Nublado, sin ver el sol, así parece vivir el mundo en este momento.
Dudando hasta de su sombra, sin demasiada esperanza en su corazón hambriento.
Y no ayuda el panorama, la distopía es total. Separar el trigo de la paja se ha vuelto indispensable para sobrevivir ante tanta absurdidad.
Ya no sabes lo que es cierto, por dónde te la van a colar. Conviene estar muy despierto y atender cada señal.
Ver el mundo desde un prisma de escepticismo total. El juego está calentito y lo gana quien sabe jugar.
Sin hacer mucho ruido, escuchándome cada vez más, alejada de los líos, conectada a la eternidad…
Siento que cada minuto es el minuto final, que el pescado está vendido y la digestión hecha está.
Agradeciendo el motivo por el que quise encarnar, me bendigo y te bendigo y echo mi alma a volar.