Conocerlas es amarlas. No podré comer más pollo. Me miras, también me hablas y me deshago de amor.
Además me pones huevos que saben a gloria santa. Mis gallinas, las más lindas, mis gallinitas amadas.
Hace poco que os conozco y ya me habéis robado el alma. Sois coquetas y cagonas, vuestras caquitas son santas.
Podéis estar bien tranquilas, jugar y cacarear, bañaros entre semillas y rebozaros de Gaia.
Vuestras plumas son de oro, vuestras patitas de plata, vuestra cresta puro fuego. Sed felices en nuestra casa.