Cuando viajas en avión, en esos vuelos baratos en donde llevas el equipaje dejado del asiento y el corazón en la mano..
Cuando estás casi llegando después de algún par de horas, haciendo cabezaditas y agradeciendo al piloto por su buen trabajo…
De pronto una camarera, las llamadas azafatas, van pasando una bandeja para tirar las cascarrias.
¡Qué fácil y que bonito tirar lo que ya no sirve! Esos pelos enredados, esos bostezos dormidos.
Tirar también malos modos, preocupaciones y gritos. Tirar enfados baratos, resentimientos antiguos.
Tirar también las mentiras, los celos y los castigos. Tirar las malas maneras, tirar todos los motivos que te entristecen la vida.
Tira todos los horrores, las guerras, el hambre, el frío. Tira las bajas pasiones, tira a los hombres marchitos.
Tira tu genio, tus canas, tira todos esos líos en los que enredas tu vida con inconsciencia y delito.
Tíralo todo, hijo mío y, cuando no quede nada, da las gracias y al abrigo de tu alma y de tu cuerpo, sal al campo a oler el trigo.

