Mi tio era pescador, todo un señor de los mares, vendía todo el pescado, sin tener miedo a mancharse. Era el amo de la lonja, el señor de todas las naves, nació y vivió en Torrevieja y nunca viajó por los mares. Tampoco aprendió a nadar, se manejaba en la tierra, en la huerta o en el bar, siempre fue el rey de siesta.
Mi tío vivió feliz entre barcos y tinajas, redes con sabor a sal, marineros y subastas.
Aprender a soltar lastre es oficio de marinos, dejar que muerda el anzuelo, pero no te lo comas podrido. Aprende de los marinos tienen un ojo en la mar y otro ojo en el camino.
Albaricoques recién recogidos, con olor a vida con sabor a amor, con toda la sabiduría, llenos de energía. Albaricoques que limpian memorias antiguas, albaricoques que alimentan el cuerpo y el alma y te ayudan a vivir mejor🍑 Seguimos agradeciendo por tanta abundancia. Somos merecedores de todo lo mejor.
Albaricoques y fresas y olivas, frutos de la tierra para los hijos del sol. Todo está a tú alcance, es tuyo por derecho de nacimiento, no tienes que comprarlo, ni venderlo, sólo disfrutarlo para el bien mayor.
Somos herederos de este inmenso universo, como lo son las plantas, los animales, y todos los seres que comparten con nosotros esta dimensión.
Libres por derecho de nacimiento, hasta donde llega la libertad de tu hermano, sea insecto, árbol, o tu hijo mayor.
Todo es nuestro pero nada nos pertenece.
La vida es perfecta, tú tienes el don. No lo desperdicies, agradece y goza, porque te lo mereces, porque tú también eres dios.
¡Nos equivocamos tanto! ¡Qué poco confiamos en nuestro poder para cambiar las cosas!
Somos poderosos, somos energía en acción y muchas veces actuamos como esos cobayas que giran y giran sin principio ni fin. Perpetuando situaciones que no nos gustan, repitiendo palabras que no construyen, generando más dolor del que queremos evitar.
Somos energía y la energía es capaz de transformarlo todo. Lo bueno, lo malo, lo peor, lo mejor.
Somos energía y no sabemos utilizarla. No somos conscientes de la magia que sucede cuando cambiamos el foco, cuando dejamos de repetir el mantra de la queja, del victimismo, del enojo, del despecho. Cuando dejamos de tomárnoslo todo personalmente y nos elevamos del suelo para contemplar la realidad desde la azotea de la verdadera sabiduría, que no está en las universidades, ni en las enciclopedias, que no distingue ricos de pobres.
La sabiduría de Ser una Esencia Eterna, Viva, Única, Libre. Un pedacito de Dios envuelto en un traje de carne y huesos.
Pero si están todos enfermos, cargados de fármacos, de dolor físico y mental. Solos, obedientes, asustados, cual almas penitentes cada cual con su calvario.
Acuden a los centro de enfermedad en busca de su salud, para poder alargar un poco más su sufrimiento en aras de un bienestar que es cada vez más pequeño.
Y así, en fila de a uno, van todos sin rechistar, entre informes imposibles y recetas para la ansiedad.
Anuladas voluntades caminan hacia el cadalso, creyéndose a pies juntillas lo que dicen otros mansos. Lo que opinan los más doctos, lo que obligan, lo que dictan, las normas, los recetarios, los que recetan pastillas.
Pastillas que nunca curan, pastillas que contaminan. Procesiones de almas puras caminan hacia la ruina.
Ambulancias y camillas, bastones, sillas de ruedas, la enfermedad es un negocio y todos siguen la fiesta.
Quítate esa mascarilla que te vuelve otro fantasma, sacúdete la ignorancia. La vida no se negocia con vacunas de farmacia.
La mente no teme errar ante la magificencia de mi corazón. Ciertamente está a su servicio y mi corazón nunca se equivoca. Mi corazón, mi intuición, mi sexto sentido, mi Ser Superior SABE y tiene absoluta certeza de lo que ES.
Así que mi mente obedece y se inclina ante MI y sigue mis pedidos, acompaña mis misiones, me ayuda a ponerlas en práctica y colabora amablemente en su ejecución práctica.
¡Qué perfecto equilibrio! Trabajamos en equipo y de ese modo hago, digo y pienso coherentemente, sin fisuras, sin dobleces, sin incongruencias. Porque tengo absoluta certeza y porque ya no tengo miedo.
Diréis que soy muy osada y algo vanidosa, tal vez si, pero me lo he ganado a pulso y trabajo cada día para seguir construyendo ese equilibrio que me permite la paz interior. Ese es el primer amor, el Amor Propio.
«Ama a tu prójimo, como a ti mismo»
¿Ya te amas a ti mismo? Eres un ser libre, vivo, poderoso, amoroso, completo, único y eterno. Yo tengo la absoluta certeza y Asi Es.
Os damos las gracias, almas viajeras que escogistéis vivir y morir en estos convulsos tiempos para el bien mayor.
