Siempre, siempre y para siempre.
A pesar de los pesares, de las noches de tormenta, de los males que te acechan, de las mil calamidades.
Siempre es bella nuestra vida si la miras con amor, si reconoces sus sombras, son para tu bien mayor.
Es bella cuando la aceptas y aprendes de la situación. Cuando te rindes y aflojas el ego, cuando sueltas el control.
La vida es bella si sabes sonreir sin ton ni son, si agradeces lo que comes y bendices tu condición de ser humano y divino. Eres amor, puro amor.
Mira el lado de la vida que te conecta con Dios. Con la luz y la alegría, con la fe y el corazón.
La vida es bella, mi hermano, cuando la miras con ojos puros, limpios, sanos. Los ojitos de ese niño que un día descubrió el sol y se subió en una nube y nunca más se bajó.