LA CASA DEL CORAZÓN

Como el pomelo y el mango, como la rosa y el geranio. Sin hablar, sin hacer daño. Perfumando al personal sin pretender nada más.

Regalar todo el sabor de la fruta y el aroma de una flor, así quisiera yo ser, sin tener que obedecer, ni mandar, ni decir nada. Sólo siendo, sólo estando, aquí, ahora, en esta casa. La casa del corazón que está llena de pasión, que te abraza como el sol y te acaricia la cara, te hace sentir como en casa, aunque no seas el patrón.

La casa de los cien gatos, los que fueron y serán, la casa de mis ancestros que de vez en cuando están.

La que un día no lejano, será tu casa también, cuando yo ya me haya ido y descanse en el edén.

La casa que hoy nos acoge amable, generosa y tierna, la casa de las luciérnagas, la casa del corazón, que hoy aún guarda mi ilusión de verte llegar un día con la mochila vacía de rencores y dolor.

Esta es mi casa y la tuya, que te acoge y te saluda, la casa de mi locura la casa de mi ilusión.

La casa del corazón que ya no quiere llorar, la casa que mira al mar, aunque viva en la montaña, la que guarda en mis entrañas, el amor que tu me das.

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