Hacia el centro del corazón, en espiral, sin parar, sin detener el motor que te guía cada día, con ganas, con devoción.
En espiral hacia el centro, al centro del corazón, donde ya no hay más mentiras, donde no sientes dolor. Donde las penas son pocas, donde reside al amor.
En espiral hacia el centro, allí me dirijo yo, sin prisa pero sin pausa, sin perderme en el exterior.
Sin rodeos, ni distracciones, sin juicios, sin ambición. Agradeciendo por todo, brindando por lo mejor que me tiene reservado, mi Padre-Madre, mi Dios.
Porque soy un ser humano y merezco lo mejor. Porque he nacido en el mundo, porque lo he elegido yo.
Porque acabó el sufrimiento. Y ahora solo quiero Amor, porque nací para eso, no quiero nada mejor, que vivir en armonía conmigo y mi corazón 🧡
Te dirán que a ellos les gusta, que es divertido. Que es una antigua tradición heredada de los pueblos anglófonos… Y todo eso puede ser cierto.
Sin embargo, en mi tierra convive una tradición muy antigua mucho más deliciosa y sobre todo menos peligrosa, simbólicamente hablando.
‘La castanyada’ o la antigua costumbre de asar y comer castañas, es una tradición de más de tres siglos de antigüedad que sirve para recordar a los familiares y amigos que ya no están. Coincide, igual que Halloween, con el Día de los Muertos o el de Todos los Santos.
Pero en la castanyada no disfrazamos a los niños de cadáveres, ni de demonios. Recordamos a los muertos desde la alegría y el amor, no desde el miedo, el terror o el asesinato.
Puede que te parezca una tontería, pero la simbología es importante, sobre todo a nivel energético.
Alimentar las bajas frecuencias satánicas no sería lo más adecuado para nosotros y mucho menos hacerlo con nuestros hijos.
Todo es Energía, no me canso de repetirlo.
Los niños son pura vida, no los disfraces de muerte y dolor.
Los niños son amor, no los disfraces de demonios.
Los niños tienen poderes mágicos, son pura luz, no los disfraces de vampiros.
No alimentes al diablo a través de tus hijos.
Al contrario, si tu hijo te dice que habla con seres que no tú puedes ver, créelo, no lo ridiculices.
Tómalo en serio y ayúdale a ser fuerte y poderoso física, psíquica, energéticamente, cuánticamente.
Se lo debes. Te lo debes. Tú también lo eras y te lo robaron.
Y, después cuece unas ricas castañas a su lado y celebra la vida.
Gracias a todos los dioses, gracias pastillas, vacunas, gracias píldoras extrañas, gracias hierbitas maduras.
Gracias todos los ungüentos, gracias alimentos sanos, gracias ejercicios lentos, gracias también al asfalto.
Gracias a todos, hoy puedo sanarme sin vuestro cuidado.
Puedo conectarme al sol porque es mi Padre sagrado, puedo escuchar a la Tierra cuando me habla de soslayo, puedo ver mi inmensidad, puedo comer de su mano.
Puedo también respirar y saber que me he curado.
Mi Ser es hoy mi Verdad, lo demás me tiene sin cuidado.