Que empiece la fiesta de la humanidad. Que todos los hombres salgan a jugar el juego perfecto de la libertad.
Que empiece la fiesta que suene el tambor que callen la boca de tanto traidor. Que la verdad salga por fin a la luz. Que tanta mentira se muera en su cruz.
Que empiece la fiesta ya estamos aquí, los viejos, los niños, los que quieren vivir, sin falsas pandemias, sin tanto bozal, con el alma despierta y el corazón en paz.
Que empiece la fiesta iros a cagar, sois pocos y bestias y os vais a matar. Hombres y mujeres, somos muchos más, vibramos bien alto y vamos a ganar.
Ya he vivido más días sin ti que contigo, pero tu bella esencia permanece conmigo.
Y cuando pienso en ti me parece que estuviste aquí hace un siglo, no obstante aún te oigo reir y cantar coplas haciendo gorgoritos.
Tus tacones lejanos resuenan en mi oído y tus ojos azules se clavan en los míos y cuando veo a Bruno bajando el tobogán te oigo desde lejos aplaudir y bailar.
Fuiste mi mamá buena que no supe entender. Yo era jovencita y tú una gran mujer. Y te fuiste tan pronto, tan rápido, tan ya¡ que no tuvimos tiempo de abrazarnos, mamá.
Te busque en otros rostros y te quise encontrar en tus vestidos rotos y tus zapatos de alta sociedad.
Y he vivido pensando en ti y en tu caminar, en tu esbelta figura, en tu risa inmortal.
Y hoy estás en mi nieto y te puedo abrazar y tú acaricias mi pelo y nos podemos besar, porque somos la esencia del amor invisible que se sabe intangible pero se puede tocar.
Desde pequeño te enseñan que en la vida hay que correr. No hay espacio para verte, para tocarte los pies.
Te despiertas y ya tienes que obedecer. Vestirte y acomodarte para salir ahí afuera, donde todos están tristes y no saben bien por qué.
Es el mundo del revés. No tienes tiempo de nada, ni de besar a tu hermana, ni de tomarte el café.
Hay que correr y correr y hacer como que no paras, producir, enloquecer, salir de ti y de tu alma.
Sólo cuenta dónde vives, en qué trabajas, cuánto ganas. Si llegas a fin de mes, si tomas cerveza o cava.
No te enseñan a parar hasta que te salen canas…y entonces oh¡ que afán por ser útil aunque sea a distancia.
Aprender a disfrutar del arte de no hacer nada, de mirarte para dentro, de escuchar ese silencio que aparece cuando paras.
Y disfrutar de las tardes, y aprovechar las mañanas. De desayunar despacio, de dormir cuando tengas ganas.
De comer cuando se pone el sol, de beber cuando haya sed, de caminar un poquito y de meditar después. De hacer yoga o bien chi kun, de coser o de zurcir, de reir de todo y nada, de vivir, solo vivir.
Y llegar a ser mayor y aprender a discernir que es mejor vivir así sin demasiada ambición.
Que merecemos tener una casa y un hogar, buena comida en la mesa y un corazón para dar todo el amor que te sobra a esa persona especial que por las noches se acuesta contigo en algún lugar.
Los árboles sacan sus ramas a fregar. Los pájaros se guardan, no se quieren resfriar. Y mis gatos maúllan porque no saben nadar.
Del cielo cae agua y llueve como si fuera el final, pero por el oeste el sol quiere volver a brillar.
Perfecto equilibrio, sinfonía sideral, el cielo y la tierra se retan a bailar. Se hacen cosquillas se intentan besar y así de repente el sol vuelve a asomar.
Bendita la tierra, el agua, el sol, y el viento que le sopla a tu corazón.
Ya no cae más agua, limpieza total, guárdate las penas y empieza a cantar.
Si cuando llueve te mojas y cuando hay luna la miras. Cuando hace sol te lo comes y a las estrellas suspiras…
Ya pueden mandarte órdagos y asustarte con vacunas, intentar desenraizarte de tu esencia limpia y pura…
Lo tienen mal, compañera, estos pobres hombres de la guerra que no hacen más que mandar, constreñir y cabrear.
Quédate quieta y observa, mira desde la azotea, este montaje indecente que hace sufrir a la gente.
Que a muchos hace dudar y a otros obliga a vacunar con la vacuna del miedo que no sirve de consuelo.
Respira amiga, respira y súbete a esa colina. Y camina a pie descalzo con tu fuerza cristalina, que no teme, que no duda, que tiene certeza absoluta de su poder imponente que subyuga al indecente.
Que catapulta al cobarde y convence al miserable. Que sabe que somos dioses invencibles, respetables.
Que la tierra es nuestra madre y los niños intocables. Que no vamos de farol, que conocemos nuestra misión.
Que la tierra es nuestro hogar y somos polvo estelar.
No juguéis más con nosotros que aunque parezcamos pocos, somos los más imponentes, fuertes, sabios, complacientes con la luz que hoy nos alumbra en esta aparente oscuridad diurna.
Recordemos que el mundo tal como lo conocemos nosotros, tan contraído, cerrado, lleno de competencia, lleno de ideas de supervivencia, de escasez, de separación, a través del cual nos han enseñado que se navega usando el miedo, cuando se navega a través de la guerra, de la resistencia, de la reacción emotiva, este fantástico mundo que nos ha dado fantástica información, fantásticas experiencias, está muriéndose él solito, no requiere muchas acciones para llegar a su muerte, está implosionando automáticamente él solo.
Todo lo que nosotros debemos hacer es seguir nuestro gozo, nuestra creatividad, nuestra imaginación, el mejor modo de responder al sistema que está muriendo, es abrazarlo con nuestro amor.
Sólo cuando logramos amar de manera incondicional todos los aspectos de este mundo, no sólo los positivos sino también los negativos, cuando logramos sentir aprecio por lo bueno, por lo feo y por lo malo, sin ningún juicio, podemos ayudar a este mundo dual a llegar a su muerte, que no es la muerte, sino la transformación en amor.
Mientas sigamos respondiendo con la reacción emotiva, mientras continuemos combatiéndolo, y respondiendo a lo que nos presenta con el juicio, lo seguimos nutriendo, continuamos siendo alimento para él, y no lo ayudamos a convertirse en luz como él mismo quiere.
Porque cuando respondemos de esta manera le decimos al sistema “tú existes”, como somos muy potentes, cuando decidimos que algo existe, así es, sigamos entonces la voz de nuestra alma. El alma no juzga como correcto o incorrecto, el alma no se pierde en las emociones, el alma usa las emociones como nosotros usamos los sabores cuando comemos algo. Cuando comemos una manzana saboreamos su esencia, no usamos las emociones para reaccionar, cada vez que reaccionamos, combatimos, cada vez que juzgamos empuñamos las armas y vamos al campo de batalla, y le decimos que sí a esta matrix que quiere morir ahora, y el único motivo por el cual está viva es porque seguimos dándole atención con nuestro miedo.
Este sistema operativo cumplió sus propósitos y nos pide amarlo para que se pueda transformar en luz, y este es el acto de amor más maravilloso que podemos realizar en este momento.
Así que mandemos luz para combatir el sistema, para decirle que lo amamos y le agradecemos y que se puede ir y regresar a la luz.