Joaquín, Rogelio, Rosita, Elsa, Felipe, María Luisa, Manolo, Arsenio, Rafael Luis, José Luis, Miguel Ángel, Marta, Julia, Luis, Maria Dolores, Enriqueta, Santiago, Fernando, Carmen, Elvira, Rosario, José María, Ricardo, Pepe, Dionisio, Antonio, César, Alberto….
Ningún nombre se repite, ninguna voz era igual. Formaban la orquesta perfecta. El dream team del doblaje. Con ellos se podían hacer todas las películas, todos los repartos, todos los tipos. Su versatilidad era infinita, su profesionalidad a prueba de horas de trabajo. Su pasión y amor por el oficio inigualables. Las miles de cintas que todavía conservan sus voces, son una joya y una regalo para los oídos. Voces surgidas en su mayoría de la incipiente radio. Voces profundas, distintas, personales, perfectas. Voces de antes de la guerra, voces de la postguerra que llenaron las pantallas de ilusión. Las voces que hicieron que hablaran en nuestro idioma los actores de Hollywood.
Impecables adaptaciones, exquisitas sincronizaciones, extraordinarias interpretaciones lograban que la magia fuera posible en una sala de doblaje🎭🎙🎞
Recordamos recuerdos selectivos, anécdotas personales, vivencias parecidas que no podemos compartir.
El misterio. Es un misterio. Vivimos un misterio entre cuatro paredes, rodeados de recuerdos y de voces antiguas que nos hablan desde lejos. Y se alejan susurrando palabras que nadie más comprende. Historias encriptadas en nuestro cerebro, que sólo se nos resisten cuando abrimos al corazón.
Somos un misterio. Iguales y distintos. Únicos, pero tan parecidos… Indefensos y sublimes. Capaces de lo más horrible y de lo más bello.
Aprendices de dioses, encorsetados en cuerpos caducos. Arrugados y encorvados algunos aspiramos a la sabiduría. Sabiduría de las simples cosas. De la sencillez.
Vivir es un suspiro que demasiadas veces no acabamos de dar. Y nos acabamos muriendo ahogados en nuestra ignorancia.
Alzo mis rezos para la sanación de la angustia vital que no nos deja ver el sol en el horizonte de la vida.