A veces me gustaría ser un jazmín en verano. De esos que huelen mucho, blanquitos y perfumados.
Un jazmín de cinco hojas, humilde, algo solitario. Que aparece de repente y dura solo un buen rato.
Me gustaría estar quieta, sin hablar, sin hacer nada. Oler bien, ser muy hermosa y pasar inadvertida.
Sin trabajar, sin comer, sin tener que conducir…Respirando el aire puro mirando al sol en el jardín.
Porque si eres un jazmín, no necesitas pensar, no te hace falta dormir, ni comer para engordar.
Cuando eres un jazmín, nada hay que demostrar. A todos les gustas mucho, pero te arrancan igual.
Y duras sólo un ratito y vuelves al más allá.
Un jazmín blanco, bonito, sólo un jazmín y ya está.