Ya no te muerdes las uñas, ya no tienes que correr, ya no horarios, ni prisas, ni trabajos por hacer.
Ya no hay exámenes cerca, ya no hay cursos que aprobar. Ya no hay novios, ya no hay hijos, ni bocas que alimentar.
Ya no hay muchos compromisos, no hay vestidos por estrenar. Ya no hay bodas, ni bautizos, ni viajes a ultramar.
Ya no deudas, ni hay castigos, solo caminos por andar. Cuidar mi mente y mi cuerpo e ir a bañarme en el mar.
Recuperando ese tiempo que se escapó sin pensar, cuando las cosas sencillas se escondían más allá.
Ahora que tampoco hay padres, ahora que sólo estoy yo, miro mi cuerpo y manos y le doy gracias a Dios.