NOS HACEMOS TANTAS TRAMPAS

Es difícil darse cuenta, pero es imprescindible.

Ya no hay excusas. No puedes tirar pelotas fuera, ni echarle la culpa a nadie.

Tú y solo tú eres el responsable de tu vida.

Y nos hacemos tantas trampas…

La buena noticia es que se muestran al toque si estás un poco atenta, si te permites transitar esa zona oscura que no acostumbras a mirar, que ocultas inconscientemente, que crees que no existe. Que criticas en los demás, pero no ves en ti.

Nos hacemos tantas trampas…

Y ya es tiempo de descubrirlas.

Coherencia, consecuencia, impecabilidad se nos pide en este tiempo de transición.

Tenemos las herramientas. Disponemos del tiempo. Estamos sostenidos.

Cuando solicitamos asistencia, nos la dan inmediatamente.

¿Qué más necesitas?

¿Cuántas más pruebas quieres?

Sacúdete las legañas y ten la valentía de sanar tu oscuridad.

Es igualmente bella que tu luz. Eres tú misma, pero no quieres verla.

Y te haces tantas trampas…

Te aseguro que si empiezas a practicar, no cuesta tanto y es reconfortante.

Es como si tu mami viniera de nuevo a decirte: «tranquila, no llores, todo está bien. Estoy contigo y nada te puede pasar».

Atrévete a mirar de cara tus zonas oscuras y encenderás la luz de tu alma para siempre.

Deja un comentario