FOTOS

Vivir en la ignorancia es patético. Tomar consciencia es doloroso. Despertar te hace ver cosas que nunca antes habías visto. Aceptar es un trabajo difícil, necesario, imprescindible para respirar hondo y sentir compasión contigo misma.

Ver con los ojos de la intuición es la libertad. Conseguir el equilibrio el propósito de mi vida🌻

 

SALUDO AL SOL🌄

 

Es una hermosa rutina, una costumbre saludable que te conecta con tu Ser Superior, que te enraiza, que te equilibra; que da sentido al resto del día. Es agradecer al Padre por un nuevo día, como lo es despedirlo por el día que ya se fue.  Es regresar al origen y reconocernos hijos de la Tierra y del Sol. Hermanos del viento y el agua. Nietos de la Luna y el Fuego. Es aprender a vivir, a respirar, a soñar. Es sentir el Amor que soy y ser capaz de devolverlo en conexión con el universo del que procedo, con mi intuición, mi palabra, mi corazón, mi voluntad, mi fuerza vital, y la Madre Tierra a la que regresaré!

Así será, así es y así ha sido🌅IMG-20170622-WA0051

SIEMBRA DE URGENCIA

5dcddfd144ea8e62431e6b9a4f2e1837Mientras me comían el cerebro mis pies bailaban y yo me reía. Las carcajadas se oían a través del palmo de tierra que cubría mi cuerpo desnudo y por un momento salí de él para viajar por el espacio y ver nuestra hermosa madre tierra desde el universo. Me asusté cuando noté que me alejaba demasiado y decidí regresar a casa, a lo conocido, a lo seguro.
La idea de volar más allá de mí misma era tentadora, pero peligrosa y una parte de mí, la que seguía controlando el caos, me retornó al cuerpo. Entonces mi mano izquierda continuaba latiendo y mi sexo seguía pariendo y mis pechos amamantando a niños y niños y niños…
Tenía calor, pero era confortable y respiraba y suspiraba a pesar de estar cubierta de tierra. No quería salir, pude disfrutar un rato más de mi resurrección. Sentía el sol de julio en todo mi cuerpo y el frescor de la tierra húmeda al mismo tiempo.
El amawta me echó su agüita bendita y el bicharraco que se había posado en mi ala izquierda desapareció.
Jallalla 🌸

CUANDO LOS MANGOS CAÍAN DE LOS ÁRBOLES

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De cuando los mangos caían de los árboles….


Hacía calor y ese calor a veces se echa de menos.

Es un calor caliente, que te abraza, que te acaricia, que te hace sentir acompañada; un calor sofocante que no te quita la respiración, más bien al contrario, te ensancha los pulmones y te ayuda a respirar. Es el calor del amor a la naturaleza, el amor de la selva, el amor de los mangos cuando caen de los árboles.


Cuando vivíamos en donde los mangos caen de los árboles, el tiempo no existía. Los días pasaban sin horas y las horas sin minutos, las noches eran para descansar y los días para sanar. Las mañanas tempranas y las noches largas. Los problemas estaban entre paréntesis, pero no por eso dejaban de existir; pero a nosotros no nos importaba.


Vivir entre paréntesis es cómodo pero poco práctico y menos realista. Vivíamos en una realidad paralela que hicimos nuestra, pero no lo era.


En nuestro mundo los mangos no caen de los árboles, se compran en el supermercado, y fue duro darse cuenta de esa verdad de Perogrullo.

A LA ABUELA LUNA

 

Luna Llena de la Alegría

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El mes de agosto es un mes especial en mi corazón. Es el mes ‘de los santos’; pero no los de los altares sino los de mi familia, que no somos santos pero celebramos onomásticas y cumpleaños durante ese mes. Sin embargo hace años que esas celebraciones han ido perdiendo significado y otra celebración más auténtica y telúrica forma parte ahora de mi vida.

Celebrar los rituales de luna llena, solsticio y equinoccio es una manera ancestral de conectarme  con el universo, con la tierra y conmigo misma.

Por eso una vez más, íbamos a celebrar la lunita llena. Por segunda vez en casa y por segunda vez con la presencia de AMAWTA! Un maestro humilde y generoso que se deja escuchar como si de un bálsamo amoroso se tratara.

