NO HAY GATOS EN VENEZIA

No hay gatos en Venezia, se han ido a otro lugar. Ellos no tienen branquias y no saben nadar.

En Venezia no hay gatos, han huído de aquí. Prefieran las montañas, el campo, mi jardín.

Ellos limpian y sanan, son los reyes del astral. Y el astral en Venezia rezuma demasiada humedad.

Por eso aquí a los gatos no les gusta vivir. Tendrían demasiado trabajo si estuvieran aquí.

Son muy listos los gatos, no se quieren cansar. Los gatos en Venezia morirían de ansiedad.

ESE VIEJO PALACIO

Ese viejo palacio guarda dolores antiguos, reuniones oscuras, sueños reprimidos.

Vivió todo su esplendor, cuando el gobierno del Dogo aqui desplegó el horror, entre tapices de oro.

Un palacio de película, un palacio de postal. Un palacio dedicado al miedo y también al mal.

Hoy he pisado tu suelo, he recorrido tus salas y he dado gracias al cielo porque has perdido las alas.

Ya no tienes fundamento, ya no guardas el misterio. Hueles a fin de los tiempos y yo, por fin, podré verlo.

Ciao Palazzo Ducale, non ti guardo piú rispetto.

MI PARAÍSO

Es mi zona de confort, el lugar de mi recreo. Donde me siento mejor, donde vivo y me despierto.

Mi casa, mi cama, mi jardín, mis gatos. Mi huerto, mi baño, mis cosas, mis ratos.

Es donde quiero volver cuando me voy de viaje, de donde no quiero irme, aunque el insomnio me gane.

Es mi zona de confort, mi manera de sentirme, desayunar con el sol, disfrutar hasta morirme.

Y cuando llegue la muerte que a mi me pille durmiendo, en mi cama gigantesca, dándole besos al viento.

EN PATERA POR EL GRAN CANAL

En una de la zarzuelas que escuchaban mis abuelos se decía ‘que las ciencias adelantan’ y han adelantado tanto que se han dado la vuelta como un calcetín.

La primera vez que llegué a la Serenísima tenía 20 años. Hace casi 50. Entré en un crucero magnífico por el Gran Canal entre una bruma renacentista, eran las 6 de la mañana.

Desde entonces, he vuelto a Venecia muchas veces. De hecho creo que nunca me fui del todo.

Venezia es una ciudad espléndida. Tiene un encanto antiguo, un sabor a cuento, un olor a mar, que no deja indiferente a nadie.

Venezia es historia, es arte, es amor, es poesía. Venezia es mi ciudad preferida.

Pero Venezia se ha convertido en un bazar chino, o hindú. En uns tienda de souvenirs caros. En un vertedero de ilusiones que viajan en patera por el Gran Canal.

El Vaporetto es el medio de transporte más utilizado para recorrer las ‘calles’ inundadas y ayer temí naufragar en uno de ellos, cuando se iba llenando en cada embarcadero como si de una patera se tratara.

Sentí vergüenza y pena por esta ciudad invadida de turistas que ha perdido todo su encanto, mientras las góndolas se entrecruzan y los vaporettos pitan para no chocar entre ellos.

Venezia, la cuna de la decadencia, ha logrado llegar a la cúspide de la distopía.

Qué triste y sola estás Venezia sin conciencia, necesitas un reset para limpiar tanta oscuridad y renacer como la ciudad preciosa que conocí. O tal vez, siempre fuiste como te veo hoy, y la que he cambiado soy yo.

NO TEMO PERDER EL TREN

Yo ya no quiero correr. No tengo prisa por llegar. No temo perder el tren que me lleva a la ancianidad.

Voy ligera de equipaje, como aconsejó el poeta. Llevo el corazón cargado de amor, honor y nobleza.

Y ya no quiero correr para ir a ningún sitio. Ya tengo un lugar seguro, cerquita del paraíso.

Me gusto así como soy, con mis dimes y diretes. Soy completa como soy, sin máscaras, sin tirar cohetes.

No temo perder el tren, he viajado a todas partes. Ahora prefiero estar quieta, comiéndome un aguacate.

Me gusta mi vida toda, mi casa y mis animales. Y no me gusta estar sola. Contigo es mucho más fácil.

He sido feliz a ratos, he querido como nadie. Mi corazón está lleno de la poesía de mi madre.

Y riego todas mis plantas, y me visto con mis flores. Con gardenias, con jazmines, con rosas de mil colores.

No temo perder el tren, el viaje que me espera, es seguir al corazón, jugando desde una estrella.

VOLARE

Había un tiempo en que volar era toda una odisea. Los aeropuertos eran lugares caóticos, llenos de gente corriendo y maletas que parecían estar bailando todo el tiempo.

