LÁGRIMAS DE SAL

No es un llanto desmedido que son lágrimas de sal, asoman por mis ojitos y no las puedo parar.

Se amontonan con cariño y me recuerdan que el dar, es siempre bien recibido, ya no hay nada que esperar.

Dar sin pensar recibir, dar por el gusto de dar. Dar porque ése es mi sentir, dar y no despotricar.

Dar sin criticar a nadie, dar sin juzgar, ni opinar. Ese dar no es de cobardes, ese dar te hará brillar.

Y si asoman esas lágrimas, esas lágrimas de sal, enjuágalas con cariño, porque algo aprenderás.

Y vuelve a empezar de nuevo, dando y dando hasta el final.

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