Esta vez, como casi siempre, convocaba la Pachamama, nuestra Madre Tierra. No sabíamos quienes iban a asistir y los previamente invitados no habían podido hacerlo. Toda la semana anduve inquieta y desconcertada intentando organizar con mi mente lo que se organiza con el corazón. “No te preocupes, si no cabemos en tu casa, iremos a la montaña o a la playa.  Será como la pachamamita proponga. Confía” Y así fue. Mi corazón se abrió y mi cabeza se calmó. Empezó a fluir la convocatoria y fueron enviando sus llamadas los convocados por la Tierra! 13+1 dijo mi querida prima Merche que éramos finalmente. Un número mágico.

Nuestra casa se acomodó para recibir a los invitados universales y el primero en acudir fue nuestro sabio maestro que, previamente, había llamado al gigante para pedirle permiso para acudir con otro sabio; ¡cuánta perfección! Reunión de maestros en nuestro vórtice de luz!

Los guardianes del lugar fuimos eso, guardianes y amorosos recibidores de maestros.

El jardín se llenó de sabiduría y el cielo, amenazante de lluvia, se quedó perplejo y expectante ante la potente ceremonia que se avecinaba.

Amawta, retirado, me pidió un papel y un marcador, mientras las chicas íbamos creando el círculo para la ceremonia. Flores, caracolas, piedras, regalos…

Esta vez la ceremonia fue especial, como siempre lo es, pero el juego que nos propuso Amawta nos envolvió en una clase magistral de sabiduría ancestral que nos dejó hipnotizados a todos.

¿Qué es una ritual?, ¿Qué es el Amor Universal?, ¿Qué es la espiritualidad?, ¿Qué es el equinoccio?, ¿Qué es el agua?, ¿Qué es el perdón?, ¿Qué es la luna llena?, ¿Qué es el solsticio?…Íbamos regalando flores y preguntas y contestando desde el corazón, y Amawta tomaba la palabra cuando las nuestras parecían no saber continuar. Sus explicaciones certeras, amorosas, llegaban directamente a nuestros corazones, así como las preguntas, casualmente iban dirigidas a quien más las necesitaba. Todo era perfecto. El fuego participaba con todo su poder mientras el gigante lo iba alimentando, y cuando la pregunta acerca de la luna llena apareció en el círculo, el cielo nublado y amenazador de tormenta se abrió y una luna llena esplendorosa acompañó mágicamente la explicación precisa de la hermanita Warawara.

18 de agosto de 2016

 

APUS Y ACHACHILAS

“Todos tus viajes son misionales”, me dijo el Amawta. Este no iba a ser menos. De hecho, fue un auténtico trabajo de unificación y sanación. Un encuentro comunitario que nos iba a deparar muchas sorpresas y momentos intensos.

El equilibrio lo sostenía el pequeño Wary, un maestro de 19 meses que fue nuestro enlace emocional entre los cinco. Como seres duales, íbamos alternando nuestras luces y sombras como mejor sabíamos. Wary era el árbitro y sus papás amorosos, unos buenos entrenadores de emociones.

Asturias tiene magia. Los guardianas, los Apus y Achachilas se pueden ver; están presentes y te muestran su poder amoroso por dónde mires.

Llegamos lloviendo, el cielo nos recibía regándonos con plácida lluvia.

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RECORDANDO

Aprendiendo a recordar recordé que recordaba que había recordado.
Recordé que había vivido en todas partes y en todos los tiempos.
Recordé que había representado todos los papeles del teatro de la vida.
Recordé que había experimentado todas las emociones y había ejecutado todas las acciones.
Recordé que no había aprendido nada hasta ahora y que por eso había vuelto.
Recordé que debía recordar para sanar!IMG_20161203_161536.jpg

EL PARÉNTESIS DEL SER

María Elena no recordaba nada. María Elena no oía, ni veía nada. No hablaba. Miraba sin ver, era sin ser y estaba sin sentir. Pura materia, densidad, un cuerpo casi inerte que a duras penas respiraba.

Sus hijos y nietos, sus amigos, su familia toda intentaba ofrecerle estímulos a los que María Elena no reaccionaba. La tocaban, le hablaban, la acariciaban, intentaban alimentarla, pero María Elena había dejado de comer. Había dejado de hablar, de ver, de oír, de sentir… ¿De sufrir? ¿De  pensar? ¿De  soñar? ¿De imaginar?

¿Qué significa sufrir? ¿Tener dolor? No tenía dolor María Elena. ¡Un alivio! ¿No sufría, pues?

La eterna discusión acerca de la dualidad cuerpo-mente o alma o espíritu o como queramos llamar a lo no tangible.