Debías llegar dos horas antes y realizar una serie de recorridos a modo de gimcana hasta llegar a sentarte en tu asiento del avión.

Resultaba algo excitante si no fuera porque era lo más estresante del mundo. Al menos, para mi.

Una vez en el avión, te sentabas en un pequeño espacio, rodeado de personas que, miraban el móvil. (Continuamente y en cualquier lugar, en esa época, estaba lleno de personas mirando el móvil).

Tenías que atarte un cinturón de atrezzo y escuchar una serie de indicaciones protocolarias para calmar la ansiedad que suponía que un aparato enorme y pesado pudiera volar. Nadie lo entendía, pero todos lo dábamos por supuesto.

Volar era algo mágico. En pocas horas llegabas a otro lugar montado en un pájaro de metal. Era una de las mejores formas de viajar, una de las más seguras. Y una de las más rápidas.

Hoy tengo que desplazarme para visitar a mi nieto que vive en Suecia y he cerrado los ojos, he pensado en él y ya estoy comiendo un rico salmón en su precioso jardín.

Ningún tiempo pasado fue mejor.

Éramos obedientes y vivíamos recibiendo órdenes todo el tiempo. Nos inoculaban el miedo hasta en la sopa y no levantábamos los ojos de las pantallas.

Ya vuelvo a estar en casa. Sólo he cerrado los ojos y lo he deseado.

LA CASA DE LAS MARIPOSAS

Vestidos de mariposas hoy han venido a visitarme todos mis ancestros. De mil colores vestidos, con alas libres al viento.

Contentos por mis hazañas, por mis acciones contentos. Con caritas de bebé, recién venidos del cielo.

Y mis ancestros felices, bailan al ritmo del sol. Acariciando las nubes y libando alguna flor.

Son mariposas ligeras que saben que el corazón está siempre disponible en esta casa de amor.

Vestidos de mariposas, dándole gracias a Dios por todas las bendiciones, nos auguran lo mejor.

Mi casa hoy está contenta. Mi casa hoy, huele mejor, entre gardenias, jazmines y cacas de caracol.

No sé porqué te lo piensas…ya tardas, aquí te espero. Disfrazada de poesía y dando gracias al cielo.

UN BOBO DE CORIA

No es ser tonto, ni analfabeto, no es ser ingenuo o pazguato. No significa estar lelo, ni ser el burro del barrio.

Es un estado premeditado. Meditado, deseado. Verlas venir y dejarlas pasar sin demasiado arrebato.

Es ser paciente, observador, sin mucho protagonismo. Permanecer en un segundo plano, sin sentir el victimismo.

Es dominar esa escena que va cambiando día a día, sabiendo que lo mejor, no ha llegado todavía.

Es conocer el valor que tienes solo por Ser, sin que haga falta decirlo, aunque no te lo hagan saber.

Eres un bobo de Coria, que conoce bien quien Es. Es mejor hacerse el tonto, cuando todo es al revés.

Experiméntalo antes de quererlos convencer. La Verdad no es una sola. Hay verdades por doquier.

Yo soy un bobo de Coria y así me siento muy bien.

UNA MARIPOSA Y UN GATO

Mi gato caza mariposas o eso pretende. Se prepara, se concentra y se dispone a atacar, mientras ella, confiada, no deja de aletear.

Mi gato cree que con astucia, a la mariposa podrá pillar, pero no sabe, el ingenuo, que la mariposa sabe volar.

Y la mariposa vuela alto y de repente se va y mi gato resignado se sienta a ronronear.

Así es la vida muchas veces, te preparas para la acción, te concentras y te entrenas y te aprendes la canción.

Pero de pronto, un segundo cambia toda la situación y te quedas como el gato, sin aprender la lección.

Es mejor no preocuparse, no cansarse tanto, mi amor. Vuela con la mariposa, todo tiene solución.

EL AÑO MÁS RÁPIDO DEL MUNDO

Desde que el tiempo no existe o mejor, no es lineal,

los días pasan volando, las horas vienen y van.

Te levantas y de pronto resulta que es Navidad.

No sabes en qué día vives, si es agosto o carnaval.

Amanece y en un rato, el sol se vuelve a ocultar.

Mañana es luna creciente y crees que vas hacia atrás.

Paro, respiro, doy gracias. Medito y vuelvo a empezar…

Observo, miro, confío… Y os amo cada día más.

Este es un año muy raro. El año donde todo hecho está.

Ha sido un visto y no visto. El año que esperabas y parece no llegar.

Desde que el tiempo no es tiempo, desde que Eres y ya está.

La paciencia es la maestra. La confianza, tu paz.