Eclipses y lunas llenas alteran mucho tu antena. Las noches se vuelven días, se distorsionan las melodías.
Eclipses y lunas llenas son bendiciones eternas. Pero hay que estar presente, neutro y muy resiliente.
Parece que el caos avanza, pero sólo es otra trampa. Nada es lo que parece. Mira con tu tercer ojo, no con tu mente.
Desarrolla la intuición, escucha tu corazón. Que el resplandor de la luna, apague todas tus dudas.
Recupera la confianza, piensa con mucha templanza. Las señales aparecen cuando tu alma florece.
