‘Desarrollando mi desarrollo espiritual y experimentado el fluir del crecimiento personal’, me encuentro con tal cantidad de seres buscadores, algunos ya consagrados maestros de sí mismos y los otros. Otros meros aprendices de vacuas palabras y actos incoherentes. El camino espiritual tiene tantos recovecos tantos meandros, que te acabas perdiendo…
Tantas palabras que ocultan tantas carencias emocionales, tanto egocentrismo disfrazado…
Tanto consejero espiritual, que necesita consejo…que me retiro al fondo de mí misma y observo. Me miro por dentro, me despiezo, me desentraño, me respiro, me como y me bebo cómo si fuera antropófaga. Y sigo mi camino, y respeto el tuyo y te agradezco, y te digo adiós y no te imito, ni te ensalzo, ni te alago, ni agrando tu necesidad de atención y de cariño.
Espiritualidad del nuevo siglo, la nueva religión disfrazada de modernidad.
Respiro silencio.
Hablo silencio.
Como silencio.
Duermo silencio.
Agradezco en silencio.
Te amo en silencio.
Te extraño en silencio.
Exijo silencio.
Regalo silencio.
Aprendo en silencio a escucharme en silencio.
Silencio….chss!
Y te busco, y te busco y no te encuentro…
Persigo a las sombras y cuando se dan la vuelta veo que no eres tú.
Y te sigo buscando y no te encuentro…
Y veo caras y gestos, cafés… y no te encuentro.
Y veo coches y risas y tiendas…y no te encuentro.
Y me miro al espejo y no te encuentro…
Y me pruebo la ropa y no te encuentro…
Sé que estás en mí…pero no te encuentro.
Se qué volverás, pero ahora no te encuentro.
¡Y me haces tanta falta! ¡Y no te encuentro!
Me gustaría hablar contigo…y no te encuentro.
Y darte un abrazo…pero no te encuentro.
Y en los sitios comunes, no te encuentro.
Y en los bares conocidos, no te encuentro.
Y en las calles transitadas, no te encuentro.
Y en las luces del pasado, no te encuentro.
Y en las caras de los amigos, no te encuentro.
No te encuentro, mamá, yo no te encuentro.
Cuando ya no me acuerde de nada…me iré.
Cuando ya no recuerde mi nombre…me iré.
Cuando todas las caras sean iguales…me iré.
Cuando todas las calles sean distintas…me iré.
Cuando el cielo se oscurezca y el sol nos abandone…me iré.
Cuando ya no te espere más…me iré.
Cuando no escuche ni mis latidos…me iré.
Cuando no vea ni mi sombra…me iré.
Me iré del lugar de donde vengo, para no volver.
Me iré para recuperar mi esencia.
Me iré para cuidarte desde lejos.
Me iré, para seguir viviendo…me iré.
En septiembre nos regalas higos y uvas, en octubre almendras blancas, en noviembre granadas rojas y en diciembre naranjas y limones.
En enero descansamos y en febrero te sembramos para que en marzo comiences de nuevo el ciclo de regalarnos tus frutos.
En abril y mayo flores, en junio nísperos, en julio cerezas y albaricoques, en agosto tomates, pimientos, calabacines…
¡Eres tan generosa Madre Tierra!¡Es tan mágico y maravilloso poder comer los frutos de tu vientre!¡Qué regalo poder pisar la tierra cada día! ¡Sentarme sobre tu vientre y sentir que formo parte de ti!♥