Respetar los acontecimientos, las acciones, las misiones.
Respetar los años, los días, las elucubraciones.
Respetar y confiar en que todo está bien y es como ha de ser para nuestro mayor bien.
Y…tomar distancia, separarte, alejarte de tus dependencias, de tus seres amantes, que ya no controlas, que no eres importante, repítelo cien veces, o mil, hasta hartarte. Hasta darte cuenta, hasta hacerte invisible, hasta conformarte. Para estar ahí sin invadir, sin proteger, sin ahogar, sin manipular, sin ser importante.
Qué difícil es amar de verdad, sabiendo que hiciste lo correcto y que también ellos lo harán.
Que todo estaba escrito, que ha de ser como será, que al final era eso, venir a experimentar, cada cual su camino, cada quien su verdad. Tus zapatos son tuyos y yo no los puedo calzar.
Con amor y respeto te suelto, te dejo volar, porque vuelas tan alto que ya no te puedo alcanzar.
Porque hiciste tu nido en otro árbol ya, y mi casa es la tuya, pero no es mío tu hogar.
Se disfrazan de muchos colores las adicciones de los hombres.
Seguro que quienes se las inventan conocen el truco que las convierte en perversas.
Puede ser el tabaco, el vino, la cerveza, morderse las uñas o jugar a la ruleta.
Jugarse el dinero o fornicar con cualquiera, mirar muchas series o criticar a tu pareja.
Y yo, en esta noche de luna creciente, estado de alarma y ganas de conciencia, me he librado del «feisbuk» y siento ligereza.
Me ha costado un tiempo poder darme cuenta que estaba «enganchada» a esta red social que no socializa más que con tu sombra, con ese que opina lo mismo que tú, que te da la razón y te hace la pelota, que te pone «laiks» sin ton ni son. Que retroalimenta tu ignorancia y te hace creer que eres importante en un mundo cerrado, pequeño y antropófago.
Un mundo cerrado, chafardero y chismoso, en el que pierdes tu tiempo valioso, viviendo la vida que nada te importa, compartiendo fotos muchas veces falsas.
La vida real se libra en tu casa, debajo de tu almohada, subida a la báscula o en el espejo que oculta tu cara, o en la sonrisa de tu hija lejana.
Hoy me he liberado de una adicción más, seguiré pensando en que más puedo mejorar.
Fui a cole, a la universidad, a trabajar, a la iglesia…
Lo compré casi todo, me endeudé, me casé, me divorcié, parí, me sacrifiqué, me enamoré, me decepcioné…
Viajé, viajé mucho para descansar de tanto stress…
Lloré, reí, me enfermé, pero también me sané. Y…busqué y busqué la manera de encontrarle sentido a esta locura de vivir sin darme cuenta de que sólo se trataba de eso.
Primaveras y veranos se suceden y haces el cambio de armario, después llegan los inviernos y el otoño deseado, pero siempre andas corriendo, no puedes nunca parar y hacer como hacen los árboles que saben saborear cada rayito de sol, cada soplo de ese viento que te invita a respirar sin prisa con mucho tiempo.
Sepárate del reloj, busca un pueblo solitario, saca a tu hijo de esa escuela que le separa de tí.
Vivir es barato hermano, no necesitas gastar y gastar para sentir que estás vivo; sólo tienes que poder comer un poco de trigo, frutas y muchas verduras, poco pollo, menos leche. Y caminar sin asfalto, con gatos que ronroneen.
Si hoy empezara a vivir, buscaría ese pueblito que me dejara vivir sin hipotecar mi libertad y buscaría un trabajo que ayudara a la comunidad y me permitiera comer, dormir y respirar al lado de mi familia, sin deberes ni ansiedad.
La escuela no está en el aula, está en la diversidad de tanta naturaleza, del saber universal que llevamos todos denro y ahora nos quieren vacunar y hacernos pasar por muertos.
Despierta amigo y empieza la vida que es de verdad, la que te sana por dentro sin llevarte al hospital. En el huerto y en el mar tienes cada medicina, solo tienes que parar y salir de esta folía.
