Cuento corto para recordar a quienes hoy ya no están y para seguir amándolos hasta el reencuentro🙏🏼

Hoy retornan las almas de los que estaban muertos en la tierra.
Hoy sonreímos y comemos con los que ya se fueron por elección y por destino.
Hoy nos damos unos minutos para recordar en silencio,
los momentos humanos que compartimos con los que ya se fueron.

Nunca entenderemos que es la muerte,
mientras no le demos el lugar sagrado a la vida.
Siempre dudaremos del valor de la vida frente a la muerte,
si no sabemos entender el misterio que guarda la vida.

¿Cómo entenderemos el misterio que guarda la vida  si no nos lo dicen los espíritus de los árboles?

Los abuelos esperaban que los cielos se abrieran para desenterrar a sus muertos, para compartir unas horas con ellos, para ofrecerles los frutos de la tierra que ellos gustaban cuando estaban vivos.
Luego los despedían hasta el próximo año, aguardando el nuevo encuentro, hasta que en un nuevo permiso del universo
les permitieran volver a recorrer sus caminos de cuando eran hombres.

Los hombres que honraban la memoria de los ancestros
les facilitaban escaleras hechas de flores y ramas de kollis,
para que desde allí no fuera tan difícil descender a la tierra y luego, 
con sólo lágrimas de agradecimiento y alegría compartían la memoria
sin recordar las faltas que hicieron en la vida.

En eso consistía el recordar a los muertos o los muertos recordar a los vivos que sabiéndose vivos, viven como muertos, en ese ejercicio múltiple de morir cada día.

El cementerio entonces se llenaba de colorido,
de manteles y aguayos que engalanan las tumbas.
Los niños  regalaban sus cantos y los adultos con los ojos llorosos
evocaban a las almas en oraciones profundas
que luego eran aynicamente intercambiadas espontáneamente por licor, pan y a veces fruta o llamitas de quispiña o tanta wawas (hechas de harina) gigantesque parecían adquirir vida por unos instantes.

Los adultos apoyados en las tumbas libaban alcohol ch’allando
hasta quedar beodos boca arriba encima de las tumbas.

El sol alumbraba con su luz tenaz y fría todo el universo de los muertos
y toda la la galaxia de los vivos y en la distancia por las cuatro direcciones
los muertos se alistaban para retornar a sus mundos
mediante los tornados que aparecían por todos lados,
arrastrando almas tiradas y descuidadas.

La noche se hacía lóbrega  y el sol con su luz mortecina
acompañaba a las almas en su habitual turismo terrenal.
Las vasijas de barro, las sestas tejidas de las chullpares,
tejidas de paja brava volvían a ser guardadas hasta el próximo encuentro .

Los altares se cerraban con lágrimas y recuerdos,
con agradecimientos eternos a los acuerdos
que no son más que todo lo vivido y compartido con los ancestros.

Así era el día del “Alma k’atu” día de los muertos en los pueblos colgados de las alturas de los Andes.

Amawta Fernando E. Sacerdote Solar -Mensajero de los Andes

RONRONEA

Ronronéale a la vida, disfrútala, contonéate y baila al ritmo del mar en noches de luna llena.

Ronronea y olvídate de que ayer tuviste penas. El ayer pasó volando y se perdió en la azotea de la vida que despierta y vuelve una y otra vez a darte la oportunidad de volver y de volver…

Hoy es siempre todavía dijo aquel sabio poeta, la vida nace de nuevo cada día que despiertas y abres los ojos al sol y te acaricias y besas.

Ama cada amanecer de otoño o de primavera. Y en invierno y en verano sacúdete la tristeza. Y límpiate las legañas del dolor y de la pena.

UN HUMILDE CAMINO – Jeff Foster

El despertar no es un camino para los débiles de corazón. Serás humillado. Oh si. De rodillas. Muchas, muchas veces.

Lo que pensabas que sabías se disolverá ocasionalmente en la nada. Tus conocimientos más brillantes, tu asombrosa experiencia, el trabajo de tu vida, todo puede derrumbarse. A veces sin previo aviso. Se te pedirá que comiences una y otra vez y otra vez. Y otra vez.

(¿Dije que este no es un camino para los débiles de corazón?)

