«SU CONCIERTO HAN ENTONADO»…

Yo tenía una amiga cuando era pequeña.

Ella era mi ídolo, ella era mi estrella.

Un día ella se fue y ya no volví a verla.

Pasaron muchos años, muchas lunas nuevas.

Siempre la recordaba pero no supe de ella hasta que un feliz día apareció de vuelta.

Llevaba lindos velos, y vestidos de seda y tras sus bellos ojos reconocí su huella.

Mi amiga y yo sabemos que los burros no vuelan, que la vida no es fácil y los años castigan.

Pero sus lindos ojos y mi bella sonrisa nos recuerdan que aún somos aquellas tiernas niñas.

Que los sueños se cumplen cuando el alma está viva, que siempre hay esperanza si el corazón palpita.

Y hoy estamos de vuelta la Congost y la Díaz para decirle al mundo que la vida es bonita.

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