ETERNO RETORNO

Hace años que mi cuerpo ha dejado de sangrar, la sangre de la juventud, la sangre de la reproducción.

Hace años que no sentía los calores y sofocos de la menopausia, los cambios de estados de ánimo, los momentos de tristeza, las risas incontroladas…

Y desde hace unos días, como si el reloj caminara al revés, he vuelto a sentir las sensaciones del climaterio, sensaciones parecidas a las que sentía en la adolescencia. Sensaciones que me recuerdan que aún estoy viva.

Vivimos en un eterno retorno. Ensayo y error. Vuelta a empezar. Caemos en los mismos errores. Parece que no aprendamos de la experiencia. Pero tal vez sí, tal vez ocurre como con nuestro rostro que, día a día, va envejeciendo sin que nos demos cuenta, hasta que una mañana te miras en el espejo y sólo ves arrugas: Las arrugas de la sabiduría.

El eterno retorno…

DESPUÉS DE MI SIEMBRA

La tierra absorbe la energía densa, te limpia, te sosiega, vuelves a respirar.

La tierra es una cuna que te acoge como cuando estábamos en el útero materno. Te abriga, te cobija y te ayuda a suspirar.

La tierra es un milagro, una piedra preciosa, la tierra es una joya que debemos cuidar.

Sin ella somos nada, nunca sobreviremos, la tierra es nuestra madre, la hemos de mimar.

Oh! tierra roja, negra, blanca, tierra llena de vida, tierra para sanar. Tierra que me sostienes, tierra que me alimentas, tierra que cuando muera me podrás abrazar.

UN LUGAR PARECIDO AL PARAÍSO

Hay un lugar en mi tierra parecido al paraíso, donde viven las luciérnagas y a veces muchos mosquitos.

Es mi lugar de retorno, cuando siento los olores del mar y el sol de mi infancia.

Un lugar lleno de rocas, de pájaros, de nostalgias…

Un lugar afrodisíaco para emociones del alma.

Es mi costa, mi camino, mi playa y la resonancia de mis amigos de entonces, de mi hermana, de mi yaya.

Es la costa brava y tierna, la costa de la esperanza.

Algún día, muy mayores, dormiremos en sus aguas.