A VECES ME HAGO LA GRACIOSA

A veces me hago la graciosa pero no tengo mucha gracia. El problema es que no me doy cuenta hasta un rato después. Entonces me avergüenzo de la poca gracia que he tenido, pero ya es tarde para rectificar. No me pasa mucho, diría que cada vez menos, pero cuando me pasa, me siento tan estúpida cuando al rato me doy cuenta de la poca gracia que he tenido…

El ego asoma por cualquier rendija, siempre está al acecho para asomar su cabecita y darse importancia.

Hay quien se hace la víctima, quien se enfada siempre por todo, quien se hace el descomido con ganas de comer, quien ejerce la falsa humildad…hay egos para todos los gustos. El mío lleva un tiempo que se disfraza de gracioso, es otra manera de darse importancia. El caso es ser el centro de la reunión, aunque no seas el invitado a la fiesta, ni siquiera el anfitrión.

No podemos vivir sin ego, pero hay que educarlo y entrenarlo para que no moleste tanto, sobre todo al prójimo.

Ego que me ayudas a transitar por la vida, hazte a un lado y deja de querer ser el prota de la película. Estás pasado de moda, ego de todas las horas, aprende a estar calladito y no seas tan tontito, se te ve mucho el plumero. Eres tosco y muy grosero, eres la caricatura de esta divina criatura, déjala en paz de una vez y aléjate de su vida, ya no es tu hora, ni tu día.

Oye, mira, escucha y ve y mantén la boca cerrada, ya has dicho suficientes tonterías a lo largo de tu vida.

Requiem por ti ego mío y apártate de mi camino, que ya no te necesito.

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