Ojitos de querubín tiene mi nieto pequeño, cuando sonríe es el sol, cuando me mira me desintegro.
Carita de mermelada, media lengua, dos palabras, si levanta los bracitos, es Dios mismo quien me abraza.
Caminador incansable, sube, brinca, trepa, escala. No sabe lo que es el miedo, su corazón le acompaña.
Es pequeño y resalao, bendecido desde las entrañas de su amorosa mamá y de su papá del alma.
Gracias por venir al mundo, seré tu Labu alocada, jugaremos, bailaremos, en noches de luna claras.
Y cuando ya me haya ido, cuando no veas mi cara, desde el universo mismo te cantaré alguna nana.