Yo ya no quiero correr. No tengo prisa por llegar. No temo perder el tren que me lleva a la ancianidad.
Voy ligera de equipaje, como aconsejó el poeta. Llevo el corazón cargado de amor, honor y nobleza.
Y ya no quiero correr para ir a ningún sitio. Ya tengo un lugar seguro, cerquita del paraíso.
Me gusto así como soy, con mis dimes y diretes. Soy completa como soy, sin máscaras, sin tirar cohetes.
No temo perder el tren, he viajado a todas partes. Ahora prefiero estar quieta, comiéndome un aguacate.
Me gusta mi vida toda, mi casa y mis animales. Y no me gusta estar sola. Contigo es mucho más fácil.
He sido feliz a ratos, he querido como nadie. Mi corazón está lleno de la poesía de mi madre.
Y riego todas mis plantas, y me visto con mis flores. Con gardenias, con jazmines, con rosas de mil colores.
No temo perder el tren, el viaje que me espera, es seguir al corazón, jugando desde una estrella.