Las columnas de mi casa son grandes y poderosas, sostienen fuertes cimientos y acarician mariposas.
Son columnas redonditas, de energía femenina, suaves como las mujeres, con formas de bailarina.
Pero también son robustas y tienen alma guerrera. Son columnas preparadas para sostener tormentas.
No le tienen miedo a nada, se saben viejas y sabias. Tienen los pies en la tierra y en las estrellas el alma.
Las columnas de mi casa han vivido cosas bellas y les espera un futuro repleto de carcajadas.