Las colas de vacunados no llegan nunca al final y mientras unos se pinchan otros se encuentran muy mal y a nadie se le ocurre relacionar el pinchazo con la enfermedad.
El mundo se ha vuelto loco de miedo y de soledad.
Cada cual teme del otro que pueda contagiar un virus tan misterioso, transparente y sideral que va variando de letra como si fuera inmortal.
Este virus es un cuento chino inventado para matar y si no te mata el virus, espérate un poco más, cuando se acaben las vacunas será la traca final.
Cada noche me duermo esperando despertar con la noticia de que por fin despertó la humanidad.
Si hoy llueve o hace calor puede ser como un castigo o como una bendición.
Si te enfadas o te ries, si lloras o te deprimes.
Todo depende de ti, cada cual es responsable, anímate a ser feliz.
Eres adulto, estás sano, tienes abrigo y comida…deja de quejarte tanto, no conviertas en rutina tu eterno estado de queja, no te lamas las heridas, no tengas más cuento que Calleja.
Algunos lo tienen todo y no pueden ser felices, muchos no tienen de nada ni siquiera cicatrices y se conforman con poco, con un mendrugo de pan, con bañarse en algún río, con eso y con nada más.
No te quejes pues mi amigo, lo que pasa por tu ombligo no es tan grave ya lo ves, el mundo está mal repartido y a ti te ha tocado más, alégrate de tu suerte y no te quejes nunca más.
Salimos de todas partes, cada día somos más. De cualquier clase social, del barrio o de la universidad.
Y jugamos a encontrarnos como por casualidad, pero cada uno sabemos que nunca nada es casual.
Nos miramos a los ojos y ya no hace falta hablar. Somos los que aquí vinimos a este mundo a despertar.
No nos dan miedo los virus ni los abrazos de verdad y queremos que los viejos se mueran en su lugar.
Que nuestros hijos respiren sin que les tapen la boca, que no les echen la culpa por contagiar sus suspiros, sus risas y sus canciones a sus abuelos queridos.
Ya está bien de tanto miedo, de tanta manipulación, no existe virus en el mundo que pueda con nuestro amor.
Somos muchos, somos todos, cada día somos más y ya no os tenemos miedo, volved a vuestras mazmorras de miedo y oscuridad. El mundo de vuestras sombras no cabe en esta ciudad.
Somos muchos, somos cientos y seremos muchos más. La Luz no tiene fronteras y al mundo empieza a alumbrar y desde el cielo a la tierra ilumina este sagrado lugar.
La Luz ya ganó mi hermano, ven conmigo a celebrar el esperado nacimiento de la nueva humanidad.
En la noche sin luna, tumbada a la bartola, descansando de nada y agradeciendo por todo, te sueño dormidito entrando en esa estrella que te trajo hace un rato a este mundo de locos.
Te imagino cantando, chupando una galleta, diciéndole a las nubes que tu madre es divina. Que siempre tienes sed de sus tetas de fresa, que quisieras crecer pero siempre ser niño.
Que la vida es preciosa, siempre, a pesar de todo…Que ya no hace calor y la noche es bonita. Que tu padre te ama y cuidará de ti. Que nunca tendrás miedo. Que serás muy feliz.
No importa lo que te diga, no voy ligera de equipaje, me desnudo cada día y me acomodo bien el traje.
Ninguna vida fue fácil, tampoco lo fue la mía, si sonrío de reojo es para esconder la ira y el llanto y la depresión y el fracaso y la desilusión. Y también tengo nostalgia de lo que pudo haber sido y de lo que nunca fué, del ayer que se esfumó y de las veces en que no me equivoqué.
Y no creas que estoy siempre como unas castañuelas porque en las noches sin luna me resucitan las penas.
Pero, ¿sabes qué te digo? Que no me voy a quedar lamiéndome las heridas de mi pasado ideal. Añorando lo que un día se me esfumó de los dedos, echando la culpa a todos de mi multitud de miedos.
He aprendido que en la vida ver el vaso medio lleno, sana mejor las heridas y te sirve de consuelo. Dirás que soy conformista, que me rio de Janeiro, prefiero ser idealista y no llorar mis desvelos.
Si llueve porque hace frío si hace calor es tremendo. En primavera rubores en otoño se te cae el pelo.
Siempre encontrarás motivos si los buscas, compañero. Yo no quiero llorar más, quiero cerrar ese duelo.
La vida son cuatro días y ya no tenemos tiempo de andar con la lagrimita, de desperdiciar el tiempo.
Vibra alto dice el sabio, quéjate más pide el necio, me quedo con el Amor en mayúscula y perfecto. Ese amor que un día me trajo a vivir en este templo.
Vivimos en aparente soledad. Conectados por invisibles hilos que nos unen, formamos un ejército de almas hermanas, semejantes. Formamos parte de un Todo primigenio y eterno que nos contiene y define. Somos material sensible. Somos la eterna esencia invisible.
Es por eso que me duele tu dolor aunque no quiera, pero no comparto tu hastío, ni sigo tus afrentas. Porque a pesar de saber que vengo del mismo sitio, se me hace duro, mi amigo, seguir con esta comedia.
El camino es para ti, yo no puedo convencerte, tendrás que pasar tú sólo el trago de esta corriente. Te equivocarás mil veces te caerás otras diez mil. Es el hombre el animal que tropieza cada día, te lo digo con poesía para parecer gentil.
Y asi se aprende a vivir con conciencia y con paciencia. La vida no es una ciencia es la misión más genial, es una experiencia colosal y la oportunidad de Ser y de Estar.
No la desperdicies pues, no vayas dando traspiés. Conéctate con tu alma y deslízate en las aguas de la conciencia divina. Tú pones todas las trampas, tienes todas las espinas y también tienes el mando de tu vida más divina.
Agárrate compañero empieza la nueva era. ¡Qué privilegio vivirla sin volver a pasar por la hoguera!