A dos mil metros de altura, entre montañas nevadas, entre el silencio del viento y el agua dulce que me habla…
Escucho cantar a un pájaro, sueño en la eternidad deseada, me siento volar cual águila, me dejó caer de espaldas.
A dos mil metros de altura la vida se vuelve sabia. Desaparecen las dudas. Dios desde el cielo me abraza.