Ya no te muerdes las uñas, ya no tienes que correr, ya no horarios, ni prisas, ni trabajos por hacer. Ya no hay exámenes cerca, ya no hay cursos que aprobar. Ya no hay novios, ya no hay hijos, ni bocas que alimentar. Ya no hay muchos compromisos, no hay vestidos por estrenar. Ya no hay […]
LAS COSAS SENCILLAS
LAS COSAS SENCILLAS
Ya no te muerdes las uñas, ya no tienes que correr, ya no horarios, ni prisas, ni trabajos por hacer.
Ya no hay exámenes cerca, ya no hay cursos que aprobar. Ya no hay novios, ya no hay hijos, ni bocas que alimentar.
Ya no hay muchos compromisos, no hay vestidos por estrenar. Ya no hay bodas, ni bautizos, ni viajes a ultramar.
Ya no deudas, ni hay castigos, solo caminos por andar. Cuidar mi mente y mi cuerpo e ir a bañarme en el mar.
Recuperando ese tiempo que se escapó sin pensar, cuando las cosas sencillas se escondían más allá.
Ahora que tampoco hay padres, ahora que sólo estoy yo, miro mi cuerpo y manos y le doy gracias a Dios.
VACACIONES
Desde niños nos vemos obligados a hacer cosas que no queremos: ir al cole, comer lo que no nos gusta, dejar de jugar para ir a dormir, obedecer órdenes absurdas como no mojarnos con la lluvia, ni ensuciarnos con el barro.
Desde niños nos acostumbramos a correr para no llegar tarde, a hacer cosas que no queremos…
Y cuando dejamos la infancia, progresivamente dejamos de jugar y empezamos a sufrir por todo: aprobar un examen, buscar un trabajo, encontrar el amor.
La vida se convierte en un castigo que espera ese momento frugal de las vacaciones para volver a hacer lo que queremos.
El problema es que hemos olvidado lo que queremos y las vacaciones se convierten en días de descanso y consumo a partes iguales.
Vivir es otra cosa.
Vivir es disfrutar, descansar, jugar, compartir canciones, poesías, rica comida, cuidar el cuerpo, relajar la mente, olvidar la crítica.
Vivir es estar de vacaciones siempre, agradeciendo cada momento, cada mañana, cada atardecer. Respetando los ritmos vitales. Imitando a los animales y observando las infinitas maravillas que nos rodean.
Ah! Que hay que trabajar, ir al cole, pagar para tener una casa y un plato de comida.
Creo que nos hemos equivocado de planeta.
SER UN JAZMÍN
A veces me gustaría ser un jazmín en verano. De esos que huelen mucho, blanquitos y perfumados.
Un jazmín de cinco hojas, humilde, algo solitario. Que aparece de repente y dura solo un buen rato.
Me gustaría estar quieta, sin hablar, sin hacer nada. Oler bien, ser muy hermosa y pasar inadvertida.
Sin trabajar, sin comer, sin tener que conducir…Respirando el aire puro mirando al sol en el jardín.
Porque si eres un jazmín, no necesitas pensar, no te hace falta dormir, ni comer para engordar.
Cuando eres un jazmín, nada hay que demostrar. A todos les gustas mucho, pero te arrancan igual.
Y duras sólo un ratito y vuelves al más allá.
Un jazmín blanco, bonito, sólo un jazmín y ya está.
Mi Nieto Mayor
Bruno, 6 años y medio
Su número el infinito
Su color el rojo
Protegido por su esfera luminosa de mil colores que deshace a los monstruos malos.
Sutil, serio, introspectivo, delicado,resiliente, comprometido.
Listo, inteligente, guapo, prudente, educado, silencioso, amoroso, bello, matemático, egiptólogo.
Los perros no le gustan porque tuvo pesadillas con perros, pero sabe que son buenos. Le gustan los gatos y los camellos.
Cree en los espíritus burlones y sabe que los malos pueden volverse buenos.
El corazón le guía como a mi casa protegida y hace magia cada día con su Labu, la más loca, su Labu, la divina.
A PELO
Si la luna no es la luna, si la tierra no es redonda, si llueve torrencialmente y se quema hasta la costa.
Si el mundo está del revés, si mienten hasta en la sopa los que tienen que servir se lo gastan a tu costa.
Si votas y te la lian, y la lían si no votas, si crees que los burros vuelan porque te engañan a tu costa.
Si nada de lo que crees, tiene credibilidad, si se inventaron un virus y te vacunaron la dignidad.
Si lo negro, ahora es blanco, y empiezas a despertar…dame la mano, acaricia a tu gato, llegó el tiempo de la verdad.
Y aunque te cueste aceptarlo, tú solo lo lograrás. No hacen falta intermediarios para conseguir la libertad.
NO TE DAS NI CUENTA
Ocurre muy despacito, tú apenas ni te das cuenta. Las sandías saben raro, los cielos no son los que eran.
Te acostumbras a los cambios, para vivir sin respuestas. En las pelis te lo dicen, tú apenas ni te das cuenta.
Y en los veranos te asfixias y en invierno te desesperas. Nada es normal, todo es raro. Y tú apenas ni te das cuenta.
Lo llaman cambio climático, o virus u otra monserga. Y a ti te cuesta tragarlo, pero ellos ni se dan cuenta.
¿Te acuerdas de las sandías llenas de pepitas negras?
¿Te acuerdas de los tomates? Te acuerdas de las acelgas?
Hay sandías en diciembre y acelgas en primavera y en febrero llueve poco y en agosto ya no truena.
Y quieren volvernos locos y tú no te das ni cuenta.
NO HAY GATOS EN VENEZIA
No hay gatos en Venezia, se han ido a otro lugar. Ellos no tienen branquias y no saben nadar.
En Venezia no hay gatos, han huído de aquí. Prefieran las montañas, el campo, mi jardín.
Ellos limpian y sanan, son los reyes del astral. Y el astral en Venezia rezuma demasiada humedad.
Por eso aquí a los gatos no les gusta vivir. Tendrían demasiado trabajo si estuvieran aquí.
Son muy listos los gatos, no se quieren cansar. Los gatos en Venezia morirían de ansiedad.
ESE VIEJO PALACIO
Ese viejo palacio guarda dolores antiguos, reuniones oscuras, sueños reprimidos.
Vivió todo su esplendor, cuando el gobierno del Dogo aqui desplegó el horror, entre tapices de oro.
Un palacio de película, un palacio de postal. Un palacio dedicado al miedo y también al mal.
Hoy he pisado tu suelo, he recorrido tus salas y he dado gracias al cielo porque has perdido las alas.
Ya no tienes fundamento, ya no guardas el misterio. Hueles a fin de los tiempos y yo, por fin, podré verlo.
Ciao Palazzo Ducale, non ti guardo piú rispetto.
MI PARAÍSO
Es mi zona de confort, el lugar de mi recreo.
Donde me siento mejor, donde vivo y me despierto.
Mi casa, mi cama, mi jardín, mis gatos.
Mi huerto, mi baño, mis cosas, mis ratos.
Es donde quiero volver cuando me voy de viaje,
donde no quiero irme, aunque el insomnio me gane.
Es mi zona de confort, mi manera de sentirme,
desayunar con el sol, disfrutar hasta morirme.
Y cuando llegue la muerte que a mi me pille durmiendo,
en mi cama gigantesca, dándole besos al viento.