Que se contagie la gente sin poderlo remediar, sin que nadie nunca encuentre vacuna en ningún lugar.
El amor todo lo puede, el amor todo lo sana, cuando no sepas qué hacer, sólo da tu amor y calla.
Las palabras siempre sobran, no hables tanto y ama más, sé amoroso, comprensivo, compasivo y algo audaz, para no caer en la trampa, para no hacer un salto mortal, para no seguir el juego que te quieren enseñar. La mente no es inocente y siempre te quiere engañar.
Devuelve amor, sólo eso al mundo podrá sanar.
Estamos todos enfermos, solo el amor nos puede curar.
La vida es un milagro, la vida es sagrada. La vida es maravillosa, mágica y divina.
La vida se abre paso cada día, en cada amanecer, en cada estación, en cada tormenta, en cada atardecer, en cada cosecha, en cada nacimiento, en cada suspiro.
La vida humana es un frágil equilibrio. Del nacimiento a la muerte andamos buscando ese equilibrio.
Al principio nuestro equilibrio es tan inestable, tan dependiente, tan inseguro.
Un bebé es un milagro con infinitas posibilidades, con todas las oportunidades y potencialidades disponibles…
Pero no puede desarrollarse sólo, necesita sentirse seguro, necesita adquirir confianza, necesita sentirse querido, necesita obtener la fortaleza para superar los obstáculos que la vida le proponga para su aprendizaje.
Necesita que su papá y su mamá sean lo suficientemente sabios y equilibrados para adivinar en cada momento sus necesidades, necesita que sus maestros sean lo suficientemente lúcidos y templados para enseñarle con amor y objetividad. Necesita que sus amigos se encuentren en similares circunstancias, y sus abuelos y sus primos y sus tios…
Necesita una sociedad que le ofrezca confianza para poder crecer sin miedo.
Lo necesita todo…y todo es demasiado. Nada es seguro en esta vida. Tal vez solo necesite sentir y recordar que antes de encarnar en este plano ya lo tenía todo, ya estaba completo.
Que todos los niños del mundo encuentren ese frágil equilibrio entre la experiencia y la seguridad en si mismos.
Que todos los niños nazcan en una familia que los ame y respete y atienda sus necesidades físicas y emocionales.
Que todos los niños sean libres, y puedan elegir su futuro seguros de sí mismos, sin carencias afectivad, sin chantajes emocionales, sin abusos de poder, sin abusos sexuales, sin maltratos físicos o psíquicos.
Que todos los niños puedan crecer amorosa y libremente en un mundo mejor.
Se dice que el diablo sabe más por viejo que por sabio.
Lo mismo sucede con las abuelas. Somos como los diablillos viejos que a fuerza de equivocarse mucho se hacen sabios.
Habría que escuchar más a los abuelos sabios por viejos. La vejez debería de ser un grado de sabiduría: ‘estoy en primero de vejez’, ‘pues yo ya estoy en cuarto’ diría mi viejo amigo de 90 años…
Los años vividos te ayudan a relativizarlo todo. A medida que el tiempo de vida se acorta, la percepción de la misma se relaja y los días se aprovechan, las horas importan y los minutos se convierten en oro.
Cada palabra importa, cada caricia es un tesoro, cada mirada un mundo como decía el viejo poeta.
La vejez es un privilegio. Ser viejo es un activo en la empresa de tu vida. Un activo que no tiene precio, pero sí mucho valor.
Ser viejo, no significa ser inútil, a pesar de que tu cuerpo se empiece a oxidar. La máquina funciona a ralentí pero tiene pedigrí y garantía de calidad.
Ser viejo y mantener una mente lúcida, debería ser una condición indispensable para llegar al final con dignidad. Para que el último día de tu vida, puedas despedirte de tus hijos y agradecerles por seguir latiendo la vida en su corazón.
Amo ser vieja, significa que he vivido y que sigo aprendiendo a vivir.
Me ayuda a estar en el mundo, este pequeño rincón.
Me hace la vida más fácil desahogar mi corazón escribiendo mi bitácora en este pequeño rincón.
Y a lo mejor tú me lees y te sirve a ti también y entonces esta alegría se multiplica por cien.
No tengo más pretensión, escribir es mi terapia y aunque me cueste un montón, seguiré pariendo líneas en este pequeño rincón, para aliviar mis angustias, para entenderme mejor, para esperar que me leas aunque no me des la razón.
Somos los seres humanos, seres comunicativos, escuchémonos hermanos, no hagamos tanto ruido, si todos nos parecemos, si somos casi igualitos, no nos creamos más sabios que nadie, querido amigo. Cuanto más seguro estés, más duro será el camino.
