LA SOMBRA

Mi sombra me persigue, no se aleja de mí, cuando creo que se ha ido, vuelve a resurgir.

Es larga y muy oscura, se escabulle sin fin, y me saca la lengua y se ríe de mí.

Mi sombra soy yo misma, forma parte de mí, y le tengo cariño aunque me haga sufrir.

Cuando aprenda a esquivarla, estaré a punto de morir, mi sombra me acompaña, no me dejará ir.

A veces me parece que la he vuelto a perder, que conseguí zafarme de ella y su desdén. Mi sombra es ese ego, esa falsa modestia, ese orgullo, ese ser que quiere hacerse el dueño cual egregor fiel.

Qué ingenua y vanidosa eres sombra mía, ríndete de una vez, no seas tan altiva, déjame con mi vida, vete sin hacer ruido, no te quiero en mi vida, ya no tienes sentido.

Mensaje de Amawta Fernando Ergueta Sacerdote de Tiwanaku – Mensajero de los Andes Abril 2020

Desde mi refugio inesperado,
Desde el punto más lejano perdido entre el tejido de montañas y cielos, veo extrañado romperse el pasado.

Desde mi ventana recién inventada,
Veo romperse a pedazos el mundo que otros crearon y veo que no queda nada.
Desde el lugar que eligieron para mi refugio temporal y casual, veo pasar las Águilas resbalando por el cielo impecable y profundo.

Desde mi claustro
recién montado veo nacer otro mundo nuevo humano, veo pasar hombres y mujeres que se han atrevido a mirar el cielo otra vez, y con esos ojos humedecidos veo abrazarse y mirarse a sí mismos.

Desde la lejana aparente soledad de mi refugio, veo desplomarse a los gigantes de barro que con su sombra densa ensombrecieron la vida.
Veo erguirse por entre los montes y las praderas otra realidad que me cuesta reconocer.

Desde mi ventana
veo transitar el tiempo nuevo con paso ufano y libre.
Veo a personas más despiertas, menos estresadas, seres con los ojos más abiertos, que hasta se atreven a mirarte a los ojos y son capaces hasta de darte la hora o contestar a tu saludo y tu abrazo si pudieran.

Desde mi lejanía puedo sentir las lágrimas de la madre tierra que silenciosa y modesta aún es capaz de amamantar con sus frutos a sus hijos que tanto ama.
Desde la sima de la montaña puedo ver la inmensidad del padre sol que me calienta y puedo sentir que mi alma independiente de mi conciencia abre el canal de mi corazón para agradecer este momento en la que todo cambia y en el que nada será mañana lo que pudo ser ayer.

Desde el Rincón de mi confinamiento, puedo ver frente a mí, mi pasado y puedo percibir que los frutos del árbol del pasado están dando nuevos frutos.
Desde el lugar más profundo del bosque puedo percibir el aire más limpio, el sol más claro, el río más alegre con peces de plata, el cielo salpicado de oro, y puedo sentir el sonido de muchas cadenas invisibles que se rompen, liberando a millones de hermanos que se creían libres.

Desde es ta ventanita donde apenas cabe mi cabeza,
Puedo ver en las noches serenas el paso de miles de estrellas que derraman su luz y simiente nueva, sobre la conciencia de la nueva tierra para que de la nueva simiente brote un nuevo árbol de la vida.

Ojalá que desde mi ventanita pueda ver pasar a más gente humilde y sonriente, a más personas capaces de seguir colaborando con el prójimo, a más personajes entregando sus salarios para compartir, a más Reyes vendiendo sus coronas para alimentar al hermano, a más gobernantes vender sus aviones presidenciales para repartir entre los que sufren hambre, a más campeones mundiales repartir sus balones de oro para ayudar a los que sufren el dolor de la pandemia.

Ojalá que desde ayer y hasta hoy, desde todas las ventanas como la mía, se puedan ver rostros menos compungidos.
Ángeles vestidos de blanco arriesgando su propia vida para salvar la de su prójimo.
Vidas más inspiradas en el bien común….

Ojalá que desde todas las ventanas de todas las ciudades y los pueblos hoy deshabitados, podamos mirar sin ningún miedo la vida, por más que la vida esté en juego, si se trata de reconocernos.

