Con tu enorme figura y tu gran corazón, escondido en el fondo de tu caparazón.
Para un café con hielo o una copa de vino, para abrazarte un rato, poquito, sin ruido.
Ya sé que no te gustan los gestos y las risas, que prefieres hablar si hablas en las películas.
Pero ven un ratito nada más diez minutos y me explicas qué hacéis si nos extrañáis mucho. Si jugais al parchís o saltais a la comba, si pensáis mucho en mí como yo a todas horas.
Un abrazo papá te espero en esa mesa si vienes con mamá la fiesta ya es completa
Cuando nacimos tuvimos que aprender a hablar, antes de morir tendríamos que aprender a callar.
Gastamos mucha energía en decir y conversar, en convencer a tu padre, en hablar con el vecino, en reñir mucho a tu hijo cuando se atreve a contestar…
Y yo digo…¿ y si aprendes a callar? Y a demostrar con tu ejemplo lo que quieres demostrar.
Hablamos siempre de más, queremos ser tan locuaces que olvidamos la verdad. Nunca jamás, nunca nadie, tus pasos podrá alcanzar. Y lo que tu experimentes contigo se quedará.
Así que cierra la boca y sólo aprende a escuchar. Dirás muchas menos cosas y aprenderás muchas más.
No siempre quien calla otorga, muchas veces sabe más.
Se hace camino al andar decía el maestro Machado. Al andar se hace camino y cuando miras atrás ves el camino que nunca más volverás a pisar.
Es bonita la metáfora de la vida y el aprendizaje que supone.
No te bañas nunca en el mismo río, decía otro sabio griego llamado Heráclito, mientras su amigo Parménides afirmaba lo contrario: «todo permanece»
Buscadores de misterios somos los pobres mortales, piensa que te pensarás sin lograr nunca entender lo que es la eternidad.
Y se escapa de las manos, de la mente, de la ciencia, el infinito imposible de entender sin la conciencia.
Son ya demasiados siglos, progresando sin progreso, estudiando sin saber que ya todo estaba hecho. Que no hay nada que entender, que las respuestas estaban donde no las puedes ver. Dentro de tu tercer ojo, ese que crees no tener.
Cierra los ojos…y entonces será cuando empieces a ver.
Siempre puedes agradecer. Es un ejercicio de humildad. Es un acto de conciencia. Es una forma de continuar con la vida que sin prisa y sin pausa transcurre a nuestro pesar.
Todos vamos de viaje, muchos llevan equipaje, otros van con su mochila, unos pocos ni siquiera llevan zapatillas.
Todo es puro aprendizaje, la experiencia es personal, aplícate bien el cuento que te tendrás que contar.
A mi me sirve lo mío, a ti lo de más allá, nadie calza tus zapatos, el camino es personal.
Pero intenta vibrar alto, no decaigas, no te rindas, el sol te guiará a diario, la tierra sanará tus heridas.
Levántate que ya es tiempo de dejarse de quejar, escogiste este momento, amigo, por algo será.
Nadio dijo que sea fácil surfear la realidad, pero es un bello momento para empezar a soñar.
Hoy es siempre todavía y lo demás qué más da. El Amor sera tu guía eres un ser inmortal.
Descansa, para la mente, cierra la boca, escucha cómo late tu corazón. Observa tu respiración. Imagina tus pulmones que se llenan y vacían sin parar, sin dilación.
Imagina cómo tus venas se llenan de mucha sangre, sangre cargada de oxígeno, sangre de vida y amor.
Eres un ser multidimensional que ha llegado a este planeta para vivir la experiencia y aprender sin ambición.
Un ser que es eterna esencia, que conoce su existencia, que practica la paciencia y ama con compasión.
Todo está bien, todo está hecho, para tu mente un momento. Has llegado. No hay error.
No critiques al de al lado, no te creas superior, pero siéntete orgulloso de tu camino interior.
Agradece a tus maestros, y a tu Ser Superior, todo fue, todo está hecho. Has llegado. No hay error.
Apaga la luz un rato, medita, saluda al sol. Dibuja algún garabato…todo está bien. Ya está hecho. Has llegado. Ya eres dios.
No se ve, ni hace falta que se toque. No tienes que estar al lado para querer con pasión. El amor que yo te tengo no necesita mirarse, es generoso y se sabe amor sin más condición.
He aprendido a quereros desde lejos, sin agobios, sin pretender invadir vuestra propia habitación.
Sabiéndoos sabedoras de todas las maravillas, confiando a todas horas en vuestra sabia intuición.
Y es cierto que muchos días me gustaría abrazaros y teneros de puntillas cerca de mi corazón.
Pero mi alma conoce de vosotras la alegría y conoce vuestra esencia y vuestro más puro amor.
Un invisible hilo rojo une hoy nuestras tres vidas y más allá de los siglos os hablará de mi amor.