Nadie te enseña a vivir, se empieza muy despacito, equivocándote mucho, acertándola poquito, pasamos por este mundo haciéndonos chiquititos, el gigante está escondido en nuestro corazoncito.
Estudié las grandes religiones del mundo. Devoré los largos y densos tomos de filósofos. Hice lo que los dioses y los gurús dijeron que debía hacer.
Era un buen chico pero no encontré consuelo, ni hogar. Solo pensamientos de segunda mano de personas de segunda mano y un breve respiro de una terrible nostalgia.
En nombre de la espiritualidad caí en la negación. Negué la ira y lo llamé paz. Negué la vergüenza y lo llamé poder. Negué la sexualidad y la llamé pureza. Negué mi humanidad y lo llamé Conciencia. Negué el deseo mismo y me proclamé iluminado.
Ahora, encuentro mi hogar en la simplicidad. He sido humillado No sé nada. Veo una nube y lágrimas calientes me corren por la cara. O la cara de un viejo amigo, me sorprende con su perfección. O una farola en mi caminata nocturna inclinándose ante mí con su perfecta luz incandescente. Todas las cosas me llevan de regreso a Dios, no puedo evitarlo.
Uso lenguaje humano pero no soy del todo humano. Soy un gorrión al amanecer. Mi canción es mi hogar Mi cuerpo es mi templo. Mi altar es la pérdida y el extraño alivio del duelo. Encuentro consuelo en la absoluta falta de consuelo. Encuentro descanso en mi propio deseo inquieto por la vida.
Mi amor, ¿puedo sentarme a tu lado ahora? ¿Compartirás conmigo lo que hay en tu corazón? (Estoy tan perdido como tú). ¿Me darás tus lágrimas, tus estremecimientos y tus temblores? ¿Te sostendré hasta que se detenga, y si nunca se detiene te sostendré? ¿Me abrazarás también? ¿Nos cuidaremos el uno al otro a medida que se acerca el final? Sí, ¿nos cuidaremos el uno al otro?
Oh Dios. Oh Dios. He encontrado mi verdadera religión. Simple. Humano. Amable..
Vigila tu pensamiento y no lo dejes ir por libre hacia el torbellino emocional.
Procura estar en contacto con la naturaleza, ella te hará volver a tu centro y te limpiará de energías densas.
No le temas a los animales, ya sean mosquitos o rinocerontes. Todos somos hermanos dentro del ciclo de la vida, hasta los virus y las bacterias. Honra la vida de cualquier especie.
Procura no comer carne muerta. Los árboles dan frutos en cada estación del año, la tierra ofrece hortalizas y vegetales exquisitos. Nútrete con ellos y tu cuerpo no tendrá que visitar mucho al doctor.
Sé humilde, inocente, considerado, compasivo, todos estamos aprendiendo, experimentando, estrenando el papel de nuestra vida sin ensayos previos, sin posibilidad de rectificar. Cometemos errores, no somos jueces ni verdugos. Condenar a los demás, criticar, juzgar, es una osadía que acabas descubriendo con los años.
La vida es ahora
La vida es un regalo
La vida es para vivirla sin sufrimiento mental.
El sufrimiento físico no siempre depende de nosotros, el mental si! No culpes a tus padres por hacer lo mismo que sin querer acabas haciendo tú con tus hijos.
Ámate, respétate, mímate, conócete, obsérvate, escúchate… eres perfecto. No deposites en nadie tu felicidad, ni en tus hijos, ni en tus padres, ni en tus parejas, ni en tus amigos…
Estás completo. Quien viaja contigo en esta aventura lo hace para ayudarte a experimentar. Tus encuentros no son casuales, tus relaciones, tu familia, forman parte del tejido cósmico que forma la conciencia y que necesita expetimentar para conocerse a si misma.
Sé considerado con tus errores y perdona al prójimo como a ti mismo.
Venimos de las estrellas a jugar, recuerda que ese es nuestro hogar y que algún dia todos juntos danzaremos hasta el infinito eternamente.
Todo sería distinto: mis padres, mi colegio, mi infancia, mi niñez…
Mi tiempo sería otro, otro mundo, otros rostros, mis veranos, mi casa, mi cuerpo, mi amigos, mi abuela, mi vejez…
Nada puede repetirse, no hay ensayo general, la obra es original y el estreno es cada día hasta que llegue el final.
No puedes lamentarte de hacer lo que ya hiciste, no tuviste el entreno que te hiciera acertar, hiciste lo que tú buenamente pudiste, lo que otros te enseñaron, probablemente mal.