¡Oh, sí, tocarás la dicha y la alegría de la existencia, seguro! Te reirás de la sencillez de las cosas, ¡algunos días, claro! Pero también se te pedirá que enfrentes tus miedos más profundos, enfrentes la oscuridad y la noche interior, vayas a los lugares donde habitan las criaturas no amadas .Entrarás en focos de dolor que nunca supiste que estaban allí. Llorarás mil millones de lágrimas por los niños perdidos y abandonados, por dentro y por fuera. Te enfurecerás hacia el cielo, a tus padres, a todos los maestros que te fallaron, a las mentiras que te dieron, a los que nunca aparecieron cuando más los necesitabas. Temblarás de miedo algunos días. Algunos días la tierra se abrirá y te tragará y te escupirá.

A veces pensarás que has llegado al final del camino y luego volverás al maldito comienzo. A veces tendrás ganas de rendirte. A veces sentirá que no has progresado en absoluto. A veces, maldecirás el día en que comenzaste este viaje.

Pero te estás curando. Sí eres tú. Estás descongelando, deshaciendo miles de millones de años de karma. El condicionamiento basado en el miedo se está desvaneciendo y te encuentras con la vida en estado puro. Estás volviendo a la naturaleza, al jardín, a la naturaleza, donde fuiste concebido .No siempre es fácil. No siempre es pacífico. No siempre es la espiritualidad que te vendieron. No siempre es amor, luz, alegría, positividad y Conciencia pura e inalterada. (Estos son solo sueños para niños asustados).

No, es un auténtico despertar. Ahora eres un guerrero de la realidad, cansado de las tonterías y las falsas promesas, llorando, furioso y riendo en tu camino hacia la terrible y maravillosa plenitud que eres. Todos tus viejos sueños se han derrumbado, pero tú no. Las voces del miedo, la vergüenza y la duda aún pueden estar contigo, pero ahora eres más grande que ellos.

Tienes días en los que te sientes pequeño, sí, pero tienes días en los que puedes tener todo el maldito Universo en la palma de tu mano. Te has vuelto loco para ser normal, te has resquebrajado para estar completo, has cambiado la antigua seguridad por una vida de aventuras y has renunciado a los viejos y tristes dogmas por la emoción de no saber. Estás encontrando seguridad en los lugares más oscuros, y belleza en los lugares más solitarios, y amor en los lugares que pensabas que habían sido abandonados por el amor. La vida nunca te abandona, amigo, porque eres la vida, e incluso cuando caes al suelo, estás completamente apoyado por fuerzas incognoscibles.

Y qué. ¡Y qué! ¡Te caes! Te lastimas a ti mismo. Te sientes avergonzado por un tiempo. Lloras el viejo sueño. ¡Y qué! Gritas la expectativa y te vuelves para enfrentar la realidad y nunca, nunca es tan mala como te temías.

Te levantas, te quitas el polvo, vuelves al camino y sigues caminando.

Nunca dejaste el camino, a decir verdad.

Porque el camino nunca te dejó … a ti.

Porque el camino se forma bajo tus propios pies, en cada Ahora, con cada paso que das o no das, regocijándote en tu viaje único, celebrándote exactamente como eres hoy, inclinándote tanto ante tus fracasos como ante tus victorias.Entonces, comienza de nuevo, amigo.

Empieza de nuevo.

Y sigue caminando.

Consejos de María Sabina, curandera mexicana (medicina mujer) y poeta

′′ Cúrate con la luz del sol y los rayos de la luna.

Con el sonido del río y la cascada. Con el balanceo del mar y el aleteo de pájaros.

Cúrate con menta, con neem y eucaliptus. Endúlzate con lavanda, romero y manzanilla.

Abrázate con el frijol de cacao y un toque de canela.

Pon el amor en el té en lugar de azúcar, y tómalo mirando las estrellas.

Cúrate con los besos que te da el viento y los abrazos de la lluvia.

Sé fuerte con los pies descalzos en el suelo y con todo lo que nace de ella.

Hazte más inteligente cada día escuchando tu intuición, mirando el mundo con los ojos de tu frente.

Saltar, bailar, cantar, para que vivas más feliz.

