¿VIVES EN EL PRESENTE?

Aqui, ahora, hoy, en este momento…

Respira¡¡¡

Saborea, toca, abraza, besa, di palabras de amor y consuelo.

Regala los oídos, alégrales la vista con tu sonrisa.

Respira ¡¡¡¡

Ya pasó. Ya lo sufrió, ya lo sufriste, ya los sufrimos.

Tanto sufrimiento me acaba devolviendo al dolor sufrido.

No te mientas más, dicen los que saben jugar con el sentido de las palabras. ‘Sufrimiento’ significa que sufro porque me miento. Deja de sufrir por lo que ya no existe.

Ahora, aquí, en este momento, el sol vuelve a salir y ya no hay viento.

Es tiempo de vivir sin sufrimiento.

LA PAJA EN EL OJO AJENO

Nos pasamos la vida mirando por la ventanilla de los defectos ajenos que nos hacen parecer más buenos.

Criticamos al de al lado sin compasión, con descaro. Yo lo tengo todo claro y tú estás equivocado.

Y tú te comportas mal, eres tonto o subnormal, te equivocas a diario, no tienes nada de sabio.

Mientras yo soy pluscuamperfecto, magnífico, excelso, todo un monumento de verdades absolutas y dogmas y otras tonturas.

Que me hacen estar por encima del bien y del mal.

¿Qué difícil es mirarse y verse sin embalaje? Nuestras desnudas míserias, sin máscaras parecen más pequeñas. Todas nuestras amarguras, los egos y las torturas del indomable inconsciente que asoma y se hace presente.

Deja de mirar al lado, al frente, debajo o por el tejado . Ocúpate sólo de ti, lo de más que te tenga sin cuidado.

Todos tenemos nuestra propia luz, así que carga tú sólo con tu cruz. Y deja en paz a tu hermano, ya se hará cargo de sí mismo tarde o temprano.

MALAIKA

Un ángel de carne y hueso hoy se ha querido marchar.

La requieren en el cielo, ese es su verdadero lugar.

No llores porque se ha ido, alégrate porque llegó, porque estuvo aquí contigo y te regaló su amor.

Recuérdala con sus alas desplegadas y preciosas, los ángeles en la tierra son la cosa más hermosa.

Son pocos y vuelan pronto, son etéreos y amorosos. La densidad de esta tierra es demasiada para sus ojos. Por eso tarde o temprano vuelan hacia otro destino, sus misiones les esperan y deben seguir su camino.

Hay ángeles en la tierra y tú yo los conocimos💞

NUESTRAS VIDAS SON LOS RÍOS…

…Que van a dar a la mar y allí renacemos para volver a empezar.

Nos quitamos las legañas que nos hicieron llorar y nos lavamos la cara y volvemos a remar.

¿Quién dijo que estás cansada? ¿Quién sabe si ya no puedes más?

Siempre hay un nuevo comienzo, mientras puedas respirar.

Nuestras vidas son los ríos, dijo el sabio sin pensar que también somos la fuente que no deja de brotar.

Que no valen los suspiros, ni el dejarte derrotar. Que tu último suspiro aún no tiene que llegar.

Por eso sigue remando, adelante, sin mirar atrás.

Resucita cada día, lávate la cara y ya!!!

No permitas que la nostalgia se acomode en tu almohada, aunque las noches sean largas, siempre amanecerá mañana.

Nuestras vidas son los ríos, estamos llegando al mar, allá están nuestros destinos sin principio ni final.

EL TIEMPO CIRCULAR

No puedo contar el tiempo, porque el tiempo no se cuenta. Nos contaron un buen cuento de efemérides y fechas.

El infinito es inmenso y no se puede contar. Cuando te sabes eterno no te importa nada más.

Se acabaron las penurias de tu pequeño pensar, eres inmortal, eterno, desde siempre y hasta más allá.

Me reconozco en las nubes, en el sol, hasta en el mar. Me siento hermano de las flores, las rocas y de cualquier animal.

Somos un círculo mágico lleno de amor y amistad, la gratitud es nuestro lema, la compasión nuestra verdad.

Sanamos mientras amamos, y nos amamos para sanar.

