Toma el control de tu vida y conócete mejor. No desestimes ni un gramo de tu valioso valor.
Jamás nadie en este mundo, nunca lo va a hacer por ti. Tú eres el responsable desde que llegaste aquí.
No te enseñaron las reglas, no te mostraron las cartas. Juegas casi siempre a ciegas y perderás mil batallas.
Pero te aseguro, humano, que si sigues insistiendo y te tomas de la mano y confías en los sueños…
Con constancia y con paciencia, con convicción y excelencia, poco a poco y paso a paso, le darás a la vida la vuelta. Y en lugar de ser esclavo, al fin tomarás las riendas.
Escucha tu corazón, sé justo y algo inocente, no le temas a la gente y obedece a tu intuición.
Y colócate en el centro, aunque te acusen de ego. Y aprende a ser generoso, sin esperar nada a cambio.
Es mucho lo que recibes, cuando das de corazón, sin querer tener razón, se vive mucho mejor.
Y así, sin darte ni cuenta, sin que te importen las canas, con los ojitos cansados y los labios arrugados, amanecerás un día con más ganas de poesía. Saboreando el café y agradeciendo por todo.
Y sin muchos malos modos te dormirás para siempre, en ese espacio inocente donde todos somos Todo.