Ojalá que Dios se quede a vivir con nosotros o que no se nos vaya pronto una vez que esté entre nosotros.

Ojalá que el dinero sólo sirva para comprar lo que se necesita y que las mentes viejas y arrugadas, que perdieron su tiempo en acumular historias perdidas, que no tuvieron tiempo para enterrar su fortuna bajo la arena de la playas, o de los ríos, no se atrevan a romper este momento de renacimiento y resurrección comunitaria, legado de los ancestros, porque acudiendo al viejo credo, al credo del amor, hoy todo lo construido ha muerto y de esa simiente se levantará una nueva humanidad.

Ojalá que desde hoy, cuando caminemos por la nueva tierra, un coche no sea el privilegiado frente a un venado o a un grupo de niños.
Ojalá que pronto un pueblo de árboles viejos y gigantes que hacen un bosque, sea tan respetado e importante como un pueblo de hombres viejos que hacen familias.

Ojalá que todo lo que se ha detenido por salvar la vida no se caiga sobre nosotros al tratar de volverle a dar movimiento.

Sé que tendremos paciencia y pulso si nuestra mano es conducida por el amor y nuestra cabeza por la paz y la ciencia y nuestra conciencia no sea removida nunca más ni a derecha ni a izquierda.

Amawta Fernando
Desde Los Andes
Camino de Wirakocha Bolivia
Jallalla!

LOS FANTASMAS DE LA NOCHE

Cuando te asalte la duda, cuando ya no creas en nada, cuando todos los fantasmas te salgan a saludar.

Cuando el miedo te atenace, cuando no veas un mañana, cuando la noche te abrace y no te deje respirar.

Cuando las voces te asalten y las sombras te rodeen, cuando todos los carteles te parezcan igual y sientas que todo es falso, que no tienes asidero, que todo es una monserga y empieces a estar fatal…

Espera a que llegue el día, ten paciencia con la noche, respira hondo y sin reproches, perdónate una vez más. Nadie está libre de culpa, la mente siempre es perversa, no hagas caso, sigue alerta, y céntrate en meditar.

EL sol volverá a salir y con él tú de esta casa, y volverás a reír y a soñar con ver el mar.

Te abrazaras a aquel árbol que veías a lo lejos, jugarás con los conejos, con tus hijos, con tu nietos…Tu vida renacerá.

Y no importa si es mentira, si no hay virus, no hay tu tía, todo al fin es una farsa, pero es igual, no hace falta saber toda la verdad.

La VERDAD eres tú mismo, con tus miedos y tus juicios. Tienes todas las respuestas, las preguntas son inciertas, ¡no importan!

Déjate llevar por tu intuición milagrosa, por tu amor a aquella rosa, por las ganas poderosas que tienes de respirar.

Confia en TI hermano humano, y cógeme de la mano, juntos saldremos de ésta, no podemos hacer más.

TORMENTA

El cielo se cubre, vuelan bajos los pájaros. Cada uno se resguarda donde mejor sabe. Oigo a lo lejos ladrar a unos perros y cantar a un gallo. Una vecina habla por teléfono. Se mueven las hojas de todos los árboles cual coreografía que ensaya su baile. Se esconden más pájaros, presagia tormenta, limpieza, sosiego, paz y calma tensa…

El motor de un coche ha roto la magia, no vivo en el bosque, pero tengo calma. No cae ni una gota pero ya está oscuro, las nubes se mueven siguiendo su curso. Tal vez no descargue la lluvia divina, tal vez sólo quiera asustar a mi vecina. Se escucha algún trueno, enpieza a llover. Doy gracias al cielo y me inclino ante Él.

Todo es tan perfecto, tan mágico y bello, el cielo es el prólogo de vivir sin miedo.

Contémplalo todo desde esa azotea, no repartas miedo, odios ni tristezas. Imita a ese pájaro, despliega tus alas, empieza la fiesta, pisa los charcos, baila. La vida te invita a mirar hacia dentro, el cielo, el infierno, es el mismo cuento. De ti depende quien será tu dueño.

Es tiempo de mirar, de vernos, aunque no me toques, te siento aquí dentro. Es el corazón quien nos habla ahora. Siente ya la lluvia, límpiate la cara y ten confianza, siempre hay un mañana.