Estemos contentos hermanos, esto acaba de empezar.

UNA GRAN OPORTUNIDAD : LA NUEVA HUMANIDAD EMILIO CARRILLO

Para vivir con consciencia, situarse en el centro del huracán y sacar lo mejor de uno mismo

Ante tanta distopía, lo primero es no caer en la dinámica de pánico en la que desearían que entremos. No en balde, como se ha reiterado, el miedo, la inseguridad y la incertidumbre configuran el caldo de cultivo idóneo para la manipulación, la alienación y, en definitiva, la inconsciencia.

Y, a partir de ahí, recordar y recalcar la importancia de que, como siempre, pero ahora más que nunca, mantengamos la serenidad, la calma y la consciencia; nos situemos, desde la armonía y la conexión interior, en el centro del huracán aceleradamente creciente en el que estamos inmersos (es en el centro del tifón donde el cielo permanece despejado, no hay viento y la temperatura es cálida); y seamos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos y ponerlo al servicio de los demás y de todas las forma de vida con las que convivimos en este hermoso planeta que nos cobija y sostiene.

Nos querrían dormir más, pero también es una oportunidad para despertar.

 Nos querrían deshumanizar más, aislándonos y generando desconfianza y enfrentamiento entre nosotros, pero igualmente es un espléndido momento para cultivar la solidaridad, la cooperación, el altruismo, la generosidad, la empatía y la comprensión.

 Nos querrían encerrar más en los pequeños y míseros círculos del egoísmo, el egocentrismo y el sálvese quien pueda, pero también es un magnífico escenario para expandir la compasión y el discernimiento.

 Nos querrían aprisionar más entre los barrotes del efímero y pequeño yo

–el yo físico, emocional y mental y la pasajera personalidad a él asociada-, pero es una extraordinaria ocasión para salir de la amnesia sobre nuestro verdadero ser, recordar nuestra naturaleza divina e imperecedera y hacer brotar de esa inefable esencia todas sus cualidades, elevando nuestra mirada.

 Así, con ojos nuevos, podremos impulsar una nueva humanidad que merezca realmente tal calificativo y viva en paz y sintonía con ella misma, con todos los seres vivos y con la Madre Tierra.

 La nueva humanidad: ¿estás invitado a ella?

 Y esa nueva humanidad, por increíble que ahora pueda parecer, no está lejana. No sabemos ni el día ni la hora, pero hay numerosas señales que anuncian su llegada: de hecho, nos hallamos ante los estertores del viejo mundo; ante sus últimos suspiros. La crearemos entre muchos que, en medio

de la distopía, nos posicionamos conscientemente en la utopía desde la transformación interior de cada uno y la apertura de corazón hacia los demás.

 Efectivamente, ambas, la distopía y la utopía, discurren al unísono y coexisten en tensión extrema en la presente humanidad, a modo de trayectorias temporales aparentemente contradictorias. Y la evolución en consciencia de la humanidad, como si fuera un tren, avanza sobre estos dos raíles, el distópico y el utópico. Y su avance es imparable porque la extensión de la distopía, a través de circunstancias como la pandemia del coronavirus, sirve de factor de impulso para que cada vez más personas tomen consciencia y se decanten vitalmente hacia la línea utópica.

 Para comprenderlo mejor, conviene recordar que la evolución en consciencia de cada persona en particular opera exactamente igual: lo utópico

–el deseo de crecer, de ser mejores, más conscientes, etcétera- impulsa esa evolución; pero también lo distópico –las situaciones sufrimiento, las “noches oscuras” loadas por san Juan de la Cruz- contribuye al respecto, al sacarnos de nuestro “hábitat de confort”, de nuestros comportamientos egoicos, de las distracciones y el entretenimiento alienantes.

De forma análoga, todos los acontecimientos distópicos que se acumulan sin cesar están aquí con un sentido profundo personal y colectivo. Esto no justifica a los que causan con ellos tanto daño y dolor. Pero lo que vivimos tiene un hondo porqué y para qué en tu proceso consciencial y en el de los demás.