Cúrate a ti mismo, con amor hermoso, y recuerda siempre… tú eres la medicina.”

PONTE AL SERVICIO

..Y empieza a sentirte vivo y útil.

No es el trabajo lo que te dará satisfacción, ni el dinero. Empezarás a encontrarle sentido a la vida cuando empieces a hacer cosas para ayudar a los demás sin esperar recompensa. Entonces la magia de la vida, la ley del Kibalión, te devolverá lo que das multiplicado por mil.

Todo está conectado, cual vasos comunicantes, tu vida se llenará de vida a medida que la vivas regalándola y regándola. Crecerán las flores que hayas sembrado y recogerás los frutos que serán alimento de tu alma y de tu cuerpo.

Equilibrio perfecto. Somos Pachamama y, como ella, engendramos y parimos amor y así el ciclo de la vida se perpetúa en nosotros y en toda la naturaleza.

Hijos de la tierra, hermanos del sol, herederos de las estrellas, caminantes por este mundo dual en eterna transformación.

Abramos al corazón y que junto al corazón de nuestra Madre Tierra, lleguemos hasta el centro del universo y nos fundamos en el Yo Soy.

Somos el Amor universal experimentando la vida, equilibrando las energías para unificarnos.

Somos Uno

LOS VIEJOS Y LOS NIÑOS

Los más vulnerables, los viejos, los niños. Caritas de miedo caminan por las calles.

Viejos encorvados, ahogados tras sus mascarillas, caminan despacio el resto de sus días. Los protegen de un virus que inoculan ellos mientras los vacunan sin ningún consuelo. Sin explicaciones, sólo con el miedo.

No tienen defensas, se las han robado, ni pueden pensar, eso es demasiado, hay que obedecer a la autoridad, sin hacer preguntas, y sin rechistar.

Amenazan con multas y con que te mueras, como si la vida alguna vez hubiera sido eterna.

Morirte de miedo, ahogado y bien vacunado, ¿ese es el futuro que nos ha tocado?

Hace un sol de otoño, y una luz divina, yo no me resigno a vivir con mascarilla, pero mi voluntad no está abducida y puedo decidir por mi misma.

Los niños en cambio, todos tapaditos detrás de bozales, cual animalitos, guardando distancias con sus amiguitos, aprendiendo cosas en colegios antiguos.

Tengo confianza en la humanidad, mas pronto que tarde un día despertará.

Respirad el aire de este otoño tibio, oled muchas flores, cantad con los grillos. Mirad las estrellas, bailad a su ritmo, abrid bien los ojos, no os creáis este timo.

NO ESTORNUDES

No estornudes no sea que te vacunen. No tosas no sea que te incomuniquen, no te quites la mascarilla no sea que te multen, no te abraces no sea que te riñan, no respires, no te quejes, no dudes, no contradigas, no desobecezcas, no, no, no…

Mientras los que estornudamos y nos sonamos y tosemos y nos resfriamos, y nos reimos y nos abrazamos, vivimos sin miedo contemplando la película de miedo que se está escenificando en las calles, los colegios, los hospitales, los medios de desinformación y esperamos con confianza que se acabe la película y nos dejen vivir en paz.

AMOR A LA TIERRA

Madre Tierra que nos das los aromas de la paz. Lavanda para dormir y naranja para reír. Pachamama que regalas los perfumes más intensos, inciensos, mirras, y sándalo para el corazón despierto. Amalur, Gaia amorosa, nos despiertas con las rosas, y nos regalas romero y salvia con mucho esmero.

La Tierra tiene tesoros que debemos conservar y aprender a utilizarlos para poderlos amar.

Son aceites esenciales, las esencias de las flores, de los tallos, las cortezas, las raíces… Los olores de todas las maravillas que nuestra madre nos guarda, en el corazón de cada aceite esencial.

Gracias madre tierra amada, gracias porque con tu afán de toda la Pachamama hoy podemos disfrutar. Nos cuidas con tanto esmero, nos das amor y consuelo. Por eso madre querida te agradezco y te venero.

Que tu conciencia divina se expanda hasta el infinito nos alegre la vida por la tierra y por el cielo.

VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN – MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942)


Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.
No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpa go,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.
Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
            De Viento del pueblo, 1937