Disociada de mi avatar, escucho mis pulsaciones, oigo latir mi corazón en este momento único que pasará en un suspiro mientras me como este higo.
Nuestra vida es tan efímera, nadie nos recordará, mientras nosotros queremos trascender al más allá.
Es tan corto este momento, tan pequeño de abarcar, que da grima verte siempre con miedo a lo que vendrá.
¡Qué más da! Si de repente todo desaparecerá y volverás al presente del que nunca puedes escapar…
Necesitamos apego, sentirnos de algún lugar, en un espacio seguro, sintiendo esa libertad que añoramos de algún sitio que no sabes dónde está.
¡Complicado ser humano, qué equivocadito estás!
Nada nunca es para siempre y siempre es nunca jamás.