CUANDO ME CONVERTÍ EN EL VIENTO – RAMTHA (El Libro Blanco)

Cuando me convertí en el viento, me di cuenta de lo limitado que había sido y de lo libres que eran los elementos. Cuando me convertí en el viento, me convertí en un poder invisible y sin forma, que es luz palpitante, indivisible. Así, podía moverme entre los valles y cañadas, a través de montañas, océanos y estratos, y nadie podía verme. Y como el viento, tenía el poder de tornar en plata las hojas esmeralda, de mover árboles inamovibles, de penetrar en los pulmones de un bebé o en la boca de un amante, y regresar a las nubes y empujarlas. Cuando me convertí en el viento, me convertí en la cúspide de un poder en movimiento que nunca puede ser domado, un movimiento salvaje que es libre, libre de peso, libre de medida, libre del tiempo. Cuando me convertí en el viento me di cuenta de lo pequeño e impotente que es el hombre en su ignorancia de sí mismo… y de lo grande que se vuelve cuando se extiende hasta el conocimiento. Aprendí que cualquier cosa que el hombre contemple lo suficiente, meramente por deseo, en ello se convertirá. Si el hombre se dice repetidamente a sí mismo que es un ser miserable, sin alma, impotente, lo creerá y en ello se convertirá. Si se llama a sí mismo señor del viento, será el señor del viento, como yo lo fui. Y si se llama a sí mismo Dios, se convertirá en Dios. 

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