2020, el año en que el mundo se paró

O mejor…nos pararon.

El péndulo dejó de oscilar y se paró de repente. Empezamos el año celebrando a media voz la incertidumbre.

Se olía, se intuía, se vislumbraba el cambio. Nadie sabía por dónde iba a venir, pero todos estábamos seguros de que sucedería.

Demasiados atropellos a la Madre Tierra. Ella se quejaba en forma de incendios, terremotos, inundaciones…Nadie la escuchaba. Y un día, un virus invisible nos paró y nos devolvió al interior de nuestras casas, como si fuéramos caracolas que el mar devuelve a la arena. Allí, varadas, permanecemos esperando el momento de regresar al mar o de quedarnos para siempre en tierra esperando que alguien nos recoja y nos convierta en objeto decorativo.

Hemos perdido la libertad, ¿o quizá nunca fuimos libres? Y vivíamos un espejismo de consumo, crecimiento y poderío, mientras unos hermanos morían en el mar, sin que nadie moviera un dedo, otros hermanos morían de hambre antes de crecer, otros lo hacían en guerras que veíamos por televisión mientras cenábamos en lujosos restaurantes…Un despropósito.

La conciencia se ha desperezado, se ha sacudido la pereza y nos ha sacudido un coscorrón que aún no alcanzamos a ver. Tenemos los chichones cubiertos de canas, de mascarillas, de guantes de látex y de miedo. No queremos verlos, pero, ¡ay amigo, si es la única forma de que se nos curen! De despertar.

El tortazo ha sido monumental. Nada volverá a ser…¿Cómo antes?: crecimiento descontrolado, contaminación desorbitada, consumo imparable, más aviones, más coches, más, más, y más ansiedad, más viejos, más niños solos, más padres agobiados, más actividades extraescolares, más asilos, más abusos, más abandono…

Más trabajos precarios, más alquileres imposibles, más deudas, más créditos…Semanas que pasan tan rápido que necesitamos escapar al otro lado del mundo para descansar de correr.

Y de pronto, todo es prescindible.

Comer, dormir, si se puede, respirar y convivir cada quien con quien le toque, es lo único que hay que hacer.

Tal vez algunos continúan en la rueda del samsara trabajando online o haciendo videoconferencias sin parar, pero en el fondo sabemos que todo es prescindible. Las reuniones de trabajo, los discursos políticos, el postureo de los famosos, hasta el fútbol ha dejado de ser el centro de nuestra vida, a dios gracias. Parece mentira, pero vivir o morir va a resultar que es lo único importante, para la mayoría de humanos que tenemos la suerte de pertenecer al primer mundo. Nuestros hermanos del segundo y tercer mundo hace tiempo que lo saben.

Tenemos pues la oportunidad de comprobar que el valor y el precio no son lo mismo, que la soledad es un regalo cuando es elegida, que los niños son seres importantes que no debemos abandonar en guarderías. Que no deberíamos desahuciar a nuestros abuelos en truculentos asilos, las eufemísticas ‘residencias’. Que la vida es corta y bella y vale la pena vivirla en contacto con las personas que queremos y con la naturaleza que nos alimenta.

Tal vez esta pandemia y toda su parafernalia sirva para eso.

Esperemos con confianza como dice un buen amigo, tengamos esperanza en que así será.

SILENCIO EN LA NOCHE

Ya todo está en calma, tan sólo se oye croar a alguna rana.

Ladran a lo lejos los perros callejeros, los pájaros trinan, hoy no tienen sueño.

Silencio en la noche, no sea que se vaya, el suave murmullo de tu ser en calma.

Esta noche el cielo se durmió en tu almohada, te dejó una estrella en esa nube blanca.

Así seguirás teniendo esperanza, la vida es hermosa, después de esta farsa, ya verás vecina, ¡qué fiesta! ¡qué farra! Seremos mejores, más fuertes, más sabios. Tendremos paciencia con niños y ancianos.

Y los que quedemos después de este trago, daremos las gracias por haber ganado.

ABUELA

Hoy te he visto y me has mirado y de ti me he enamorado.

Hoy tengo más experiencia y las manos menos tensas.

