Mi gato caza mariposas o eso pretende. Se prepara, se concentra y se dispone a atacar, mientras ella, confiada, no deja de aletear.
Mi gato cree que con astucia, a la mariposa podrá pillar, pero no sabe, el ingenuo gato, que la mariposa sabe volar.
Y la mariposa vuela alto y de repente se va y mi gato resignado se sienta a ronronear.
Así es la vida muchas veces, te preparas para la acción, te concentras y te entrenas y te aprendes la canción.
Pero de pronto, un segundo cambia toda la situación y te quedas como el gato, sin aprender la lección.
Es mejor no preocuparse, no cansarse tanto, mi amor. Vuela con la mariposa, todo tiene solución.