Es fácil etiquetar lo tangible: mesa, cama, casa, coche, cuerpo, gato, billete, pan…pero…¿y lo que no podemos tocar, ni ver, ni comer, ni acariciar?…¿Existe? ¿ES? ¿Dónde está? ¿Cómo lo clasificamos? ¿Cómo lo etiquetamos? Nos gusta hacer inventarios…pero  ¿cómo se puede hacer una lista de cosas intangibles, invisibles, inaudibles? ¿Cómo se etiquetan los sueños, las emociones, las sensaciones?

El cerebro es nuestro órgano menos conocido y estudiado, pero también lo es el corazón. El corazón no es sólo un músculo perfecto que bombea nuestra sangre y le proporciona oxígeno al cerebro. El corazón es el motor de la vida, si se para, dejamos de vivir. Perogrullada. ¿Cuántos latidos emite nuestro corazón durante una vida de 90 años? Nuestro corazón se cansa, late, se emociona, se enfada, se ríe, llora…pero no lo vemos! ¿Dónde queda entonces el ‘pienso, luego existo’, o el ‘si no lo veo no lo creo’? ¿No sería mejor decir, SIENTO luego SOY? ¿AMO luego VIVO? ¿RESPIRO luego TENGO CONCIENCIA?

María Elena estaba viviendo el paréntesis del ser, estaba en un lugar ignoto, donde sólo ERA. Había vuelto al origen. Había re-nacido. ‘ERA’ y esa condición era suficiente, valga el juego de palabras. SER sin más, sin menos, todo y nada, lleno y vacío al mismo tiempo, mañana, ayer y hoy en la misma línea temporal. Tiempo sin espacio y espacio sin tiempo. Una línea infinita que a la vez es un círculo y un cuadrado. María Elena podía experimentar el infinito.

Había cesado el ruido, el vacío lo ocupaba todo y volaba por encima de las cabezas de sus hijos y nietos como un águila lo hace por encima de las montañas, libre y poderosa.

Hacía un segundo que acababa de nacer pero había cumplido sesenta años. Una yaya adolescente que no se reconocía ni como lo uno ni como lo otro. ¡Qué enredo es eso del tiempo! ¿Para qué contar y acumular años y más años, cuando siempre estamos moviéndonos en círculo? ¡Qué vanidad! Cuánto orgullo! ¡Qué ridículo!

Por un instante María Elena había conocido la Verdad y se sentía agradecida y en paz. Todo tenía sentido. El sinsentido de su vida había cobrado sentido. Sentido. Sentir. Ser.

Hacía días que no comía, pero no lo necesitaba. Sus necesidades fisiológicas habían dejado de ser necesarias y su cuerpo fluía y se recargaba de energía sin esfuerzo alguno, sin comida, sin bebida, sin sueño…

Nadie comprendía qué le había sucedido a María Elena. Pero no importaba. Porque su aliento vital lo ocupaba todo y transmitía la paz necesaria para no perder los nervios y dejarla Ser, sin Estar.

El despropósito de llamar a los médicos, de correr y perder los nervios, todo el protocolo de la enfermedad había desaparecido. No había enferma, ni enfermedad. Todos lo sabían. La familia lo respetaba.

Se habían unificado y, todos, cual plancton del océano, nadaban en la misma dirección.

El paréntesis del Ser había obrado el milagro.

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ME DECLARO WILLUMI

IMG-20170514-WA0025Sacerdotisas del nuevo tiempo para sanar todos los tiempos. Sanándonos comunitaria-mente, amorosa-mente, inteligente-mente, desde el corazón hasta la mente, si! Sin renunciar a lo que somos: un cuerpo y una mente y un espíritu ilimitado, sin tiempo ni espacio, que lleva consigo todos los siglos, todas las experiencias, todos los sufrimientos de todos sus ancestros!
Por eso, benditas sean todas las mujeres que se atreven a sanar, que se permiten remover sus cenizas, que piden ayuda y la reciben, que se aceptan y se reconocen como mujeres sabias, viejas, inocentes, y capaces de sanarse y de sanar a sus contemporáneas hermanas, sanando así a toda su estirpe!
Porque somos UNA y TODAS y nuestro ADN conserva el dolor primigenio y lo reproduce y lo reproduce y lo reproduce por los siglos de los siglos….
Por eso me declaro willumi (sacerdotisa, maga blanca, aprendiz de amauta) porque necesito sanar, porque quiero sanar, porque debo sanar! Me declaro willumi de la mano de mis hermanitas willumis sabias que sanaron antes y me comprometo a ser willumi sanadora de mujeres que, un día, como yo, decidieron abandonar el sufrimiento, y empezar a vivir!
Jallalla💜