No es difícil , ya verás. Todo lo tienes de cara. Escapa de la prisión y no creas casi nada. Apaga el televisor tíralo por la ventana y sal a saludar al sol, el siempre alumbra tu cara.
Nadie puede salvarte sino tú mismo te verás una y otra vez en situaciones casi imposibles. intentarán una y otra vez por medio de subterfugios, engaños o por la fuerza que renuncies, te des por vencido y/o mueras lentamente por dentro.
nadie puede salvarte sino tú mismo y será muy fácil desfallecer, pero muy fácil, pero no desfallezcas, no, no. limítate a mirarlos. escucharlos. ¿quieres ser así? ¿un ser sin cara, sin mente, sin corazón? ¿quieres experimentar la muerte antes de la muerte?
nadie puede salvarte sino tú mismo y mereces salvarte. no es una guerra fácil de ganar pero si algo merece la pena ganar, es esto.
piénsalo. piensa en salvarte a ti mismo. tu parte espiritual. la parte de tus entrañas. tu parte mágica y ebria. sálvala. no te unas a los muertos de espíritu.
mantente con buen talante y garbo y al cabo, si fuera necesario, apuesta tu vida en plena refriega, al carajo las probabilidades, al carajo el precio.
nadie puede salvarte sino tú mismo. ¡Hazlo! ¡sálvate! entonces sabrás exactamente de qué hablo.
¡Qué alegría, vivir sintiéndose vivido! Rendirse a la gran certidumbre, oscuramente, de que otro ser, fuera de mí, muy lejos, me está viviendo. Que cuando los espejos, los espías -azogues, almas cortas-, aseguran que estoy aquí, yo inmóvil, con los ojos cerrados y los labios, negándome al amor de la luz, de la flor y de los hombres, la verdad trasvisible es que camino sin mis pasos, con otros, allá lejos, y allí estoy buscando flores, luces, hablo. Que hay otro ser por el que miro el mundo porque me está queriendo con sus ojos. Que hay otra voz con la que digo cosas no sospechadas por mi gran silencio; y es que también me quiere con su voz. La vida -¡qué transporte ya!-, ignorancia de lo que son mis actos, que ella hace, En que ella vive, doble, suya y mía. Y cuando ella me hable de un cielo oscuro, de un paisaje blanco, recordaré estrellas que no vi, que ella miraba, y nieve que nevaba allá en su cielo. Con la extraña delicia de acordarse De haber tocado lo que no toqué sino con esas manos que no alcanzo a coger con las mías, tan distantes. y todo enajenado podrá el cuerpo descansar, quieto, muerto ya. Morirse en la alta confianza de que este vivir mío no era sólo mi vivir: era el nuestro. Y que me vive otro ser por detrás de la no muerte.
No busques en Google lo que tu alma ya sabe. Tú tienes la clave, allí solo hay datos.
Te informan, te apabullan, te asustan y manipulan. Tú lo sabes todo sin tanta fanfarria.
Dale tiempo al tiempo para que tu cuerpo hable, escucha el sonido de tu ser estable, de toda la historia que traes de muy lejos, confía en tí mismo, no seas tan pendejo.
No regales tu vida a cualquier ‘experto’ que quien más quien menos anda en el mismo cuento, de encontrar la forma, de salir del hueco, de ser más feliz de lo que fue su abuelo.
Si quieres saber de que va el misterio, confía en ti mismo, mírate por dentro, y sé compasivo, paciente, dispuesto a salir airoso en este universo.
Soy bruja, siempre fui bruja, pero lo había olvidado. Es duro recordar que un día te quemaron.
Te callaron la boca y te ataron las manos. Te mandaron a la hoguera donde mueren los malos…
Y volviste de nuevo, cien veces o quinientas, para volver a ser la bruja que despierta, que recuerda las flores, los ungüentos y las recetas de todos los remedios, de todas las dolencias.
Soy bruja, y…¡ sé hacer tantas cosas! Que no habrá vida bastante para poder hacerlas, no obstante estoy contenta, porque no importa, cuándo, ni cómo ni con quién, antes de irme de nuevo nos rendiremos cuentas. Volveremos al campo y, con todas las hierbas, prepararé la pócima que despierte a la Tierra.