UN DESTINO COMÚN

Entrelazados, unidos, conectados por ese invisible hilo rojo, los seres humanos con alma, nos vamos encontrando en una suerte de coincidencia que no es azar, sino destino.

Un destino común que nos une y nos recuerda que venimos del mismo lugar y que nuestra misión es recordar, aprender y ofrecer nuestro mayor tesoro: el Amor que nos define.

Somos tan poderosos cuando recordamos quién somos, cuando renunciamos a la seguridad y nos lanzamos al abismo de la confianza.

Somos indestructibles, creadores, conseguidores de los milagros más impensables, de los escenarios más inconcebibles.

¡Qué maravilla coincidir contigo esta mañana y saber que eres, como yo!

Jugando, respirando, compartiendo, disfrutando y eludiendo el miedo que nos acecha cada día, para hacernos olvidar que Dios vive en nosotros y que nada es imposible.

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