Hay dos maneras de vivir: en el agradecimiento o en la queja.
Yo he vivido toda mi vida en la queja teniéndolo todo, sin darme cuenta de que no disfrutaba de nada
porque siempre había algo que podía ser mejor o algo que todavía no había alcanzado.
Hoy, he aprendido y empezado a practicar el agradecimiento.
Agradezco por mi vida. Por mi familia. Por mi comida. Por mi casa.
Por mis gatos. Por mi salud, a pesar de que hay días dolorosos. Por mi abundancia, así la multiplico.
Agradezco y el universo me escucha y me colma de bendiciones.
Y cuando mi mente quiere volver a la queja, la acaricio con misericordia y la despido implacablemente.
Yo no soy mi mente.
Yo Soy