A LA ABUELA LUNA

 

Luna Llena de la Alegría

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El mes de agosto es un mes especial en mi corazón. Es el mes ‘de los santos’; pero no los de los altares sino los de mi familia, que no somos santos pero celebramos onomásticas y cumpleaños durante ese mes. Sin embargo hace años que esas celebraciones han ido perdiendo significado y otra celebración más auténtica y telúrica forma parte ahora de mi vida.

Celebrar los rituales de luna llena, solsticio y equinoccio es una manera ancestral de conectarme  con el universo, con la tierra y conmigo misma.

Por eso una vez más, íbamos a celebrar la lunita llena. Por segunda vez en casa y por segunda vez con la presencia de AMAWTA! Un maestro humilde y generoso que se deja escuchar como si de un bálsamo amoroso se tratara.

Esta vez, como casi siempre, convocaba la Pachamama, nuestra Madre Tierra. No sabíamos quienes iban a asistir y los previamente invitados no habían podido hacerlo. Toda la semana anduve inquieta y desconcertada intentando organizar con mi mente lo que se organiza con el corazón. “No te preocupes, si no cabemos en tu casa, iremos a la montaña o a la playa.  Será como la pachamamita proponga. Confía” Y así fue. Mi corazón se abrió y mi cabeza se calmó. Empezó a fluir la convocatoria y fueron enviando sus llamadas los convocados por la Tierra! 13+1 dijo mi querida prima Merche que éramos finalmente. Un número mágico.

Nuestra casa se acomodó para recibir a los invitados universales y el primero en acudir fue nuestro sabio maestro que, previamente, había llamado al gigante para pedirle permiso para acudir con otro sabio; ¡cuánta perfección! Reunión de maestros en nuestro vórtice de luz!

Los guardianes del lugar fuimos eso, guardianes y amorosos recibidores de maestros.

El jardín se llenó de sabiduría y el cielo, amenazante de lluvia, se quedó perplejo y expectante ante la potente ceremonia que se avecinaba.

Amawta, retirado, me pidió un papel y un marcador, mientras las chicas íbamos creando el círculo para la ceremonia. Flores, caracolas, piedras, regalos…

Esta vez la ceremonia fue especial, como siempre lo es, pero el juego que nos propuso Amawta nos envolvió en una clase magistral de sabiduría ancestral que nos dejó hipnotizados a todos.

¿Qué es una ritual?, ¿Qué es el Amor Universal?, ¿Qué es la espiritualidad?, ¿Qué es el equinoccio?, ¿Qué es el agua?, ¿Qué es el perdón?, ¿Qué es la luna llena?, ¿Qué es el solsticio?…Íbamos regalando flores y preguntas y contestando desde el corazón, y Amawta tomaba la palabra cuando las nuestras parecían no saber continuar. Sus explicaciones certeras, amorosas, llegaban directamente a nuestros corazones, así como las preguntas, casualmente iban dirigidas a quien más las necesitaba. Todo era perfecto. El fuego participaba con todo su poder mientras el gigante lo iba alimentando, y cuando la pregunta acerca de la luna llena apareció en el círculo, el cielo nublado y amenazador de tormenta se abrió y una luna llena esplendorosa acompañó mágicamente la explicación precisa de la hermanita Warawara.

18 de agosto de 2016

 

APUS Y ACHACHILAS

“Todos tus viajes son misionales”, me dijo el Amawta. Este no iba a ser menos. De hecho, fue un auténtico trabajo de unificación y sanación. Un encuentro comunitario que nos iba a deparar muchas sorpresas y momentos intensos.

El equilibrio lo sostenía el pequeño Wary, un maestro de 19 meses que fue nuestro enlace emocional entre los cinco. Como seres duales, íbamos alternando nuestras luces y sombras como mejor sabíamos. Wary era el árbitro y sus papás amorosos, unos buenos entrenadores de emociones.

Asturias tiene magia. Los guardianas, los Apus y Achachilas se pueden ver; están presentes y te muestran su poder amoroso por dónde mires.

Llegamos lloviendo, el cielo nos recibía regándonos con plácida lluvia.

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RECORDANDO

Aprendiendo a recordar recordé que recordaba que había recordado.
Recordé que había vivido en todas partes y en todos los tiempos.
Recordé que había representado todos los papeles del teatro de la vida.
Recordé que había experimentado todas las emociones y había ejecutado todas las acciones.
Recordé que no había aprendido nada hasta ahora y que por eso había vuelto.
Recordé que debía recordar para sanar!IMG_20161203_161536.jpg

EL PARÉNTESIS DEL SER

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María Elena no recordaba nada. María Elena no oía, ni veía nada. No hablaba. Miraba sin ver, era sin ser y estaba sin sentir. Pura materia, densidad, un cuerpo casi inerte que a duras penas respiraba.

Sus hijos y nietos, sus amigos, su familia toda intentaba ofrecerle estímulos a los que María Elena no reaccionaba. La tocaban, le hablaban, la acariciaban, intentaban alimentarla, pero María Elena había dejado de comer. Había dejado de hablar, de ver, de oír, de sentir… ¿De sufrir? ¿De  pensar? ¿De  soñar? ¿De imaginar?

