana.

OTOÑO

Dicen los que nos dicen que saben que hoy empieza el otoño, la estación de la recolección y la preparación para el descanso del invierno.


Otoño es sinónimo de castañas y mantitas tibias, de setas y espárragos, de alcachofas y vueltas al cole.
En este trocito de mundo, el otoño invita a la lectura y a comenzar de nuevo. Invita a retomar viejos propositos y a olvidar los olvidos,


Recomienda el otoño volver al inicio, perdonando agravios y confiando en el propósito de enmienda.


Es el otoño tierno y dulce como el membrillo, es suave como el palo santo que me ofrecía mi yaya.


Es cortito y lluvioso o largo y calentito, nunca se sabe. Porque el tiempo de otoño es juguetón y escurridizo.


Feliz otoño, amigos.


Feliz y contagioso, contagiemos al mundo de un amor infinito y que, cuando el invierno asome la patita, nos encuentre bailando como cuando éramos niños.🌰

Azucena, la voz de Pankara 🌷