La vida de María Elena fue de lo más emocionante, desde que llegó a este mundo no dejó de entusiasmarse.
Tenía tanta emoción tantas ganas, tanta fuerza, que buscaba y rebuscó sin darse ella mucha cuenta de que lo que iba buscando lo tenía aquí a la vuelta.
Y estudió mucho y de todo y no paró de aprender, hasta que un día de pronto se cansó de tanto saber.
Y descubrió que lo que sabía no le servía de mucho y empezó a desaprender los sermones de los sabios que creían que sabían más que nadie en este mundo.
Descubrió que poco o mucho todo estaba en su interior y recuperó la fuerza y su más pura intuición.
Y empezó a sentirse bella y a saberse sabedora de todo y de nada al tiempo, del ocaso y de la aurora.
Lo importante es la intención repetía a todas horas, y el universo la rodeó de amapolas🏵️🏵️🏵️🏵️🏵️🏵️🏵️🏵️🏵️🏵️🏵️
Ningún político, ningún partido, ningún experto, nadie más que tú, es el responsable de tu vida.
Estás educado para obedecer, para ser un esclavo de por vida, para trabajar y pagar y seguir obedeciendo.
Tendrás que hacer frente a préstamos, hipotecas, prestaciones, seguros, impuestos, multas, obligaciones, desastres naturales, enfermedades…
Porque solo eres COMERCIO para el sistema de control.
Porque cuando naces (te inscribe tu papá en el registro) te otorgan un número de identidad con el que te conviertes en una ficción (ficción jurídica) y a partir de entonces empieza tu particular vía crucis para pagar por TODO lo que te pertenece solo por haber nacido: tienes derecho a la tierra y a todos sus recursos para vivir dignamente sin tener que trabajar de sol a sol por cuatro cuartos para tener una vivienda, para tener comida que tu Madre Tierra te da gratis, para beber agua, para respirar, para tener acceso a la educación de lo que interesa que sepas para seguir siendo el peón necesario del sistema, gobierne quién gobierne…
Porque cuando vienen mal dadas, tú serás el único responsable.
Nadie te va a sacar las castañas del fuego, amigo. Más bien al contrario, te hará responsable de todo: del cambio climático, de la contaminación, de la pobreza, de las adicciones, de tu mala salud, de todo.
Estás en la rueda del hámster
Todo está perfectamente orquestado para tu perpetua esclavitud, esperando la jubilación para poder disfrutar de lo que siempre mereciste, pero nunca te sentiste merecedor.
Estás tan adoctrinado, distraído, intoxicado, entretenido, agobiado, deprimido, desenraizado…
¡Si supieras lo PODEROSO que eres!
¡Si supieras lo sostenido que estás por el universo!
Si pudieras echarle un pulso a la vida…
Si te atrevieras a plantarle cara a tu maltratador y decirle NO CONSIENTO
Gobiernos, instituciones, bancos, estados…todo son corporaciones al servicio del gran hermano que todo lo controla. Recupera tu estatus de HOMO VIVO.
Eres libre
Eres soberano
Eres un trocito de Dios experimentado está maravillosa vida.
¿A qué esperas para hacerlo?
Azucena, mujer viva y soberana bajo la jurisdicción de la Ley Natural
Yo confío en la providencia, en eso de que Dios proveerá. Confío desde la inocencia y desde la más absoluta certeza en que cuando lo necesite, se dará.
Y me puedes llamar, tonta, ingenua, irresponsable, ¡qué más da! Yo dejé la cobardía para los demás.
Se acabó ese miedo viejo, adherido, incorporado a los sueños de pequeños cuando nos sentíamos magos.
Ese miedo que acongoja y no te deja avanzar. Miedo por todas las cosas, un miedo antiguo y capaz de invalidar cualquier cosa que estés dispuesta a soñar.
Y como no tengo miedo, y si aparece, lo afronto, puedo permitirme el lujo de pedir peras al olmo.
De confiar en la vida, de esperar con total seguridad que llegará lo necesario, cuando lo vaya a necesitar.
Y no quiero convencerte, ni pretendo ser ejemplo. Pero ten siempre presente que la vida es solo un juego.
Y si te sabes las reglas, es más sencillo ganar, ponte el mundo por montera que aquí has venido a jugar.
Yo puedo vivir del aire y el aire siempre estará para dar lo que preciso cuando lo haya de precisar.
Esa es la ley más divina, esa es la ley natural, por la que tengo derecho a ganar la libertad.