Este cuerpito serrano que me dio mi mamá humana, con los genes necesarios y la anatomía más sana.
Este cuerpito que sufre y no se quiere gastar, que disfruta y que se cansa, se arruga y vuelve a soñar.
Este cuerpo es necesario para poder transitar por la tierra, por los mares, por toda la inmensidad del magnífico planeta donde elegiste bajar a experimentar la vida en su total dualidad.
Es un cuerpito caduco y no siempre va a durar, lo dejarás algún día, no te vayas a encariñar.
Cuídalo, tenle respeto y escúchalo un poco más. Él está a nuestro servicio, no te vayas a ovidar.
Te lo dejaron prestado, lo tendrás que devolver. Devuélvelo en buen estado, préstale más atención, dale mimos y cariño. Él es sabio y sabe mucho, es perfecto y armonioso. No lo maltrates amigo, no seas bastardo con él.
No le infrinjas más castigos. El siempre es tu amigo fiel. Tu cuerpo es sagrado, hermano, contiene tu esencia eterna y estará hasta que te mueras alegrándote la vida.
Con la barriga vacía, a la cama sin cenar. Regurgitando la vida que no me puedo tragar.
Recogiéndome temprano para poder meditar. Aprendiendo a darme amor, sin tenerlo que implorar.
Enciendo mi difusor y me dispongo a pensar. Los ojitos se me cierran, el corazón late más.
El estómago se alegra de no tener que librar tantas batallas y afrentas, tanta papa, tanta sal. Tanta comida indigesta, tanta emoción, tanta falsa vanidad.
A la cama sin cenar, se aligera la intuición y se me alivia el riñón. El hígado sufre menos y el alma me habla de amor.
Es de noche y no me duermo y me tengo que dormir, pero pienso y me desvelo y me canso de fingir que me duermo y no me duermo y me tengo que dormir y cuanto más lo pretendo menos sueño me entra a mi.
Y es de noche y no me duermo y doy vueltas al cojín, me levanto y me desvelo y me pongo un calcetín.
Y me canto y miro al techo y me tomo una infusión y entre bostezo y bostezo se me pasa el malhumor.
Y es de noche y ya es muy tarde y me tengo que dormir y quiero soñar los sueños que me ayuden a sentir que aunque siga aquí despierto, nunca me voy a morir.
Y al final me rindo al sueño y se acaba el folletín
Ya es de día, estoy despierto, la noche pasó por fin.
A pesar de los pesares, de las noches de tormenta, de los males que te acechan, de las mil calamidades.
Siempre es bella nuestra vida si la miras con amor, si reconoces sus sombras, son para tu bien mayor.
Es bella cuando la aceptas y aprendes de la situación. Cuando te rindes y aflojas el ego, cuando sueltas el control.
La vida es bella si sabes sonreir sin ton ni son, si agradeces lo que comes y bendices tu condición de ser humano y divino. Eres amor, puro amor.
Mira el lado de la vida que te conecta con Dios. Con la luz y la alegría, con la fe y el corazón.
La vida es bella, mi hermano, cuando la miras con ojos puros, limpios, sanos. Los ojitos de ese niño que un día descubrió el sol y se subió en una nube y nunca más se bajó.
Carita de zanahoria, cuerpito de coliflor, se te ha pasado la vida con el mismo camisón. No se estropea la ropa, como me estropeo yo. Mi cuerpo se descompone, mi ropa huele a almidón.
Los minutos y las horas, los días que se suceden forman una orquesta rara, una sinfonía perenne.
Hoy es lunes, luego viernes, ayer verano, hoy diciembre.
Antes tuve el pelo largo, hoy tengo canas en las sienes.
Y me miro en el espejo y busco a mi niña chica que se escondía del mundo, que pasaba inadvertida. Y la busco y no la encuentro y me la llevo a dormir, esperando que en mi sueño se aparezca en mi jardín.
Y me miro y me doy besos, y me parece mentira que me quepa el camisón que ayer mismo me ponía.
Con el que me hice mayor, soñando que me dormía, con el que tuve a mis hijas creyendo que te quería.
Carita de zanahoria se me pone cuando pienso que se han pasado los años y yo sigo el mismo cuento. Buscando la caracola que perdí en aquel colegio, donde las monjas rezaban y yo me creía sus rezos.