No busques en Google lo que tu alma ya sabe. Tú tienes la clave, allí solo hay datos.
Te informan, te apabullan, te asustan y manipulan. Tú lo sabes todo sin tanta fanfarria.
Dale tiempo al tiempo para que tu cuerpo hable, escucha el sonido de tu ser estable, de toda la historia que traes de muy lejos, confía en tí mismo, no seas tan pendejo.
No regales tu vida a cualquier ‘experto’ que quien más quien menos anda en el mismo cuento, de encontrar la forma, de salir del hueco, de ser más feliz de lo que fue su abuelo.
Si quieres saber de que va el misterio, confía en ti mismo, mírate por dentro, y sé compasivo, paciente, dispuesto a salir airoso en este universo.
Soy bruja, siempre fui bruja, pero lo había olvidado. Es duro recordar que un día te quemaron.
Te callaron la boca y te ataron las manos. Te mandaron a la hoguera donde mueren los malos…
Y volviste de nuevo, cien veces o quinientas, para volver a ser la bruja que despierta, que recuerda las flores, los ungüentos y las recetas de todos los remedios, de todas las dolencias.
Soy bruja, y…¡ sé hacer tantas cosas! Que no habrá vida bastante para poder hacerlas, no obstante estoy contenta, porque no importa, cuándo, ni cómo ni con quién, antes de irme de nuevo nos rendiremos cuentas. Volveremos al campo y, con todas las hierbas, prepararé la pócima que despierte a la Tierra.
Quien parte y reparte se lleva la mejor parte…Y tiene poder de convocatoria para manejar el cotarro.
El cotarro era glamuroso, pero hace mucho tiempo que dejó de serlo. Demasiado mercenario sin vocación.
Pudimos ser un colectivo respetado, bien pagado, premiado y considerado, pero nos quedamos varados entre convenios obsoletos y reglas inquisitorias.
Profesión artística vacía de artistas. Oficio de cómicos, que convirtieron la comedia del arte en una tragicomedia barata y sin arte.
Hoy se cuentan los takes de 100 en 100 y la interpretación es una suerte de música insufrible sin director de orquesta.
Cualquier parecido con la versión original es una ilusión. Y el trabajo artesanal ha pasado a mejor vida con el auricular enganchado a la oreja.
Sólo queda el ‘poder de convocatoria’ que permite llegar a fin de mes a algunos y a otros pocos nadar en el derroche, casi siempre sin merecerlo.
Así es este oficio antiguo y denostado, precioso y desquiciado, anónimo para los románticos y desperdiciado en el escaparate de Netflix, Amazon, Disney…
Murieron las labiales, los tonos, los matices, la dicción, la interpretación…nos queda Aisge y sus categorías.
Somos una profesión en descomposición.
Sálvese quien pueda…o mejor quien sepa tener más amigos en las escuelas de doblaje.
Mi padre fue mi maestro de este arte del decir, me traspasó su energía, su esencia, hasta su sentir.
Mi padre vive conmigo, lo siento en mi pensamiento, en mi voz, en mi latido, en el sonido del viento.
Lo reconozco en mi voz a pesar de ser mujer; mi padre tuvo ese hacer, esa sensible emoción, femenina, temerosa, tímida, incierta, amorosa. Mi padre fue un ruiseñor con trinos que te enamoran, mi padre tocaba el cielo, con sus tonos de amapola. Su dicción era perfecta, como la mía de ahora, sus palabras suavecitas o duras, según la hora.
Mi padre lo llevo en mí, con mi emoción contenida y con esa mala leche tan de la familia Díaz.
Mi padre nunca murió, lo escucho por las mañanas, por las tardes, por las noches en todos los fotogramas.
Dios te salve padre mío, y te guarde en mi memoria, todo fue como es debido, perdonémonos las fobias.
Gracias por haber nacido.
Por enseñarme tu oficio, por transmitirme tu historia.
No hay errores, hay experiencias, decisiones mas o menos conscientes, pero decisiones libres desde el pacto entre espíritu y alma. Cuando aceptas el “fallo” y encajas la mejora en ti, aquello que parecía un fracaso comienza a trasmutarse en aprendizaje pues tu eres completa y no tienes que buscar fuera encajar, ahora busca dentro tus partes y abrázalas, volviéndote una, volviéndote uno contigo, con los que también son uno, una, con ellos, ellas y con el todo. Cocreando con el corazón inmaculado desde la esencia verdadera de la energía más pura que nos une en uno: EL AMOR.
Una consciencia que viene viajando desde el sol central, iluminada para anclar en estos cuerpos y recuperarnos entre hermanos sintientes. Los desdoblados, yoes peQueñitos y EGOS grandecitos estuvimos desconectados por el propio deseo del espíritu de experimentar la dualidad y la separación. Ahora nuestra Madre Tierra y todo el cosmos nos besa con ternura, nos avisa que es hora de despertar. Nos dice “no vivas muy profundo, haciendo muy real el mundo que ahora te rodea, no te identifiques con el personaje, da con gozo, agradece con alegría y pronto estarás entrando en la nueva tierra fértil para comenzar de nuevo y esta vez vivir en la plenitud utópica del corazón”.