Te sujeto con cuidado para no apretarte demasiado, eres tan frágil, tan perfumado, tan chiquito y delicado… Eres suave y tan amado!

Eres un sol, nieto mío, eres todo lo que ansío, verte crecer a mi lado, feliz, sano, enamorado de la vida, de tus padres, de cada amanecer y de cada tarde.

Que tu vida sea un regalo, ese es mi deseo Bruno amado.♥

LAS CALLES VACÍAS

La ciudad fantasma no quiere llorar, se resiste a rendirse, quiere resucitar de su noche oscura, de su soledad.

La ciudad está triste, sus calles vacías no invitan a pasear. Tan sólo los perros pueden transitar por cualquier acera, por cualquier lugar. Los niños no lloran, ni vienen ni van. Han desaparecido, se han olvidado, dejaron de jugar.

Las calles vacías invitan a pensar si no nos hemos vuelto locos con este nuevo orden mundial. Que castiga al niño sin salir a jugar y mata al anciano por vivir de más.

Las calles vacías me han hecho pensar que me gusta el campo más que la ciudad. Que tanto cemento, me ahoga y no me deja respirar, que prefiro a mi gato porque no lo tengo que sacar a pasear encadenado a mi y a mi vanidad.

LA NOCHE OSCURA

La noche oscura puede ser también la noche clara. Pero no es gratuito, hay que esforzarse y ejercitar la conexión con el alma para encontrar el lado luminoso, para que no aparezca siempre la cara oscura de tu alma, tu luna nueva.

Siempre fui más luna nueva que luna llena. Siempre vi el vaso medio vacio, incluso me sentia cómoda revolcándome en la tristeza, la nostalgia, el pesimisimo…Tambien forman parte de mí y a fuerza de regarlos fueron creciendo y se convirtieron en un bosque frondoso de pena y auto compasión.

Ya me cansé, mis momentos de paz, equilibrio, aceptación, hasta de felicidad son cada día más. Mis sentidos se han afinado y me permiten escuchar a los pájaros y oler las flores y contemplar el cielo sin aviones y tocar a mi gato sin prisa.

Cierto es que soy una privilegiada, porque vivo en una casa con jardín, huerto, piscina y mucho sol. Pero en esta casa también lloré mucho y me sentí infeliz hasta el abismo…

Todo es neutro. Todo es como tú lo sientas en ese momento. El entorno ayuda, pero no es decisivo. Creo que he necesitado vivir 60 años para elegir respirar o ahogarme, para escoger contemplar a actuar, para aprender a callar a tiempo y hablar lo justo. Para confiar en mi y en la vida y no esperar lo imposible pero aceptar lo inesperado.

La vida es una sorpresa constante. Todo cambia aunque parezca que cada día es igual. Y no, no andamos dando vueltas en círculo cual ratones de laboratorio, aunque a veces lo parezca, siempre podemos salirnos de la manada, es cuestión de voluntad, de suerte, de experiencia, de sabiduría, o de todo un poco.

Sólo respira. Y si puedes agradece al sol por otro dia.

Vive agradeciendo y disfrutando de cada momento. Esperando la muerte en paz. Seguro que será una experiencia inolvidable.

ESPERANZA – Alexis Valdés

Cuando la tormenta pase

y se amansen los caminos,

y seamos sobrevivientes

de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso

y el destino bendecido

nos sentiremos dichosos

tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo

al primer desconocido

y alabaremos la suerte

de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos

todo aquello que perdimos

de una vez aprenderemos

todo lo que no aprendimos.

Y no tendremos envidia

pues todos habrán sufrido.

Y no tendremos desidia

Seremos más compasivos.

Valdrá más lo que es de todos,

que lo jamás conseguido.

Seremos más generosos,

y mucho más comprometidos.

Entenderemos lo frágil

que significa estar vivos.

Sudaremos empatía

por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo

que pedía un peso en el mercado,

que no supimos su nombre

y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre

era tu Dios disfrazado.

Nunca preguntaste el nombre

porque estabas apurado.

Y todo será un milagro

y todo será un legado.

Y se respetará la vida,

la vida que hemos ganado.

Cuando la tormenta pase

te pido Dios, apenado,

que nos devuelvas mejores,

como nos habías soñado.