NO SEAS ILUSO, JESÚS NO MURIO POR TUS PECADOS, ese pensamiento es muy cómodo, además de tonto pues, te libera de toda la responsabilidad de todos los errores que cometas y eso querido hermano, es un absurdo…
A Jesús lo mataron por libre, por predicar con el amor, por dar uso del poder de su mente, por decir lo que pensaba, porque manifestaba las cosas, porque curaba, porque insistía en respetar a la mujer, en cuidar la naturaleza y por ser un revolucionario.
Afirmaba que la casa de Dios está en todas partes, que el amor y el respeto al prójimo como a tí mismo es lo principal.
Un hombre consciente muy adelantado a su tiempo !!!
Pensaron que todo se acabaría con su muerte, pero no imaginaron el alcance de su mensaje.
Y fue así como al día de hoy nos manipulan culpándonos de su muerte y diciendo que fue un sacrificio por nosotros, utilizando su imagen destrozada para crear miedo, culpa, dolor y sufrimiento.
A Jesús lo mataron porque le tenían miedo, como a todos los grandes maestros y defensores de la Tierra que han muerto.
Porque la oscuridad le teme a la verdad y al amor.
Cuando Jesús vino fue un revolucionario que pensaba diferente al resto.
No obedecía al sistema, desafió el sistema de la época y las leyes mosaicas, expuso que la iglesia era una guarida de ladrones, que los dirigentes políticos y eclesiásticos (sacerdotes, escribas y fariseos en aquella época) eran insensatos y guías ciegos; enseñó que el poder de la fe era interior, que el reino de Dios está dentro y que todo lo que él hacía, nosotros lo podíamos hacer también.
La misma élite esclavizante que lo crucificó, lo convirtió en Dios y cabeza de una iglesia trescientos años después por los mismos intereses de dominio y manipulación.
Tergiversaron su mensaje a conveniencia del poder político y religioso de siempre y hasta nuestros días.
Él sabía que eso pasaría, por eso enseñó:
«Buscad la verdad y la verdad os hará libres, más no siervos.»
Cara al sol con tu mejor sonrisa, esa que ocultabas hasta ayer. Con tus alas desplegadas y tu sagrada energía, con tus ganas de ser mejor cada vez.
Cara al sol y así, despacito, sin mucha prisa ir practicando el camino del Ser.
El camino que te conecta con la vida, el camino que elegiste al nacer.
Cara al sol, sin miedo, con gallardía, con los ojos abiertos para ver tanta luz, tanta belleza, tanta poesía. Tanta bondad escondida que ya se deja ver.
Levanta la cabeza, hermana mía, la nueva humanidad está a punto de aparecer y no habrá oscuridad que le prohíba brillar y brillar más no poder.
Levanta la cabeza y mira la vida que se postra rendida a tus pies para que crees desde tu esencia divina lo mejor, lo que mereces por el bendito hecho de Ser.
Vives es una colmena pequeña y llena de gente. Mientras el de arriba bosteza el de abajo caga y miente y el de al lado se lamenta de no tener mucha suerte.
Una colmena cargadita de gente. Gente de todas las razas, gente generosa y fuerte. Gente llena de problemas, surfistas contra corriente.
Vives en una colmena, en un edificio inerte, que por dentro ríe y llora, disfrazado de superviviente.
Y suena un despertador y la ducha se divierte y la cafetera grita lo que el alma esconde cuando amanece.
Y escuchas el ascensor y el vecino tose y siente que hace frío o mucho sol, que su mujer está ausente.
Las colmenas son lugares llenos de ruido y de gente que casi nunca conoce a su vecino de en frente.
Que comen, duermen, se lavan la cara con detergente, para no vivir la vida tan sucia, tan decadente. Para soñar en un mundo limpio de penas y muerte.