Aqui y ahora puede ser que solo estes siendo para ser feliz. Para saber ser feliz, siendo este el mayor propósito de todo ser humano, la mejor manera es experimentar lo máximo posible cada cara y arista del prisma de la vida y luego discernir que es para ti ser feliz, desde la verdad genuina, purificada y perfeccionada con el transcurrir de las olas de vida.
La trabajadora de la luz, el trabajador de la luz cada día recibe su dosis de humildad, no intentes acelerar los tiempos divinos de alguna alma, recuerda no forzar a nadie, pues serás forzad@ tu. Cada alma tiene sus propios tiempos de aprendizaje en función de su grado de consciencia. Cuando el corazón comienza a ser, la boca se cierra y los ojos se encienden. Que tu vida sea el mayor ejemplo de vida a seguir y no de la que huir, sin la necesidad de reconocimiento, sino con el gusto propio del servir a tus hermanos y hermanas, aceptando con alegría las enseñanzas y consejos de la luz que se filtra por sus palabras.
Sentimientos encontrados, sueños que no se cumplieron, horas gastadas en vano, tiempo perdido sin remedio.
Han pasado tantos años…que ya casi no me acuerdo de la cara que tenía, de mi ilusión, de mis miedos. Se me han quitado las ganas de competir por mi sueño, me quedé sin gasolina entre tanto imbécil suelto.
Profesión de zancadillas, de mentiras, de perversos amigos que no lo fueron. Hipócritas de medio pelo, que venden su alma al diablo por cuatro papeles nuevos.
Tengo tristeza y nostalgia por otro tiempo, otros sueños, pero ya no son los míos, no necesito tenerlos.
Os doy las gracias a todos, me voy a teñir el pelo y buscaré en otra esquina otro sueño menos denso.
Nadie es dueño de su felicidad, por eso no entregues tu alegría, tu paz tu vida en las manos de nadie, absolutamente de nadie. Somos libres, no pertenecemos a nadie, y no podemos querer ser dueños de los deseos, de la voluntad o de los sueños de quien quiera que sea. La razòn de tu vida eres tù mismo. Tu paz interior es tu meta en la vida.
Cuando sientas un vacío en el alma, cuando acredites que aùn te està faltando algo, aùn teniéndolo todo, guarda tus pensamientos para tus deseos mas íntimos y busca la divinidad que existe en tí.
Deja de poner tu felicidad cada vez más lejos de ti. No te pongas objetivo que no estén al alcance de tus manos, abraza los que estén a tu alcance hoy. Si andas desesperado por problemas financieros, amorosos, o de relaciones familiares, busca en tu interior la respuesta para tranquilizarte, tú eres el reflejo de lo que piensas diariamente. Deja de pensar mal de ti mismo y sé tu mejor amigo siempre. Sonreír significa aprobar, aceptar, felicitar. Entonces abre una sonrisa para aprobar el mundo que te quiere ofrecer lo mejor. Con una sonrisa en el rostro las personas tendrán la mejor impresión de ti, y tú estarás afirmando para ti mismo, que estás “cerca” de ser feliz. Trabaja, trabaja mucho a tu favor. Deja de esperar la felicidad sin hacer esfuerzos. Deja de exigir a las personas aquello que ni tú has conquistado todavía. Critica menos, trabaja más. Y, no te olvides nunca de agradecer. Agradece todo lo que está en tu vida en este momento, inclusive el dolor. Nuestra comprensión del universo, aún es muy pequeña para juzgar lo que queremos que sea nuestra vida. “ La grandeza no consiste en recibir honores, sino en merecerlas.»
Vivo sin vivir en mí y no espero casi nada, tan sólo poder vivir sin que me duela la espalda. Disfrutando del Aquí, saboreando el Ahora, sin que tenga que oír mis pensamientos a todas horas.
Resulta muy trabajoso aquietar ese cerebro que me machaca y acosa y no me tiene respeto.
Vivimos tiempos convulsos, nos cuesta estar bien atentos, despiertos, ilusionados, agradecidos, contentos.
Y el pensamiento se altera, te sacude, te dispersa, y se cuela en tu cabeza cuando menos te lo esperas. Te fastidia, te alborota, te hace perder el ore-mus, con el eterno retorno de esa mente tan perversa que nunca te deja solo, que no deja que la pierdas, que te invade, te trastorna, te deprime y te despieza.
Dejadme en paz pensamientos, ya no os quiero en mi cabeza, necesito estar tranquila, en mi cuerpo, en la naturaleza. En el Aquí y en el Ahora sin más pretensiones que esa.
Simple, equilibradamente, sin tormentos, sin esperas, sin ansias, ni desesperos, sin angustias ni tristezas.
Hicimos lo que pudimos, no hay vuelta atrás, ni otra meta, se vive sólo una vez, y te equivocas quinientas…
Pero al final sólo es eso: vivir y aprender de vuelta que en la vida te equivocas mil veces, de mil maneras. Solo una parte de ti sabe que te diste cuenta que todo estaba marcado, que no había otra manera de pasar por la experiencia que te habías preparado desde la otra ribera.
Perdónate amigo humano, todo fue como al fin era, un caminito de fango relleno de primaveras, y quédate con las flores, el fango no me interesa, aprovéchate de él para limpiar tu cabeza.