¿Qué significa sufrir? ¿Tener dolor? No tenía dolor María Elena. ¡Un alivio! ¿No sufría, pues?

La eterna discusión acerca de la dualidad cuerpo-mente o alma o espíritu o como queramos llamar a lo no tangible.

Es fácil etiquetar lo tangible: mesa, cama, casa, coche, cuerpo, gato, billete, pan…pero…¿y lo que no podemos tocar, ni ver, ni comer, ni acariciar?…¿Existe? ¿ES? ¿Dónde está? ¿Cómo lo clasificamos? ¿Cómo lo etiquetamos? Nos gusta hacer inventarios…pero  ¿cómo se puede hacer una lista de cosas intangibles, invisibles, inaudibles? ¿Cómo se etiquetan los sueños, las emociones, las sensaciones?

El cerebro es nuestro órgano menos conocido y estudiado, pero también lo es el corazón. El corazón no es sólo un músculo perfecto que bombea nuestra sangre y le proporciona oxígeno al cerebro. El corazón es el motor de la vida, si se para, dejamos de vivir. Perogrullada. ¿Cuántos latidos emite nuestro corazón durante una vida de 90 años? Nuestro corazón se cansa, late, se emociona, se enfada, se ríe, llora…pero no lo vemos! ¿Dónde queda entonces el ‘pienso, luego existo’, o el ‘si no lo veo no lo creo’? ¿No sería mejor decir, SIENTO luego SOY? ¿AMO luego VIVO? ¿RESPIRO luego TENGO CONCIENCIA?

María Elena estaba viviendo el paréntesis del ser, estaba en un lugar ignoto, donde sólo ERA. Había vuelto al origen. Había re-nacido. ‘ERA’ y esa condición era suficiente, valga el juego de palabras. SER sin más, sin menos, todo y nada, lleno y vacío al mismo tiempo, mañana, ayer y hoy en la misma línea temporal. Tiempo sin espacio y espacio sin tiempo. Una línea infinita que a la vez es un círculo y un cuadrado. María Elena podía experimentar el infinito.

Había cesado el ruido, el vacío lo ocupaba todo y volaba por encima de las cabezas de sus hijos y nietos como un águila lo hace por encima de las montañas, libre y poderosa.

Hacía un segundo que acababa de nacer pero había cumplido sesenta años. Una yaya adolescente que no se reconocía ni como lo uno ni como lo otro. ¡Qué enredo es eso del tiempo! ¿Para qué contar y acumular años y más años, cuando siempre estamos moviéndonos en círculo? ¡Qué vanidad! Cuánto orgullo! ¡Qué ridículo!

Por un instante María Elena había conocido la Verdad y se sentía agradecida y en paz. Todo tenía sentido. El sinsentido de su vida había cobrado sentido. Sentido. Sentir. Ser.

Hacía días que no comía, pero no lo necesitaba. Sus necesidades fisiológicas habían dejado de ser necesarias y su cuerpo fluía y se recargaba de energía sin esfuerzo alguno, sin comida, sin bebida, sin sueño…

Nadie comprendía qué le había sucedido a María Elena. Pero no importaba. Porque su aliento vital lo ocupaba todo y transmitía la paz necesaria para no perder los nervios y dejarla Ser, sin Estar.

El despropósito de llamar a los médicos, de correr y perder los nervios, todo el protocolo de la enfermedad había desaparecido. No había enferma, ni enfermedad. Todos lo sabían. La familia lo respetaba.

Se habían unificado y, todos, cual plancton del océano, nadaban en la misma dirección.

El paréntesis del Ser había obrado el milagro.

 

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ME DECLARO WILLUMI

IMG-20170514-WA0025Sacerdotisas del nuevo tiempo para sanar todos los tiempos. Sanándonos comunitaria-mente, amorosa-mente, inteligente-mente, desde el corazón hasta la mente, si! Sin renunciar a lo que somos: un cuerpo y una mente y un espíritu ilimitado, sin tiempo ni espacio, que lleva consigo todos los siglos, todas las experiencias, todos los sufrimientos de todos sus ancestros!
Por eso, benditas sean todas las mujeres que se atreven a sanar, que se permiten remover sus cenizas, que piden ayuda y la reciben, que se aceptan y se reconocen como mujeres sabias, viejas, inocentes, y capaces de sanarse y de sanar a sus contemporáneas hermanas, sanando así a toda su estirpe!
Porque somos UNA y TODAS y nuestro ADN conserva el dolor primigenio y lo reproduce y lo reproduce y lo reproduce por los siglos de los siglos….
Por eso me declaro willumi (sacerdotisa, maga blanca, aprendiz de amauta) porque necesito sanar, porque quiero sanar, porque debo sanar! Me declaro willumi de la mano de mis hermanitas willumis sabias que sanaron antes y me comprometo a ser willumi sanadora de mujeres que, un día, como yo, decidieron abandonar el sufrimiento, y empezar a vivir!
Jallalla💜

