Esos ojos que me miran sabiendo lo que yo pienso, maullándome cada día, explicando lo que siento.
Ese porte tan pesado, ese cuerpo dilatado… En tu mundo constreñido, tu universo es muy pequeño.
Eres negra de azabache, con porte de enamorada, viendo pasar a las moscas por delante de tu cara.
Sin libertad, ni caricias, has vivido media vida. Te espera otra media libre, llena de abejas y margaritas.
Mística, como las rosas, brillas mucho más que el sol, porque contienes el mundo en tus ojos y en tu don de sanación.
Yo te amo, bella gata y te doy mi bendición. Te auguro años de alegrías, caricias de corazón, para que cuando te vayas y cruces el arcoiris, me prepares una cama llenita de colibríes.