Nos faltaron horas para conversar, para darlo todo y echar a volar.
Nos faltó ese tiempo que no vuelve más, mientras distraída daba de mamar.
Nos faltaron horas que perdimos, mamá. No nos dimos cuenta y las dejamos escapar.
Éramos muy jóvenes, no sabíamos más. Tu quimioterapia y mi soledad.
Te creía invencible, de pasta inmortal. Pensé que a mi lado siempre ibas a estar.
Y ahora que lo pienso y voy a ese lugar, donde la inconsciencia era la reina del lugar…
Te siento valiente, mujer imponente, ser puro, discreto, mamá para siempre.
Te siento en mi vientre, en mis huesos rotos, en mi valentía, en mis sueños ignotos.
Te siento y extraño tu voz y tu abrazo, tus ojos azules, tus tacones lejanos.
Nos faltaron horas que recuperaremos cuando las cenizas regresen al suelo.