AMOR MUERTO DE MIEDO

Cuando éramos jóvenes, allá por los años ochenta, cuando creíamos lo que nos enseñaban en la universidad, algunos estudiamos mucho por amor a la sabiduría y porque así tendríamos un futuro mejor…

Nuestro adoctrinamiento empezaba muy temprano y el alejamiento de nuestra verdadera esencia también.

Pronto nos convertimos en perfectos obedientes de las consignas de un sistema que, ayer como hoy, solo quiere controlar al homo vivo y convertirlo en una marioneta que consume sin criterio, ni conciencia.

Y crecimos aprendiendo muchas cosas que no nos sirvieron para nada.

La vida se convirtió en maestra y, afortunadamente, algunos empezamos a recordar; no sin experimentar el dolor, al descubrir el engaño.

Y así, poco a poco, golpe a golpe, como decía el poeta, seguimos aprendiendo y emprendiendo el camino de regreso a nosotros mismos.

Con la responsabilidad que supone ser tu dueño y el discernimiento que se necesita para ejercer la libertad.

Enfrentándonos al miedo atroz y permanente que te inoculan por todas partes.

Al final sólo se trata de recordar quién somos: puro Amor muerto de miedo.

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