Es así como estamos avanzando hacia la nueva humanidad. Eso sí, en ella no tendrán sitio ninguna de las cosas que han constituido los pilares de lo que ya queda atrás y se desmorona a pasos agigantados: ni el poder, ni la riqueza, ni la competencia, ni el aferramiento a lo material, ni el desprecio a las otras formas de vida… Nada de eso está invitado. ¿Lo estás tú?

Esta es la gran pregunta que tienes delante de ti y que la pandemia del COVID-19, con todo lo que implica, enfatiza y resalta para que des cuenta. Y solo tú la puedes responder.

No con ensueños, palabras huecas o declaraciones de intenciones, sino con tus obras y con tus actos en cada instante de tu vida. Es la hora de ser impecable contigo mismo, con tu verdadero ser, y con la Vida en todas sus expresiones y manifestaciones.

Los hechos distópicos, como los que el coronavirus ha traído consigo y traerá, sirven para romper el espejo y que podamos ver –tú, yo, cada cual…- en qué lado estamos… Lo que veamos, lo que seamos, lo elegimos cada uno cada con nuestras obras y con nuestros actos. Se acabaron los auto-engaños. Toca ser auténticos.

Es el momento.

Y TIRA QUE TE VAS!

Vamos¡ que ya queda poco, aguanta un poquito más.

Respira hondo y ríete de todo, al fin y al cabo igual te morirás.

No te enfades tanto, no te pongas nervioso, no critiques a los demás.

Disfruta de todo, agradece mucho, piensa que tarde o temprano algún día te irás.

Por eso, relax!!!

Relájate hermano que la vida es sueño. Sueña un poco más, regala sonrisas, caricias y besos, abraza a tu gato, él te lo agradecerá con un ronroneo de los que hacen historia.

Relax hermanito, hoy muuucho relax¡

Ya queda poquito, aguanta y verás.

AMIGOS DE ALMA

Tus amigos serán pocos, con los dedos de una mano podrás contarlos y te sobraran dedos…

Sin embargo, los que queden después de todas tus guerras, sabrás reconocerlos de entre todas las tinieblas.

Son los amigos del alma, los que siempre allí estuvieron. A pesar de tantos años y de tantos desconsuelos.

Los amigos que te esperan al otro lado del cielo, con los que juegas a ser inmortal, imperecedero.

Amistad ¡qué gran palabra!

Con el paso de los años, aprendes a reconocerlos. A veces son tu familia, ojalá lo sea tu compañero, con quien lidias a diario en los ruedos más intensos.

Puede ser que sea tu hijo, eso es difícil porque hay demasiados años entre medio. Cuando tu hijo sea tu amigo, tú ya estarás en el cementerio.

Amigos, pocos y buenos. No hace falta que los veas, sólo tienes que tenerlos, saber que ellos y tú, pisáis el mismo terreno.

Que vinisteis a este mundo con misiones parecidas, que sois vuestro complemento, que veis a dios en el otro y tú eres el mejor espejo.

Amistad ¡qué gran palabra!

No estás sólo compañero♥

SIETE HIERBAS – Anónimo

Bendigo tu vida con hojas de ruda, para apartar de ti el dolor .Y, con ellas, convoco a Marte y al fuego, para curar tu corazón roto.Para que seas capaz de devolver cualquier hechizo, para que tengas el poder de convocar el rocío de las luciérnagas y sanar las heridas de tus jardines.Bendigo tu vida con hojas de albahaca, para que vuelves más allá de los atardeceres.Y, con ellas convoco a Marte y al fuego, para te den la riqueza de cariño, para que te otorguen la fuerza de las brujas blancas y te liberen de las mariposas de la tristeza.Bendigo tu vida con hojas de romero, para que te cuiden de la enfermedad y te proteja del mal de amores.Y, con ellas convoco al gran Sol y al fuego para que aparte de tí, los ladrones de vida y de sueños .Para que su girnalda, te brinde el poder de los gnomos.Bendigo tu vida con hojas de salvia, para cumplir tus sueños y tus albores.Con ellas, convoco a Júpiter y el aire para que te cuiden del mal de ojo, para que te den la protección de la hoguera de jade y te regalen sabiduría de los grandes espíritus de los campos.Bendigo tu vida con hojas de tomillo, para sanarte y atrapar tus pesadillas, y con ellas, convoco a Venus y el agua para purificarte.Para cuidarte en el amor, para sembrar en tí, valor y apartarte del sufrimiento.Bendigo tu vida con hojas de lavanda, para que te den paz y felicidad.Y, con ellas convoco a Mercurio y al aire, para que aparten de tí las penas y te llenen de júbilo, que te otorguen los dones ancestrales de los duendes y los poderes del bosque.Bendigo tu vida con hojas de laurel, para que florezca en tí fortaleza y con ellas convoco a el rey sol y al fuego, para que las buenas profecías se cumplan.Para que te ayuden a deshacer maldiciones y malos encantamientos, para que te den fuerza y te sea dada la buena fortuna.Bendigo tu vida con siete hierbas, con siete hierbas bendigo tu vida…”