No tienes más remedio que mirarte por dentro, tu cuerpo cada día se hace más pequeñín, sin embargo tu alma, se ensancha y se hace grande y si sigues cuidándola, será amiga hasta el fin. Se te arruga la piel, el cuello se te encoge, la espalda se te encorva, pero aún puedes respirar .
Es todo un privilegio, salirte de la mente y verte como eres realmente sin antifaz.
Sabes que cada uno debe andar su camino, que tus zapatos viejos nadie más los puede calzar, que te salieron callos, que te sobran pellejos, que todos tus fracasos, se quedaron atrás, que a nadie más importas, que ya no está mamá para darte un consejo, y los tuyos, guapita, nadie los va a escuchar.
No hay vuelta atrás amiga, la vida viene y va, y la tuya está cerca de poner punto final.
Así que perdónate querida, porque nadie más por ti lo hará.
En la misma proporción incertidumbre y liberación, en la misma proporción tengo ganas de reir, de gritar, de agradecer.
Tengo ganas de llorar, de cantar y de correr…
En la misma proporción te doy gracias y te digo que ya no te quiero ver…
En la misma proporción soy feliz y tengo fe y me siento desvalida, casi a punto de caer…
Confío en mi y en mi Ser, me sé gigante y enana, te quiero y te odio a la vez, me canso de mudar la piel y ser mariposa y gusano, todo junto o al revés.
Al final, todo es lo mismo, en la misma proporción, ir buscando el equilibrio, es lo que hay campeón!
Vivir es una aventura y no me la quiero perder, a pesar de ser abuela no pienso desfallecer.
Nunca es tarde amiga mía para empezar a vencer los miedos que te atenazan y no te dejan crecer.
Te enseñaron que eras pequeño. Te dijeron que estabas incompleto, que eras limitado. Que había algo que te hacía falta. Que tenías alguna deficiencia. Que había algo ‘mal’ contigo. (Ellos creían en el ‘bien’ y el ‘mal’). Que eras ‘menos que.’ Y que otros eran ‘más que.’
Te vendieron una mentira. Te alimentaron con una pesadilla. Que el amor era condicional. Que tenías que trabajar por él. Ganártelo. Que tenías que ‘portarte bien’ para obtenerlo. Que la fuente de tu valía estaba fuera de ti. Y que estaba fuera de tu control. Y que dependía de hacer mejor las cosas. De ser más rápido. Más listo. Más silencioso. De ser más alto, más hermoso, más exitoso. De alcanzar mejores calificaciones. De escalar alto. De descender cuando te lo ordenaran. De hacer más. De tener más. Dinero. Certificados. Títulos. Alabanzas. Aplausos. De construir una mejor imagen. De construir un mejor yo. Una mejor versión. De estar actualizado.
Todo fue una mentira.
Eras adorable exactamente como eras. En tu forma original.
Desde el principio, fuiste íntegro. Y completo. Y valioso. Digno de amor. Digno de una atención esmerada. Digno de empatía. Digno de seguridad. Digno de consideración, de respeto.
Tus sentimientos eran importantes, incluso los más incómodos. Tu cuerpo era hermoso, incluso con sus imperfecciones. Tu voz era sagrada, incluso cuando ellos no estaban de acuerdo. Tu éxito era importante, pero tus fracasos también eran puros. Tu mundo era importante. Tu ser era importante. Tu inhalación era importante. Tu exhalación también.
Te enseñaron que eras pequeño. Te dijeron que estabas incompleto, que eras limitado. Que había algo que te hacía falta. Que tenías alguna deficiencia. Que había algo ‘mal’ contigo. Que eras ‘menos que.’ Y que otros eran ‘más que.’
Estuvieron equivocados, siempre.
Sin embargo, perdónalos, Padre; no sabían lo que estaban haciendo; porque a ellos les enseñaron lo mismo.
Llegamos desde las estrellas y nos tuvimos que despedir de nuestro hogar, de la casa del Padre, y escogimos a los padres terrenales que nos acompañarían en nuestro inicio del viaje de la vida.
Y la primera despedida no se hizo esperar: después de 9 maravillosos meses nos despedimos del útero materno que, amorosamente (en la mayoría de los casos), nos abrazó, alimentó y acarició.
Esa fue una despedida cruel que nos abriría las puertas a la vida en su esplendor y crudeza en la misma proporción.
Experimentar la vida es un regalo lleno de sorpresas. Lleno de despedidas y de aventuras nuevas que acostumbran a asustar por lo desconocido, pero que nos abren un infinito mundo de posibilidades.
Y empezamos a navegar por los mares de la vida. Mares en calma, mares agitados, mares con olas imposibles, mares transparentes y llenos de peces de colores y mares con tiburones de los que tenemos que escapar.