Queridos abuelos.
Abuelos queridos y añorados sois bendecidos y honrados. Vuestros sacrificio no ha sido en vano. La Luz Ha Ganado. Y vosotros habéis abierto el portal. Habéis dejado este plano en soledad y silencio, os habéis ido sin hacer ruido, sin quejaros. Os habéis inmolado en aras de una pandemia inventada que os ha sacrificado.
Pero sois bendecidos hermanos, abuelos añorados, nos habéis amado incondicionalmente y nos dais la mano desde el lugar ignoto que hoy os recibe y os abraza desde el otro plano.
Os amamos abuelos, os amamos y os honramos e incluso perdonamos a las almas ilusas que os abandonaron.
Os amamos abuelos, os amamos y honramos y os damos hoy las gracias por haber sido el puente hacia la Luz, que hoy ya ha ganado.
Hoy estoy sin saber yo no sé cómo…hoy estoy para risas solamente, hoy sólo tengo ganas de abrazarte el corazón y ponerlo debajo de mi almohada.
Hoy el sol y la luna me saludan, hoy los pajaritos me acarician, hoy me como los nísperos debajo de un árbol que huele a agradecimiento y a delícia.
Hoy me siento más vivo y más eterno, hoy te quiero decir que soy feliz, que he vivido hace tiempo sin saberlo, entre algodones de cielo y de jazmín.
¡Atentos a todas las señales, abrid los ojos y lavaos los oídos! El mundo es más azul y el mar más limpio, el cielo se acurruca con la tierra y juntos, el mar, el sol y nuestra madre tierra nos llevan de la mano hasta la eternidad.
Ha ganado la Luz y ellos lo saben, aunque disimulen, aunque mientan, ha ganado la Luz y es imparable, abrid los ojos, no cerréis las puertas, y sacudíos todas las miserias. Sacaos las mascarillas, las vacunas, los miedos y todas las monsergas, ya ha ganado la Luz hermanos míos, cantad gozosos, la vida es eterna.
Hoy me ha acariciado una acelga verde curación. Tenía las hojas pequeñas y muy grande el corazón.
La recogí de mi huerto una mañana de sol. Estaba ya muy crecida, había hecho el estirón.
La lavé con mucho mimo, le sacudí los insectos, pedí permiso a su esencia para llevarla conmigo.
Ella me miró un ratito, y se mostró generosa, la acelga es una verdura muy agradable y graciosa.
La gente la quiere mal, dicen que es «desaboría», si supieran cuán ingratos son con su sabiduría…
La acelga tiene la esencia de la tierra, el agua y el sol y sólo con su presencia alegra tu corazón.
Pero yo hoy te recomiendo que la tritures muy bien, eches agüita caliente, un ajo y algo de sal, aceite de virgen extra y te la comas tal cual.
Notarás cómo alimenta tu alma y tu corazón y sentirás en tu estómago la más dulce curación.
Gracias mi querida acelga, por ser mi alimento hoy, siempre estarás en mi huerta, no dejes de alimentarme, acelguita de mi vida, quédate siempre conmigo hasta el final de mis días.
Decían los adivina futuros que en el año 2012 se acabaría el mundo. Y, efectivamente, así fue. Se les acabó el mundo a los que lo tenían todo controlado, «atado y bien atado» como nos decían delante de nuestras narices. De hecho, siempre nos lo han dicho todo en nuestras narices. Pero ¡ay de nosotros!, pobres ciudadanos esclavos de un sistema perverso, no nos dábamos cuenta.
Cuando mi hija pequeña era muy pequeña y por ello mucho más sabia y tenía el tercer ojo bien abierto y su glándula pineal en perfecto funcionamiento, antes pues de haber empezado su «adoctrinamiento»; cuando todos los niños son más conscientes y están más despiertos que sus padres, en esos años, como digo, frecuentemente argumentaba con toda coherencia, la incoherencia que significa el dinero. «¿Para qué sirve? ¿No sería mejor que no tuviéramos que trabajar para ganar dinero para tener el tiempo que no tenemos mientras estamos trabajando?»
La pregunta se quedaba sin respuesta pues por aquel entonces aún estábamos ciegos, sordos y mudos y completamente inmersos en esta farsa que ya por fin se terminó.
Somos libres por derecho de nacimiento, hombres y mujeres de pleno derecho, almas abundantes, sin carencia, sin deudas, sin tener que trabajar para comer, porque nuestra madre tierra tiene comida suficiente para tod@s. Con derecho a vivir dónde y cómo queramos para satisfacer nuestras necesidades y vivir en equilibrio con los ritmos de la vida. Pariendo a nuestros hijos libres, sin entregarlos a un sistema que nos esclaviza de por vida nada más nacer.
¿Te parece una utopía? Investiga, busca, escucha a tu corazón, recupera el poder que siempre tuviste cuando elegiste venir a experimentar en este planeta.
Eres libre por derecho de nacimiento. Por La Ley Natural.