Esa paz buscada, soñada, merecida. La paz de los vivos conscientes, la paz conseguida.
Esa paz que no aburre sino que alimenta. La paz que nutre el alma y da sentido a la experiencia.
Esa paz que soy, que eres, mujer despierta, hombre amable, viejo sabio, niño inocente.
La paz que nos acerca a Dios y a nuestra esencia. Hoy estoy en paz y no espero respuesta.