SEMBRANDO

¿Y si sólo se tratara de eso la vida?

De recoger los frutos de tu siembra.

A veces verdes, otros demasiado maduros, algunos se han caído del árbol antes de tiempo, otros no han llegado a brotar…

Pero, ¡da igual! No somos perfectos, no era esa la misión. Tan solo intentarlo con el alma y el corazón.

Caer y levantarnos y ser compasivos con nosostros mismos y nuestros errores. Y perdonar a nuestros compañeros de camino por los suyos.

Recoger los frutos de las sonrisas y los besos, de las conversaciones y los abrazos, de tanta paciencia y de todas las impaciencias. De los ratos tristes y de cada alegría. Mirar atrás y aceptar lo vivido como un aprendizaje, sin rencor, sin odio, sin arrepentimiento. Con amor, con compasión, con reconciliación, con aceptación.

Esperando llegar a la otra orilla con la mirada transparente, la boca callada y la mano al alcance de quien la necesite. Sin hacer mucho ruido, sin necesitar demasiado reconocimiento, sin esperar casi nada, pero ofreciéndolo todo: tu tiempo, tu risa, tu abrazo, tu aliento.

Pensar en tu familia y saber que era eso, que todo ha estado bien, aunque no lo hubieras así dispuesto. Porque la vida, amiga, es un laberinto de entuertos, pero es inútil intentar deshacerlos antes de tiempo. Necesitas haber vivido casi todo tu tiempo para entender que a veces lo peor era también un acierto. Lo más duro, un regalo con la perspectiva del tiempo.

No buscar más culpables, no señalar al muerto, todos fuimos responsables en algún otro momento y aunque no lo recordemos aquí estamos de nuevo para revivir todos los papeles de este cuento. Somos los personajes de cada historia, tenemos que pasar por todos los tiempos y sumar aprendizajes, experimentar cada experimento.

Y esperar con confianza que cuando cambie de plano, me iré con gran elegancia, con amor y muy despacio, para poder despedirme de mis seres más amados, y cerraré mis ojitos tranquilos y esperanzados. Sabiendo que habré vivido lo que estaba preparado, para el mayor bien de mi alma y de mi ser encarnado. Y con el corazón alegre me marcharé al otro lado.

3 comentarios en “SEMBRANDO

  1. A la vida se llega sin ningún manual. Todas las instrucciones y aperos para una buena siembra se nos facilitan aquí y al alcance de cualquiera. Agacharnos, levantarnos y recogerlos si se nos caen, mil veces si es necesario y hacerlo con sabio cuidado es nuestra misión, los mejores frutos son siempre intangibles porque las semillas para que germinen…la humildad, el amor por los demás, la generosidad, la gratitud…etc, también lo son. La tierra ha de seguir útil y válida para el labrador que venga detrás. Precioso escrito Pankara. Un abrazo.

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