 

 

INTENCIONES

20170419_200614No te tomes nada personalmente, ni lo malo ni lo bueno. No esperes nada, ni supongas nada, ni preveas nada. El misterio es “surfear” entre las olas de la vida, sin perder el horizonte.
Todo es posible y todo puede suceder. No controles, deja que la vida te sorprenda. Estate atento a las nuevas travesuras, a las nuevas aventuras, a las novedades!
No mires al pasado, ni al futuro, no mires, ve!
Observa, contempla, recapacita y medita y las posibilidades ilimitadas aparecerán ante ti sin buscarlas.
Aprende a ver las señales, escucha a los pájaros que te hablan, al viento que te acaricia suave o te da fuerte para que reacciones….
Pisa con atención y devoción la tierra que te sostiene y hónrala porque ella te alimenta.
No te vistas con la piel de tus hermanos ni comas su carne podrida.
No los mates para divertirte, ni los tortures para emocionarte.
Emociónate contemplando su perfección y siéntete uno con ellos.
Tenemos la misma madre: Pachamama es su nombre🌎

 

 

CUANDO VOLABA

IMG_20131102_180509Hubo una vez que podía volar. Tenía plumas y patas, y buscaba insectos para llevar a mis crías al nido que tenía en un árbol en el jardín

Volaba bajito, pero a veces también volaba alto y me gustaba más.

Cuando hacía viento, en cambio, no me gustaba tanto. Porque a veces el viento me empujaba y chocaba contra las casas y a veces me hería en algún ala y luego no podía volar durante un tiempo.

Cuando no podía volar, estaba muy triste y quería llorar, pero no tenía lágrimas.

Es complicado llorar sin lágrimas.

Tuve que acostumbrarme a estar triste y no poder llorar, por eso un día decidí dejar de estar triste y así fue como ya siempre y para siempre fui feliz y estuve siempre alegre…AH! Y cantaba mucho, trinaba más bien. Porque era un pájaro, como habréis podido deducir. Era un pájaro cantor, feliz y volador, esa última aptitud me venía dada por mi condición de pájaro, así que no tenía ningún merito, pero que cantara y estuviera feliz, si tenía merito, y me sentía muy orgulloso de mí mismo.

¡Qué felicidad! ¡un pájaro cantor;  feliz  y sobre todo volador!

AL TAPE

IMG_20160215_154635Al Tape
Querido hermano, gracias!
Gracias por ser!
Gracias por estar!
Gracias por llegar y gracias por marchar!
Gracias por tu risa!
Gracias por tu semen!
Gracias por tu aliento!
Gracias por tu inocencia!
Gracias por ser el papá fugaz e imprescindible!
Gracias por intentarlo!
Gracias desde el infinito!
Gracias💜

 

RESUCITANDO

Resucitando🌈
Mi segunda mankapacha, un regalo!
A las cinco de la tarde era la cita, serían casi once horas más tarde cuando terminaba este acto sagrado y recobrado de la ritualidad ancestral.
Una sorpresa los invitados que, con el corazón abierto, nos disponíamos a sanar desde el útero de la pachamama, como si del útero de nuestra madre se tratara. Convocaba el maestro humilde y amoroso en su casa. María desde primera hora de la tarde había ido a buscar a los abuelos, unas hermosas y pesadas piedras que fuimos colocando a modo de pira.
Amawta seguía atendiendo mientras tanto, nunca deja de atender, es su misión, sanar las alas de tantos angelitos rotos; sin descanso, sin horario, sin ego. Amawta no habla del ego, siempre habla de dualidad. En el amawtismo no se condena la dualidad, ni se la rechaza, la dualidad forma parte de la vida; somos seres duales, divinos y humanos, somos cuerpo y alma. Seres únicos e intransferibles con la oportunidad de sanar en esta vida todo nuestro linaje. La herencia ancestral que nuestros antepasados a lo largo de los milenios nos han ido dejando, y que llevamos en nuestro ADN y que transmitimos a nuestros descendientes. Abrazar el pensamiento amáwtico, nos permite unificarnos, reconocernos como hijos de la tierra, aceptarnos como seres divinos, y sanar nuestras cargas. Ya no es tiempo de sufrir, de castigar, de culpar…Es tiempo de Amar, de ver con los ojos del corazón, de ver con nuestro tercer ojo, con nuestro centro energético de voluntad, pero contemporizando lo espiritual con lo material, lo denso con lo sutil, el pensamiento y la intuición. Unificándonos y equilibrándonos. Somos equilibristas!
Sin negligencias, debemos atender y entender nuestra vida como un “tetris” en donde cada pieza sirve. Nada humano me es ajeno, pero todo lo divino tampoco. Utilizando nuestra mente para la vida material sin olvidarnos de alimentar nuestra vida espiritual, en una perfecta sincronía, como la vida nos enseña. Ahora es de día, después de noche, ahora frío, después calor, todo es perfecto. El amawtismo es una forma de vida que busca ese equilibrio.
Jallalla🌐