NATURALEZA – Ralph Waldo Emerson

Pocos adultos pueden ver la naturaleza. La mayoría de las personas no ven el sol. Como poco, tienen un modo de ver muy superficial. El sol ilumina sólo el ojo del hombre pero brilla dentro del ojo y del corazón del niño. El amante de la naturaleza es aquél cuyos internos y externos sentidos están todavía verdaderamente conectados uno con el otro; aquél que retuvo el espíritu de la infancia incluso en la adultez. Su relación con el cielo y la tierra se vuelven parte de su alimento diario. En presencia de la naturaleza, un salvaje placer corre dentro del hombre, a pesar de la pena real. La naturaleza dice: Él es mi criatura, y más allá de todas sus impertinentes penas, estará contento conmigo. No sólo el sol o el verano sino todas las horas y estaciones rinden su tributo al placer porque cada hora y cambio corresponde y autoriza a un diferente estado mental, desde un mediodía que te deja sin aliento hasta una lúgubre medianoche. La naturaleza es un marco que encaja igual de bien en una pieza cómica o triste. Con buena salud, el aire es un licor de increíbles virtudes. Cruzando un espacio abierto, en charcos de nieve, al atardecer, debajo de un cielo nublado, sin tener en mis pensamientos ninguna ocurrencia particularmente afortunada, he disfrutado de una perfecta euforia. Me pongo contento hasta el borde del miedo. En los bosques también un hombre se saca años de encima, como la serpiente su piel, y en ese momento cualquiera de su vida, es un niño siempre. En los bosques, es perpetuamente joven. Dentro de estas plantaciones de Dios, reinan un decoro y una santidad, un festival perenne se prepara y el invitado no ve cómo podría hartarse de esto ni en miles de años. En los bosques volvemos a la razón y a la fe. Ahí siento que nada puede sucederle a mi vida—ninguna desgracia, ninguna calamidad (dejando de lado mis ojos) que la naturaleza no pueda reparar. Parado en la tierra desnuda,  — mi cabeza bañada por el aire despreocupado y levantada hacia el espacio infinito — todo egoísmo mezquino desaparece. Me convierto en un ojo, un transparente globo ocular; no soy nada; lo veo todo; las corrientes del Ser Universal circulan en mí, soy parte o partícula de Dios. El nombre del amigo más cercano suena muy extraño y accidental: ser hermanos, ser conocidos, — amo o esclavo, es entonces algo insignificante y que me altera. Soy el amante de desbordante e inmortal belleza. En la selva encuentro algo más querido y natural que en las calles o pueblos. En el paisaje tranquilo, y especialmente en la distante línea del horizonte, el hombre ve algo tan bello como su propia naturaleza.
El mayor placer que los campos y los bosques proveen, es la sugerencia de una oculta relación entre el hombre y las plantas. No estoy solo y soy reconocido. Me ven y asienten con la cabeza y yo hago lo mismo. El movimiento de las ramas en la tormenta es nuevo y antiguo para mí. Me toma por sorpresa y sin embargo no me es desconocido. Su efecto es como el de un pensamiento sublime o el de una intensa emoción que me llega cuando consideraba que estaba pensando y siendo justo o haciendo bien.
Pero es cierto que el poder de producir este placer no reside en la naturaleza sino en el hombre, o en la armonía de ambos.