Cada cual busca su equilibrio entre las aguas turbulentas de su vida, respirando el prana y absorbiendo el sol.
Soy un viajero en el tiempo de emociones del cuerpo y entrañas de la tierra.
Me respeto, me comprendo, me desprendo y me detengo ante mi misma.
Me saludo y reverencio y me doy permiso para sentirme y dirimirme, para aburrirme y sonreirme.
Y el viento me da la razón.
Desde el Teide con Amor









