DE ARRIBA PARA ABAJO

Entre cuatro paredes, de arriba para abajo, apagando fuegos, solucionando «quereseres»…

Te miro y me recuerdo entre salas oscuras, trabajando imposibles, ansiando la excelencia sin llegar nunca a ella, con ansiedad perpetua.

Te miro y me imagino con tacones y alhajas, con media de satén y corsés y esperanzas.

Te miro y me das pena, mujer de las mil caras, ejecutiva activa, esclava encarcelada.

Te miro y te deseo que salgas de esa vida que no te hace feliz y no le ves salida. La vida para afuera, sin horarios, sin caras. Tapando los problemas con dolores de espalda.

Te miro, amiga humana, gerente de tu empresa, desnúdate de todo, recupera tu esencia.

Te han tendido una trampa y ya no tienes fuerzas, las cadenas son fuertes, los garrotes inmensos, y te pasas las horas sin tener tiempo de mirarte la cara, de hablarte en el espejo, de escuchar como late tu corazón exhausto que sólo necesita que le des un abrazo y lo abandones todo. Y te des un regalo y respires profundo y vivas sin más.

Y vivas la vida que mereces, hermana.

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