EL MES DE LAS FLORES

Duras poco y vales mucho mayor de mis bendiciones, tus días ya son larguitos y estás llenito de flores 💐

Calientas pero no quemas, alumbras sin deslumbrar, eres mayo una belleza que nadie puede igualar.

Me salen los versos solos sin tenerlos que ayudar porque en mayo los poemas surgen sin tenerlos que buscar.

Estás preñado de flores a puntito de explotar, estás cargado de olores, eres mayito un volcán.

Duras poco y vales mucho por eso quiero te cantar y decirte mayo bello que contigo quiero estar.

Ser siempre alegre y dispuesto, no tenerme que quejar. Olvidarme de las penas, ser sólo amor y bondad.

Porque eres mayo maestro, de vida y de libertad. Seguiré tu olor a rosa y cantaré sin parar.

NOVENTA AÑOS – a mi tieta Carmen

Despacito y bien derecha, no te quieres agachar. La cabecita bien alta, no te vayas a encorvar. Siempre fuiste muy discreta, la vida te quiso dar cosas que tú no querías o no supiste apreciar. Secretaria empedernida, casada con tu trabajo, de mañana, mediodía tarde o noche y a destajo. De tu casa a la oficina, los domingos por la tarde te permitías el lujo de bailar en algún baile. Y te ibas de excursión y a veces de vacaciones y así has pasado la vida, sin muchas más emociones. Tu mamá no te cuidó cuando a ti más te hacía falta, pero vivió muchos años contigo y las telarañas. Vidas largas, juergas pocas. Sin excesos, ni excepciones. Todo es como es debido, ya no me hago ilusiones. Has llegado a los noventa, con la cabeza bien clara, la cadera soñolienta, las piernecitas cansadas… Pero aún te queda fuelle y si quieres un consejo, baila, canta, sueña, ríe….todavía estás a tiempo. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Hoy es siempre todavía, pero recuerda, querida tía, que hoy la vida aún te permite salir a tomar el sol. Agradece y mira al cielo, disfruta de tus noventa, tu vida no ha sido fácil, tu muerte será una siesta. Sin hacer mucho ruido, sin dolor, sin estruendo. Te irás despacio algún día al país donde los sueños que no tuviste de niña te regalan su misterio. Hecho está, yo lo decreto. Y así será mi tieta, fuiste buena, fuiste bella, fuiste una niña pequeña.

HISTORIA ANTIGUA DEL HIMALAYA – OSHO

Un hombre estaba muy interesado en conocerse a sí mismo, en iluminarse. Toda su vida había buscado un maestro que le enseñara la meditación. Había ido de maestro en maestro, pero no sucedía nada.

Pasaron los años, y estaba ya cansado, exhausto. Entonces alguien le dijo:

—Si de verdad quieres encontrar a un maestro, tendrás que ir al Himalaya. Allí vive uno, en una parte incógnita; tendrás que buscarle. Una cosa es cierta, el maestro se encuentra allí. Nadie sabe exactamente dónde, porque cuando alguien llega a dar con su paradero, él se adentra todavía más en las cordilleras del Himalaya.

El hombre se estaba haciendo viejo, pero hizo acopio de valor. Durante dos años trabajó para ganar el dinero del viaje y se puso en camino. Así que tuvo que viajar en camellos, en caballos y después seguir a pie hasta alcanzar el Himalaya. La gente le decía:

—Sí, conocemos al anciano, es muy viejo; uno no puede saber qué edad tiene, quizá trescientos años, o incluso quinientos años, nadie lo sabe. Vive por aquí, pero el sitio exacto no lo sabemos. Nadie sabe exactamente por dónde para, pero anda por aquí. Si buscas con empeño le encontrarás.

El hombre buscó y buscó y buscó. Durante dos años estuvo vagando por el Himalaya. Estaba cansado, exhausto, absolutamente exhausto; viviendo sólo de frutos salvajes, hojas y hierbas. Había perdido mucho peso. Pero estaba determinado a encontrar a ese hombre. Merecía la pena, aunque le costara la vida.

Un día vio una pequeña cabaña, una cabaña de paja. No tenía puerta. Miró dentro, pero allí no había nadie. Y no sólo no había nadie, sino que todo indicaba que durante años no había habido nadie. Puedes hacerte una idea de lo que le pasó a aquel hombre; cayó al suelo. De puro cansancio dijo:

—¡Me rindo!

Se encontraba allí, tumbado bajo el sol, con la fresca brisa del Himalaya. Y por primera vez, empezó a sentirse tan feliz. Nunca había sentido tal dicha. De repente se sintió lleno de luz. De repente todos los pensamientos desaparecieron, de repente se transportó; y sin razón alguna, porque no había hecho nada. Y entonces se dio cuenta de que alguien se inclinaba hacia él.

