EL CAMINO DE QHAPAC ÑAN – AMAWTA FERNANDO ERGUETA

Camina sintiendo tus pies acariciar la tierra y abre tu corazón al viento liberando las razones que encadenaron tu alma.

Pon en duda mientras caminas todo lo que aprendiste y memorizaste a lo largo de tu vida.

Siente en cada paso que das, el surcar en medio de la nada sabiéndote heredera de la Pachamama.

Aléjate de las formas y los formalismos que configuraron tu cabeza y suéltate de la mano vacía que guíaba tu destino.

Abre tu corazón hacia la confianza, atreviéndote a respirar con conciencia.

Acompasa tu mirada con el viento y escucha a la distancia cada mensaje y cada mirada cómplice de cada habitante inerte que escudriña tu presencia desde su morada.

No apures tu paso de peregrina ilusionada, de Diosa extraviada, de creadora de vida inocente.

Avanza segura entre el orden y el caos de tu destino y busca en las sinrazones de tu existencia las certezas de tu presencia en este plano.

No aceleres tu paso por llegar más a prisa, no es posible engañar al tiempo, hagas lo que hagas; solo harás lo que te sea permitido, ningún acto de heroísmo egoico está por encima de tu divinidad …ni sobre tu esencia humana.

Sobre todo, no te pierdas por ninguna prisa las señales del camino y nutre tu alma con el paisaje que a cada momento te sugiere algo en el alma. Entre la prisa innecesaria, los sueños inalcanzables y la realidad de la vida, encontrarás la clave de tu existencia en tu fase esencial quebrada… pero no te quedes, avanza por el camino que desafía tu curiosidad y adéntrate en el misterio que se abre frente a ti, invitándote a descubrir el paisaje oculto que guarda la sombra del bosque, cuando sus habitantes luminosos salen a buscarte, para encajar sobre el orbe de encima de tu cabeza, la corona luminosa de la luna.

Descúbrete paso a paso en tu propia locura, imaginándote caminante desnuda de la luna, abraza tu luz de cuando te pareces al día y deja que la oscuridad de tu noche te invada dulcemente convirtiéndose en ti… y deja que aquel sol que acrisola tu áurea, se acomode sobre las colinas de tu cuerpo, donde el sol se esconde cada día, cuando de tanto amarte, cae exausto en tu piel, del éxtasis del encuentro….de tu luz dorada apoyada sobre las colinas vivas de tu oscuridad divina…

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