Abrió los ojos. Allí estaba; un hombre muy anciano. Éste, sonriendo, dijo:

—Así que has venido. ¿Tienes algo que preguntarme?

Y el hombre contestó:

—No.

Y el anciano se rió, dio grandes carcajadas que resonaron en el eco de los valles.

—¿Sabes ahora qué es la meditación?

Y el hombre dijo:

—Sí.

¿Qué había sucedido?

Aquella exclamación que salió del núcleo más interno de su ser: «¡Me rindo!» En ese rendirse, todos los esfuerzos mentales orientados a una meta desaparecieron, todas las tentativas desaparecieron. Y la dicha se vertió sobre él. Se quedó en silencio, ya no era nadie, y tocó el último estrato del no-ser. Entonces supo lo que era la meditación.

La meditación es un estado mental sin metas.

El ego está orientado hacia los resultados, la mente siempre ansia resultados. La mente nunca está interesada en el acto en sí mismo, su interés es en el resultado. «¿Qué es lo que voy a ganar con ello?»

El ser no está orientado hacia los resultados.

La meditación les sucede sólo a aquellos que no están orientados hacia los resultados.

Cuando te rindes a tu ser, entonces no hay necesidad de ir a ninguna parte, Dios vendrá a ti.

Exclama desde muy dentro: «Me rindo.» Y el silencio descenderá, la bendición te rociará.

OSHO

¡QUÉ MARAVILLA!

¡Qué maravilla! Me visita una abubilla! Con su crestita tiesita y su gritito especial.

Una abubilla que anuncia días de rosas y amores, de risas y de reuniones, de abundancia sideral.

Una abubilla pequeña, marroncita, pedigüeña de caricias y mimitos, como los que da mamá.

La abubilla de los cuentos, la que trae buenas noticias, la que anuncia buenas nuevas, y finales de verdad.

Hoy me visita la risa, el amor, la paz, el aire, ese cielito de tarde que me invita a suspirar.

A creer que nunca es tarde, que puedo lo que me proponga, que no hay límites ni normas, sólo la Ley Natural.

Hoy he visto una abubilla, hoy me has dado otra señal.

MI YAYO ANTONIO

Yo no me acuerdo de ti, pero te siento conmigo,

abuelo de los domingos con gatos en los tejados.

Yo no me acuerdo del yayo, así te he memorizado,

en los labios de mi madre, fuiste siempre muy nombrado.

La vida que tú viviste está ya lejos de mí,

pero te siento muy cerca aunque estés lejos de aquí.

Porque te llevo en mi sangre y en mis ganas de vivir,

regalando corazones a quien los quiera recibir.

Fuiste el yayo más amado, el que se tuvo que ir.

Te marchaste muy deprisa, no quisiste hacerte oír.

Generoso, enamorado de su familia hasta el fin.

Fuiste mi yayo añorado, yo nunca te conocí.

No te recuerdo y añoro tu abrazos

y los cuentos que no llegaste a contarme

Sentado en alguna estrella, se los cuentas a mi madre.

Solano como ese viento que nace del mismo sol,

Solano somos, mi abuelo, Solano como el amor.

Desde el mar hasta la tierra soplamos mucho mejor.

Yo no me acuerdo de ti, pero te llevo en mi corazón♥

YO ME VOY A MORIR SANA

Yo me quiero morir sana, con plena conciencia, sabiendo a lo que voy y valorando lo que dejo.

Me quiero morir en casa, una tarde de verano agarrada de la mano, cantando mientras me voy.

Me moriré despacito, sin hacer mucho ruido, sin dar la lata al vecino, nunca me gustó el barullo.

Mi muerte será discreta, pero harán cola en la puerta, el amor que haya sembrado brotará en el otro lado.

Porque yo no moriré, porque la muerte no existe, y tú no vas a estar triste, no tendrás necesidad.

Me querrás aún de ese modo, muerta, pero con decoro. Sana, joven, predispuesta a volar hasta esa puerta que nadie quiere cruzar.

La muerte es una frontera entre tú y la eternidad.

Y me moriré sanita, sin las píldoras malditas, que te recetan los dioses de la farmacia infernal.

Me moriré muy contenta, he vivido hasta la ‘siega de la patata’, pequeña, como decía mi padre antes de irme a acostar.

Y no me despediré, nos veremos en la esquina, la vida es tan chiquitina… no hay principio ni final.

UN NIÑO GRANDE

Dicen que la patria es la infancia y tú naciste apátrida. Te caíste de una estrella sin llegar a darte cuenta

Un bebito sin su cuna, un chico sin armadura. Desprovisto de cariño, el alimento que más necesita un niño.

Y empezaste a lidiar con este mundo dual, sin entender el motivo de estar en medio del lío.

Tú no querías problemas, no necesitas anatemas, sólo un poco de atención, amor, paz y comprensión.

Y tuviste pocas dosis, pero eres resiliente.

Ganas en todos los frentes, eres sabio, niño grande.

Y hoy que ya eres todo un hombre según dicen los expertos, yo te siento aún como el niño que se miraba al espejo: ‘yo no necesito nada’ , me dijiste una mañana.

No querías más juguetes, tal vez preferías algún cachete.

Sentir que estabas ahí y que eras importante. Jugar a ser un gigante, que te amaran a morir.

Yo te amo, niño grande, serio, bello, transparente, sensible y algo inconsciente. Amigo de sus amantes.

Yo te amo y te deseo que encuentres ese tesoro que no se halla de otro modo que mirándose de frente.

Eres bello e inocente, eres un ser admirable. Listo, bueno, inteligente, guapo, tierno, inmejorable.

Caíste de aquella estrella 🌟 y nos llenaste de Luz♥

SECUESTRADOS

Te secuestran tempranito, antes de que te des cuenta.

En cuanto sales del huevo te meten en la trinchera.

Y tú irás enfadado, al principio, y con mucha resistencia.

Obligado y separado de tu mamá, de tus pertenencias.

Llorarás, te quejarás, sacarás todas tus fuerzas y….

Poco a poco, despacio, te meterán entre rejas.

Te adjudicarán un nombre, un amigo, una maestra.

Ella será tu mamá, tu papá, hasta tu abuela.

Y te darán de comer el rancho y harás la siesta.

Y cuando se acabe el día, al fin te abrirán la puerta.

Pronto memorizarás, escribirás y harás las cuentas,

que a ti nunca te saldrán, no entiendes tanta inconsciencia.

Y así estarás secuestrado, esos años que te esperan,

hasta ser un ser humano con la cabeza revuelta.

Aprenderás muchas cosas que no sirven para nada,

con tal de tenerte quieto, sin pensar, sin hacer nada.

Sin descubrir tu misión, sin saber a qué viniste.

Y buscarás un trabajo para pagar tu día triste.

Y sin darte apenas cuenta un día llegas a viejo,

y deshaces la madeja y reconoces el cuento.

El engaño perpetrado, la mentira consentida.

La distopía, la burla que cometen con tu vida.

Y entonces, te miras dentro y te ves y reconoces,

que el secuestro fue perverso, que fuiste un esclavo inútil.

Y abrirás todas tus alas y mirarás hacia dentro,

Y perdonarás sus faltas y nunca más estarás muerto.

ESTOY EXENTA

Desde hace tres años que estoy exenta. Exenta de obligaciones impuestas. Exenta de prohibiciones absurdas. Exenta de obedecer consignas perversas.

Desde hace tres años que estoy exenta de comulgar con hostias que otros inventan. De pinchazos envenenados y mascarillas que ahogan tus pulmones. De pasar por el aro de la inconsciencia.

Desde hace ya tres años, yo estoy exenta y lo seguiré estando hasta que muera. Exenta de las deudas que otros inventan, exenta de pagar por vivir en esta santa tierra.

Desde entonces y para siempre yo estaré exenta y si quieres seguirme, abre la puerta. El camino es sencillo, tienes herramientas. Deshazte ya del miedo, estás absuelta de tantas prohibiciones, de leyes perversas que no creen en la vida, que te dan por muerta.

Yo Soy una Mujer Viva y estoy exenta, la ley positiva no me representa. Me rijo por la Ley Natural, la Ley Primera. Soy Autodeterminada, Soberana, Libre y exenta de tanta tontería.

¿Me sigues? ¿Despiertas?

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En Honor

SinPerjuicio

LA MUERTE NO EXISTE

Somos energía, la muerte no existe, se transforma el cuerpo, el alma cambia de lugar, la emoción desaparece, la vida cambia de envase y volamos hasta ese lugar que no recordamos.

No existe la muerte, pero no lo sabemos. Nos aferramos al cuerpo, a la casa, al marido. Nos aferramos a los hijos, al trabajo, al sufrimiento.

Pero la muerte no existe y en ese eterno continuo que es la vida, aprender a fluir con ese flujo, a disfrutar con el disfrute, a gozar con el gozo, a agradecer por tantas bendiciones. Por la oportunidad de experimentar la materia: la comida, las caricias, el viento, el mar, los paisajes, los gatos y la poesía….

Porque la muerte no existe y siempre es hoy todavía.